Mostrando entradas con la etiqueta Economía. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Economía. Mostrar todas las entradas

miércoles, 7 de noviembre de 2012

LO PÚBLICO, LO PRIVADO Y LO PRIVATIZADO.

Hay varios prejuicios y apriorismos cuando se habla y se defiende apasionadamente "lo público", una responsabilidad esencial del Estado democrático que -me apresuro a indicar- yo también defiendo pues si ello no es concebible una sociedad justa y distributiva. Sin embargo, en la defensa de lo público existen algunas inconsecuencias que me gustaría reseñar, como celoso ciudadano que paga sus impuestos en la esperanza de que serán bien gestionados. A mi no me basta con que el político de turno me diga que como se trata de gestión pública, debo mantener cerrada mi boca. Soy poco dado a idolatrías. Revisemos algunos dogmas de fe sostenidos por los defensores a machamartillo de “lo público” y diseccionemos sus inconsecuencias:

Dogma 1. Lo público es intrínsecamente bueno; esto es, ha sido bendecido por los dioses para no torcer jamás su camino. Dicha perfección no solo es absoluta sino incuestionable cuando está en manos de gobiernos de izquierdas pues la izquierda, como es bien sabido, se desvive para garantizar el bienestar universal de todos los hombres (y mujeres y transexuales). Por el contrario, lo privado es malo y depredador y está envenenado con el pecado original de la avaricia y otros muchos desordenes (por ejemplo, eficacia y rentabilidad ¡espantosa palabra!).

Dogma 2. Lo público ni se crea, ni se destruye; simplemente se transforma. Es como la luz solar o la fuerza del viento, algo a lo que quizás ya estaba aludiendo esotéricamente Zapatero cuando en diciembre de 2009, en Copenhagen, recitó aquel bello haikú que aún nos estremece: “La tierra no pertenece a nadie; solo al viento”. Lo público según esta visión “energética” es brillante, cegador, fuerte y eterno. Sin embargo lo público, a juzgar por los tercos datos empíricos, no es ni eterno, ni un recurso infinito. Lo estamos comprobando dramáticamente hoy tras 7 años de haikús y lirica de religiones "new age". Lo público esta limitado a los ingresos del Estado y por su capacidad de endeudarse moderadamente. En crisis brutales como la actual (dejemos ahora quien o quienes la causaron) solo un niño mimado podría exigir seguir succionando de una teta materna que más que seca está exangüe.

Dogma 3. “Lo público no es de nadie”. En contra de ésta irresponsable visión de una líder del PSOE, de cuyo nombre no quiero acordarme[1], hay que insistir en que lo publico si tiene dueño - los ciudadanos que tributamos o desearían hacerlo - y por lo tanto hay que saber gestionarlo con prudencia, mesura, eficacia y eficiencia. Precisamente lo que durante años de alegre derroche no ha sabido hacerse, a pesar de que en las comunidades con peores resultados (sanitarios y educativos) es en donde mas se ha gastado ese "dinero público de nadie" y mas empleo publico existe (1 de 4 empleados en Andalucía y Extremadura es publico, frente al 1 de 15 de media en España). ¿Como es posible que en donde mas se ha gastado en “lo público”, los resultados (paro, escolarización, tasas de abandono...) sean tan nefastos? ¿Será que no ha sabido distinguirse entre “gasto” e “inversión”?. Al fin y al cabo, lo público no era de nadie, una especie de "res nullius" que cualquiera podía tomar y exprimir ilimitadamente.

Dogma 4. La privatización despoja al estado de sus competencias y responsabilidades para con los ciudadanos. Otra afirmación absolutamente falsa, pues la privatización no resta protagonismo a lo público, ni al Estado. Al contrario; una privatización simplemente descongestiona y racionaliza los escasos recursos públicos (es preciso insistir en la idea de “recursos escasos” para contrarrestar el dogma nº 2) y permite que el Estado (que, ojo, jamás pierde el control de lo publico como falsamente se afirma por los devotos del gasto ilimitado) pueda subcontratar con quien acredite mayor eficacia/eficiencia. Esta privatización deja al Estado las manos libres para centrarse en lo que realmente es importante (estrategia publica, evaluaciones de impacto, mejoras) y le libera de la mera gestión (un perfecto ladrón de tiempo y de recursos). ¿Es eso tan horrible? ¿Es malo que el Estado delegue la simple gestión en empresas que son mas eficientes/eficaces gestionando los recursos públicos? ¿Es malo que si prestar un buen servicio publico puede abaratarse un 30% o un 50% subcontratandolo en alguien mas eficaz no se haga por el simple hecho de cierta veneración ciega a todo aquello santificado con la etiqueta de publico?

