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viernes, 28 de diciembre de 2012

LOS SINDICATOS NO SON INTOCABLES


He leído con suma paciencia el artículo que circula por internet atribuido a Iñaki  la Gabilondo (ver texto adjunto). El escrito es un panegírico de lugares comunes, plagado de pequeñas anécdotas, medias verdades y grandes errores sobre los sindicatos.
Creo que es un error pretender atribuir a los sindicatos todas las ventajas y derechos laborales que tan teatralmente enumera ("la joven acosada sexualmente por el jefe que apesta a alcohol..."): Conviene recordar que la mayoría de esos logros no son obra exclusiva de los sindicatos sino de los poderes del Estado (básicamente legislativo y judicial) y de diversos agentes sociales entre los cuales los sindicatos son uno más, pero no el único. Podría incluso añadirse que algunos de esos logros se deben al dictador Franco y hasta a la notable influencia de alguna que otra vieja encíclica (Rerum Novarum del papa León XIII), pero eso sería meter el dedo demasiado en la llaga y mirar en exceso al pasado, cuando de lo que se trata de es de progresar; esto es, de mirar al futuro. Quedémonos con la idea, bastante esencial en todo dialogo social, de que hay otros actores sociales, que no se inquiete Gabilondo. Si solo hubiera sindicatos, no sería posible el dialogo sino más bien el monólogo; algo en lo que, por cierto, creo que están bien versados. ¿Un ejemplo? los Tribunales de Magistratura de Trabajo no son sindicatos y cualquiera que conozca su funcionamiento sabe perfectamente que, en general, propenden a reconocer el derecho de la parte más débil; esto es: el trabajador.

La sociedad no critica a los sindicatos "in totum" sino a los dos grandes sindicatos españoles subordinados sumisamente a dos partidos políticos (UGT al PSOE y CCOO a IU) cuya sangrante inacción durante los últimos 8 años, su patente parasitismo con el poder (al que se suponía debían contrarrestar) y su corrupción les han deslegitimado socialmente. Si ello le duele a Gabilondo, también me duele mi; pero no exime a los sindicatos de su grave irresponsabilidad. Y deben asumir la consecuencia de la deslegitimación social: la pérdida del apoyo social.
Sin embargo y por fortuna, existen otros sindicatos, mucho más pequeños y también menos sometidos políticamente, cuya defensa de los trabajadores nadie cuestiona. Que se relaje Gabilondo: UGT y CCOO no son todo el universo sindical. De facto, tampoco sus cuotas de afiliación sobrepasan el 15% de la población activa Española y van a menos (una de las más bajas de la UE). Con ese menguante porcentaje, nadie con un mínimo de dignidad y vergüenza se arrogaría el título de "representante de la clase trabajadora". La clase trabajadora es mucho más variada y activa y ya no vive en las minas infectas, ni en las fábricas textiles del siglo XIX. La clase trabajadora necesita representantes que hayan despertado de la pesadilla decimonónica en la que todavía viven los discursos incendiarios de UGT y CCOO; necesita sindicatos que defiendan a los trabajadores y a quienes desean trabajar (que a este paso serán más numerosos en poco tiempo) y necesita más sindicatos que demuestren honestidad y coherencia estética (consejos asesores en cajas, vacaciones de lujo, …) y ética, sin la tradicional doble moral que permite a algunos sindicatos aceptar en los suyos lo que critica a otros.

En democracia no puede haber instituciones intocables. Tenemos derecho a criticar, cuestionar y hasta pedir la disolución o regeneración de organizaciones inoperantes, corruptas y con sus fines pervertidos. Sean partidos políticos, sindicatos, ong, iglesias, medios de comunicación o patronales. Faltaría más! Y ello es así incluso aunque Gabilondo se sienta molesto porque las críticas ciudadanas también llegan a uno de los iconos de una izquierda que antaño fue progresista y hoy, lamentablemente, es pura reacción conservadora.
¿Son necesarios los sindicatos? ¡Por supuesto que si! Pero UGT y CCOO, en general, llevan años manchando la reputación sindical.