Dogma 5. Privatizar acabara con los funcionarios encargados de la función pública. Otra falsedad descarada. Los funcionarios públicos son necesarios y un instrumento esencial para garantizar la independencia de pilares básicos del Estado. Nuestros funcionarios son, en general y en contra de leyendas negras, excelentes y han superado pruebas de acceso muy exigentes. Sin embargo, cuando se habla de empleo público conviene distinguir entre personal funcionario (oposiciones publicas, transparentes y con procesos de acceso bien claros y reglados) y personal contratado (hipertrofiado durante décadas y con formulas de acceso asaz variopintas). Una privatización racional supondría que lo que hoy realizan 100 contratados públicos (que no funcionarios) podría ser realizado con idénticos o mejores resultados por, digamos, 60 trabajadores de una empresa privada subcontratada por el Estado. ¿Es tan terrible esto? A mi no me lo parece, a pesar de que no soy ajeno al drama que probablemente supondrá para todos aquellos contratados públicos que perderán un trabajo que acaso nunca se les debió ofrecer.

Dicho todo lo cual debe quedar claro que el Estado siempre será quien defina, controle y evalúe las políticas publicas, sin dejar que el criterio económico (siendo muy importante) sea el único a considerar. Habrá aspectos educativos y sanitarios que nunca podrán ser "rentables" o al menos su rentabilidad deberá ser medida sobre la base de parámetros sociales. Otros muchos, sin embargo, podrán abaratarse sustancialmente y (¡oh, paradoja!) incrementar su nivel de rentabilidad social. Una buena gestión, sin importar si es publica o privada, es siempre la mejor manera de mejorar el servicio del Estado a los ciudadanos y de gestionar racionalmente los impuestos que tanto sacrificio nos cuesta aportar a las arcas públicas.

[1] Está bien, lo diré: Se trata de Carmen Calvo, ex ministra de Cultura del PSOE. He aquí la perla completa: "Estamos manejando dinero público, y el dinero público no es de nadie" (entrevista en ABC de 29 de mayo de 2004)

viernes, 22 de junio de 2012

CUATRO RAZONES PARA NO APOYAR A LOS MINEROS

Empiezan a proliferar por internet imágenes idealizadas de mineros encapuchados, barricadas, puños en alto y rostros petreos cual estatua estalinista. Suelen ir acompañadas con textos de apoyo a los mineros, plagados de frases hechas y tópicos revolucionarios de otros siglos (¡que conservadores se han vuelto los progresistas!). Pues bien, HAGO CONSTAR QUE YO NO APOYO A LOS MINEROS y ello por varias razones:

(1) Es una profesión que arruina tu salud a los 40 años. ¿Por que ese empeño en proteger un trabajo insalubre y penoso en vez de reciclarse a industrias o sectores mas saludables? También desapareció el trabajo de limpiador de letrinas y nadie del gremio en su sano juicio protestó por dejar de limpiar de mierda los antiguos pozos negros... En este sentido los mineros son extremadamente conservadores.

(2) Es caro, improductivo, de mala calidad y ... contaminante (hola ecologistas ... ¡Toc, toc! ¿Hay alguien ahí?)

(3) No me gusta la gente violenta, y mucho menos en democracia cuando hay otros medios. El "romanticismo" trasnochado de las barricadas estaba bien en 1917. Hoy es una basura fascista o comunista (que tanto montan) impropia de un demócrata. Llevar casco de minero no te inmuniza contra el virus fascista..

(4) Subsidiar a nuestra poco competitiva minería es impedir el desarrollo de paises mas pobres cuyos mineros (esos si!) no tienen otras alternativas laborales y cuyo trabajo es mejor que el nuestro. Las subvenciones a nuestra minería son una competencia desleal con los paises pobres (que detalle mas incómodo, verdad?)

Por estas 4 razones yo no apoyo a los mineros.

lunes, 18 de junio de 2012

LAS VEGAS EN ESPAÑA: ¡BIENVENIDO MR. ADELSON!

Sheldon Adelson, uno de los hombres más ricos del mundo y presidente del emporio de casinos y complejos turísticos Las Vegas Sands, quiere reproducir su fórmula de hacer dinero en España. El proyecto español de Las Vegas Sands, que ya está presente con complejos similares en Estados Unidos, Macao y Singapur, contempla la edificación de un macrocomplejo con cuatro hoteles de lujo, 12.000 habitaciones en total. Habrá salas de cine, teatro y reuniones; casino; centros comerciales; restaurantes, gimnasios, piscinas y campos de golf.. El grupo sostiene que en 2025 el proyecto en España habrá generado 30.000 millones de euros; más de 260.000 puestos de trabajo y que atraerá a 11 millones de turistas. La compañía considera que atraerá especialmente a ciudadanos europeos, rusos y de Oriente Próximo.

¿Realmente nos interesa? No cuestionaré las cifras económicas pues si políticos de diversas comunidades autónomas andan peleándose por ver quien concede más privilegios al magnate norteamericano, lo lógico es pensar que un Las Vegas español debe de ser un negocio muy lucrativo. La Comunidad Valenciana (concretamente Castellón y su abigarrado complejo lasvegasiano “Marina D’Or”) acaba de unirse a esta competición concesionista para atraer la mirada de Mr. Sheldon Adelson, el amigo americano. La ocasión merece parafrasear a mí paisano Berlanga con un ¡Bienvenido Mr. Adelson!

Aunque soy favorable a la iniciativa privada y a la creación de empresas, confieso que éste tipo de negocio me resulta muy cuestionable desde el punto de vista de su balance social. Desde hace muchos años defiendo la legitimidad de las empresas socialmente responsables. ¿Lo es este tipo de negocio que pretenden injertarnos?

Hay una razón que me lleva a sospechar de su legitimidad desde el mismo proceso negociador: La oferta por parte de nuestros representantes políticos de “zonas francas”, en virtud de las cuales podrán sortearse nuestras leyes. Será legal si así se legisla, pero no me parece legítimo. Por ejemplo, me parece inaceptable transigir con aspectos legales y morales tan relevantes tales como:

1. Los menores podrán entrar en los casinos
2. Inobservancia de la “Ley del tabaco”, una ley a la que, por cierto, siempre me he opuesto pero que una vez aprobada debe ser acatada por todas las empresas, no solo por algunas. Si la ley es absurda y paternalista, deróguese. pero deróguese para todos, no solo para Mr. Adelson.
3. Exenciones fiscales

No en vano el sector del juego (de azar) es sistemáticamente excluido de todos los fondos éticos (no confundir con los "solidarios"). El juego no solo genera ludopatía (muy a menudo entre quienes menos recursos tienen, pues perciben la máquina tragaperras como un potencial salvavidas), sino que además suele ir asociado a otras prácticas y consumos muy poco recomendables (alcohol y prostitución) que, a su vez, atraen a las mafias de todo tipo. Basta una mirada a los países de origen del turismo esperado, para hacerse una idea aproximada del tipo de cliente que vamos atraer.

No se trata de moralina barata; simplemente creo que España debería destacar en I+D+I, el único sector realmente viable en el siglo XXI, y focalizarnos a este tipo de negocio arcaico (aunque indudablemente muy lucrativo) y  tan alejado de nuestra cultura empresarial creo que es un retroceso y a la larga nos pesara. Sus externalidades negativas son muchas y precisamente por ello, creo que no conviene a la mayoría de los españoles.

Creo que procede terminar con la letra de la famosa canción consagrada por Berlanga y cantada por Lolita Sevilla, Manolo Morán, Pepe Isbert y resto de comparsa en su inmortal Bienvenido Mr. Marshall(1953).

“Los yanquis han venido,
olé salero, con mil regalos,
y a las niñas bonitas
van a obsequiarlas con aeroplanos,
con aeroplanos de chorro libre
que corta el aire,
y también rascacielos, bien conservaos
en frigidaire…

ESTRIBILLO

…Americanos,
vienen a España
guapos y sanos,
viva el tronío
de ese gran pueblo
con poderío,
olé Virginia,
y Michigan,
y viva Texas, que no está mal,
os recibimos
americanos con alegría,
olé mi madre,
olé mi suegra y
olé mi tía.
El Plan Marshall nos llega
del extranjero pa nuestro avío,
y con tantos parneses
va a echar buen pelo
Villar del Río.
Traerán divisas pá quien toree
mejor corría,
y medias y camisas
pá las mocitas más presumías”

sábado, 11 de junio de 2011

LA RSC DE LAS MULTINACIONALES EN ZONAS DE CONFLICTO: ¿PAZ O CONFLICTOS BÉLICOS?

¿Pueden las multinacionales que intervienen en zonas de conflicto, facilitar un proceso de paz o más bien lo que hacen es exacerbarlo?


Esta fue, ni más ni menos, la compleja pregunta que la UNIVERSIDAD DE SANTIAGO DE CALÍ (Colombia) nos planteó hace casi dos años a un grupo de investigadores, profesores y actores sociales a los que había invitado como ponentes en el III Congreso Internacional de RSE (19-21 de agosto, 2009). Tuve el honor participar como conferenciante con personalidades tan relevantes como la Premio Nobel de la Paz Rigoberta Menchú, el "gurú" de NNUU en ética del Desarrollo Bernardo Kilksberg, la controvertida senadora colombiana Piedad Córdoba o el catedrático, escritor, humanista y ex secuestrado de las FARC Oscar Tulio Lizcaíno. Ha llovido mucho desde aquel congreso, pero creo que viene bien recordar algunas interesantes ideas que allí se barajaron.

Antes de desarrollar algunas conclusiones clave del Congreso en cuanto al rol de las multinacionales en los procesos de rehabilitación posbélica, me gustaría hacer un inciso acerca de la Universidad de Calí, de los congresistas y del público asistente. En primer lugar, confieso que nunca en mi vida como conferenciante había hablado ante tantas personas (más de 3.000 asistentes según datos de la USC), ni tampoco ante una audiencia tan cultivada como cortes. Para un estudioso de la ética y docente no hay nada más gratificante que un público interesado y participativo. Parafraseando el texto bíblico me atrevería a escribir que “por sus preguntas les conoceréis”. ¡Y que preguntas! ¡Que bien planteadas y con cuanta educación! En una época en la que la zafiedad y la grosería más execrable son patente de corso y hasta una nota de estilo, sentí en Colombia que a pesar de un conflicto que tiene exactamente mi edad (las FARC nacieron en 1964) sus ciudadanos han salvaguardado lo que antaño denominábamos urbanidad o cortesía. Afirma Comte-Sponville en su maravilloso “Pequeño Tratado de las Grandes Virtudes” que aunque la cortesía no es realmente ética sino “apariencia” de ella, es sin duda esencial para la convivencia pues a costa de repetir el “buen hábito” (saludar, ceder el sitio, ayudar al débil,...) llegamos a construir un “buen carácter” (justo, generoso, tolerante, ecuánime, solidario,...). Así es como se define la ética: la forja de un (buen) carácter.

Pero cuando hablamos de rehabilitación posbélica se parte de la base de que, previamente, existió un conflicto. Y en un conflicto bélico abunda la muerte, la violencia y la tragedia de matar o morir. Durante el congreso tuve la oportunidad de cenar con Rigoberta Menchú quien nos contó, con su voz dulce y bajita, que a pesar de haber sufrido en sus propias carnes el horror de la guerra estaba dispuesta a perdonar a sus verdugos. No es un comentario sorprendente viniendo de una Nobel de la Paz y sin embargo... hay que poseer una enorme fortaleza moral para saber perdonar los horrores y vejaciones a los que ella y su familia fueron sometidos bajo la dictadura guatemalteca. Pero el perdón no es un cheque en blanco. A continuación Rigoberta Menchú añadió, con tanta dulzura como determinación “... pero para perdonar es preciso que los victimarios pidan perdón. Si no muestran arrepentimiento, si no solicitan el perdón ¿Quién podría concedérselo?”

Otro de los ponentes fue Oscar Tulio Lizcaino, quizás, la personalidad que más me impresionó de entre todos los congresistas. Es un hombre notable (catedrático, escritor, poeta, ex senador y ex alcalde) cuya vida fue abruptamente truncada hace doce años años, cuando fue secuestrado por las FARC. Estuvo secuestrado durante 9 años (¡nueve!) y en su terrible y largo cautiverio envejeció, enfermó, sufrió, creyó morir y, sobre todo, desarrolló una inmensa sensibilidad humana. Nos contó que durante su largo secuestro consiguió mantenerse vivo y cuerdo gracias al constante recuerdo de su esposa “Martita”, a los poemas de Miguel Hernández que siempre llevaba consigo y a los árboles de la selva a los que bautizó con el nombre de sus antiguos alumnos para darles clase todas las mañanas... Fue así como consiguió sobrellevar la soledad inmensa del secuestrado y la tristeza destructiva de quien sabe le han robado su vida. Narra todo esto en un emotivo libro de memorias (“Años de silencio”) que publicó justo después de su increíble fuga. Oscar Tulio Lizcaino todavía presentaba un aspecto frágil y demacrado; sin embargo cuando empezó a hablar descubrí ese tipo de fuerza interior que a lo largo de la historia a convertido a gentes normales en héroes sublimes. No mostró resentimiento. Solo anhelaba que la paz volviera a Colombia, para que ningún otro colombiano tuviera que soportar la tortura a la que él fue sometido; para que nunca más el recuerdo sagrado de Bolívar vuelva a ser mancillado por quienes lo instrumentalizan para destruir todo aquello por lo que luchó aquel héroe de Independencia... Esta forma de pensar es la base de la construcción de paz y esto me lleva a la pregunta inicial ¿Qué pueden hacer las multinacionales para favorecer la construcción de paz y prevenir los conflictos?

Durante el Congreso Responsabilidad Social de las Multinacionales en países en conflicto expuse las siguientes conclusiones en las que creo que existe un acuerdo mayoritario entre los diferentes grupos de interés. Algunas de estas ideas resultarán muy conocidas a los conocedores del nuevo paradigma de la RSC:

– La saturación de los mercados tradicionales (UE, EEUU) está provocando desde hace unos años un creciente interés por parte de grandes corporaciones en nuevos mercados alternativos (America Latina, África), algunos de los cuales sufren conflictos bélicos (declarados o no) o están en proceso de rehabilitación posbélica.

– Las organizaciones son responsables de lo que hacen u omiten, especialmente en “Estados frágiles” o en proceso de reconstrucción. Quienes defienden la amoralidad de la empresa empiezan a quedarse solos. Las externalidades (positivas o negativas) de la empresa empiezan a preocupar a la ciudadanía no solo en los países pobres, sino también en los ricos (en donde el consumidor responsable, la sociedad civil y los medios tienen un creciente poder). La Responsabilidad Social conduce a la legitimación social de la empresa, lo que es esencial no solo para crecer sino para sobrevivir en ciertos contextos (America Latina) en los que la reputación de las multinacionales es muy negativa.

Diferencia entre Ética y Ley. La primera es voluntaria, la segunda obligatoria. La Responsabilidad Social, integra la esfera de la ética, y por tanto debe ser voluntaria, lo que no excluye que sea necesario el impulso estatal (esa sería una de las “responsabilidades” del Estado). Por supuesto, antes de desarrollarse acciones de RSE, las multinacionales lo que deben hacer es cumplir con las leyes. Solo lo que mejore, perfeccione o complete las leyes vigentes puede ser calificado de “Responsabilidad Social”. Limitarse a cumplir la ley (obligatoria) es “Legalidad”. Sin embargo existen muchísimas leyes no solo injustas, sino a menudo insuficientes. Es en estos casos cuando las multinacionales tienen la capacidad y libertad para “ser responsables”, para mejorar lo que saben que es insuficiente ...

– En el ámbito de la RSC, hay tres grandes Derechos “protegidos”: Medio ambientales, Sociolaborales y Derechos Humanos

– Las decisiones de una multinacional en contexto de conflicto bélico o de rehabilitación, ya no pueden ser tomadas exclusivamente por su Consejo de Dirección o por sus accionistas. Existe un claro consenso en la necesidad de dialogo con los diferentes “grupos de interés”

Desde el punto de vista de la racionalidad económica, la paz es mucho más rentable que la guerra. La paz es un círculo virtuoso que facilita la estabilidad económica y ésta, a su vez, genera y consolida más paz social y política.

– No hay dudas: las empresas (nacionales o multinacionales) en zonas en conflicto tienen la capacidad de exacerbar o paliar el conflicto. Por tanto, más allá de la simple filantropía, las políticas coherentes de RSC de las grandes multinacionales en zonas de conflicto suponen un enorme impulso para la prevención o finalización de conflictos.

¿Qué es lo que supone un conflicto en términos económicos? En primer lugar, lo más evidente: la pérdida de vidas humanas. Aparte del drama personal de toda muerte violenta, ésta además suele generar una espiral de violencia, terror o resentimiento que ralentiza y dificulta la paz y la futura reconstrucción del país. La guerra no solo mata, sino que desvía (reclutamientos forzosos, secuestros, etc) o expulsa (refugiados o desplazados) al “capital humano” más apto para el desarrollo socioeconómico del país. Pero además, la guerra supone la destrucción del capital físico (infraestructuras, propiedad privada, tierras, carreteras, escuelas, etc.) y social (instituciones sociales, asociaciones, leyes, economía de guerra que detrae inversiones en salud y educación para potenciar el gasto militar o defensivo, etc.). Es por todas estas razones por las que el Banco Mundial estima que un conflicto civil supone una disminución del 2% anual de la producción “per capita”. Desde está óptica estrictamente economicista no hay duda de que la guerra no es rentable. Sin embargo, que estos datos no nos hagan perder de vista lo peor de la guerra: la perdida de vidas y la vulneracion de los derechos básicos.

Un estudio publicado por FRIDE (2009) concluyó que la construcción de paz tiene también una dimensión económica. Hace pocos meses el prestigoso "The Economist" publicaba un articulo en el que relacionada la penuria económica (a largo plazo) de los paises con la inexistencia de libertades y brotes de violencia, guerra y conflictos (y no la inversa, como a menudo se suele pensar). Las revueltas del múndo árabe podrían ser un ejemplo reciente. La Revolución Francesa de finales del s. XVIII fue debida al hambre causada por el desabastecimiento de trigo, no nos olvidemos. Hay otras razones, por supuesto, pero sin caer en una interpretación "materialista" de la Historia los conflictos tienen una importante raiz económica.

El objetivo de la reconstrucción posbélica no consiste en repetir las mismas condiciones previas al conflicto sino crear nuevas condiciones que favorezcan la paz y el desarrollo sostenible. En este sentido, la estrategia de Construcción de Paz de la AECID (Agencia Española de Cooperación y Desarrollo) se basa en promover actividades de desarrollo y fortalecimiento de la empresa privada para la creación de empleo, la recuperación de los mercados y los intercambios comerciales y el incremento de inversiones en la región afectada. Las multinacionales, por tanto, empiezan ya a ser consideraras como actores de desarrollo, al lado de otros grupos de interés históricamente más legitimados como son las ONGs o los organismos internacionales multi y bilaterales. Es importante, por tanto, que desde el ámbito público se faciliten mecanismos de dialogo multistakeholder, para generar sinergias entre todos los que “afectan o son afectados por las decisiones de la empresa”: partes en conflicto (guerrilla, paramilitares, ejércitos), proveedores locales, empresas, administraciones públicas, ONGs, comunidades indígenas, cooperativas, bancos, universidades, organizaciones de la sociedad civil, etc.

Algunas de las propuestas concretas para construcción de la paz que pude plantear durante el Congreso fueron las siguientes:

1.Crecimiento económico como pilar de pacificación. Rentabilidad acompañada de crecimiento socialmente responsable: planes contra la pobreza y la exclusión; creación de empleo responsable (respeto de los convenios O.I.T.), inversiones socialmente responsables, fortalecimiento de redes locales, aportación fiscal de la empresa al desarrollo del país, etc

2.Apoyo del sector empresarial en los procesos de diálogo y negociación de paz (mediación entre las partes, promoción del debate público y empoderamiento social, etc)

3.Posicionarse públicamente por la paz y la no-violencia, incorporándola al proceso de toma decisiones, incluida la identificación de aspectos para la construcción de paz en los que la empresa puede intervenir (diagnostico de prácticas y políticas corporativas que favorezcan la paz y/o prevengan el conflicto, lucha contra la corrupción, lobby político a favor de la paz)

4.Potenciar una “cultura” empresarial basada en la reconciliación nacional entre empleados: lucha contra la fragmentación y el conflicto “étnico”, composición “híbrida” de equipos de trabajo, integración laboral de comunidades perseguidas, excluidas o marginadas, incluida la reinserción ex combatientes y los programas de Jobs for coexistence (destinados a personas que han sufrido o ejercido la violencia), educación para la paz y educación en valores.

5.Promoción de los Derechos Humanos, del humanitarismo y de la Educación para la paz: uso responsable de cuerpos de seguridad privados, refugiados y desplazados, Derechos Humanos, género, medio ambiente, comunidades indígenas, exigencia a proveedores de pautas éticas, etc.

6.Establecer responsabilidades de la empresa y hacerlas públicas (Memorias GRI, códigos de conducta, auditorias, etc). Transparencia como prueba de coherencia, una materia ampliamente estudiada y brillantemente expuesta desde hace décadas por la Fundación Etnor (Adela Cortina, Domingo García-Marzá, etc), organización de la que he aprendido casi todo lo que sé de ética de las organizaciones.

En agosto de 2009 fui invitado como conferencista por la Universidad de Santiago de Calí, pero al regresar a España tras tres días en esa hospitalaria ciudad tuve la sensación de que había recibido yo mucho más de lo que allí dejé. Mi agradecimiento a sus estudiantes y a esa audiencia colombiana que supo expresar con hechos, preguntas y silencios el verdadero sentido de las palabras “ética”, “responsabilidad” y “paz”. Con ese capital humano, creo que Colombia solo puede esperar un esplendoroso futuro.

viernes, 30 de julio de 2010

¿Responsabilidad, Historia y Economía?

¿Y que relación existe entre esos términos?
Bien. Supongo que hoy en día no supone demasiado problema asociar responsabilidad a economía, pues a través del paradigma de la RSC ambos términos quedan vinculados. Pero ¿Y la Historia?

Bueno, de la Historia no suele responder nadie, pues cuando tenemos todos los elementos de juicio necesarios para realizar una valoración moral, los verdaderos responsables por omisión o comisión hace décadas o centurias que desaparecieron de la faz de la tierra.

Sin embargo, la Historia si puede servirnos para aprender a tomar decisiones prudentes (una de alas funciones de la ética). El pasado da muchas pistas acerca de lo que puede traernos el futuro y en ese sentido nos ayuda a ser responsables de nuestros actos. Nuestro día a día, nuestra pasividad, nuestra violencia o enajenación puntual es parte esencial de esa realidad inalcanzable llamada futuro (técnicamente hablando solo es tangible el presente: estás líneas -a medida que avanzo el cursor- van comiendo espacio del futuro y engrosando el saco del pasado)

Hace ya mas de veinte años que me intereso por la hoy en día llamada RSC, RSE o RSO (antes conocida como ética de los negocios y las organizaciones). La Historia siempre ha sido una de mis pasiones. Deseo con este blog, tratar de encontrar sinergias entre la toma de decisiones empresariales, con la RSC y a largo plazo con el curso de la Historia. Una especie de "materialismo histórico" despojado de su crudeza estadístico-ideológica y revestido de los valores y principios en los que creo.

Somos responsables de lo que hacemos u omitimos. Espero que este blog sirva para recordar una parte de nuestra responsabilidad como profesionales, estudiosos, lectores y ciudadanos.