Ni que decir tiene que todo lo que he escrito es perfectamente aplicable a la patronal CEOE y todo lo que no representa del mundo empresarial real.

Fernando Navarro García
28 de diciembre de 2012


Artículo atribuido a Iñaki Gabilondo:

MUERTE A LOS SINDICATOS


Nueva moda. Rajar de los sindicalistas. Algo fácil y barato, por cierto. Lo llevan en la
solapa ciertos políticos, lanzando mensajes subliminales sobre su actual falta de
utilidad para los trabajadores, politización, corrupción, derroche económico. Resulta
curioso: Los mismos que alientan al escarnio público, suelen lanzar piedras
cargadas por sus propias mezquindades.

Además, la destrucción del sindicalismo hace mucho más fácil la labor de los
gobernantes, sin movilizaciones ni huelgas, especialmente la de quienes dirigen tras
la cortina. Qué bien estaríamos si no existieran los sindicatos, piensan algunos.
El problema es que esa frase por la que suspiran los gobernantes "Qué bien
estaríamos sin sindicatos" empieza a calar entre la gente de a pie, con un discurso
cargado de improperios, gritos, oportunismo, mala leche y, sobre todo, un enorme
vacío de argumentos que se resume en: "Para lo que hacen, mejor que no hagan
nada", "Por mí los echaba a todos y los ponía a trabajar", "Están vendidos, no se
mueven, no están con los trabajadores". Luego terminan reservándote para el final
el placer de oír la raída historia de: "Conozco a uno que está de liberado sindical.".

Confesar ser liberado sindical, en estos tiempos que corren, es un auténtico pecado
capital. Mejor inventar cualquier otra cosa antes de que te descubran. Te pueden
acechar en cualquier esquina, a cualquier hora: sacando dinero, haciendo la
compra, recogiendo a tus hijos en el colegio. Cualquier lugar y excusa es buena,
para utilizar como insulto la palabra "sindicalista".

Se puede ser banquero chupasangre, se puede ser político en cualquiera de sus
muchos cargos (concejal, alcalde, o delegado provincial.) y trincar todo lo que se
quiera, aceptar sobornos y trajes, realizar chantajes, revender terrenos públicos,
recortarle el sueldo a los trabajadores o directamente despedirlos sin indemnización.

Se puede, incluso, aumentar el recibo de la luz a los pensionistas hasta asfixiarlos, o
salir en fotos besando niños y ancianos mientras los colegios y asilos se caen a
trozos, cobrar dos o tres sueldos en tres cargos diferentes, declarar a hacienda que
se está arruinado mientras se cobra de mil chanchullos distintos, para que su hijo
obtenga la beca que le permita comprarse una moto a costa del Estado.
En este maldito país se puede ser lo que se quiera, pero no sindicalista.
Nadie se acuerda ya de la última huelga, aquella en que nadie de la empresa fue,
excepto los dos afiliados que perdieron el sueldo de aquel día, para que luego se
firmara un acuerdo que les subió el sueldo a todos. Incluso a aquellos que
escupieron sobre la huelga.O de Luís, ese hombre que estuvo 30 años cotizando, y que gracias a la prejubilación que se consiguió en su momento, puede ahora, con 60 años y despedido de su puesto, tirar para adelante sin necesidad de buscar un trabajo que nadie le
ofrecería.

Recuerden también a Marta, la chica de 23 años que estuvo aguantando un jefe
miserable con aliento a coñac, que le obligaba a hacer más horas extras para tener
un momento de intimidad donde poder acosarla mientras le recordaba cuándo le
vencía el contrato. Hasta que su mejor amiga la llevó al sindicato y, gracias a una
liberada sindical, ahora el tipo ha tenido que indemnizarla hasta por respirar.
Son muchos los que les deben algo a los sindicatos, y a los sindicalistas: El maestro
que pudo denunciar al padre que le pegó en la puerta del colegio, los trabajadores
que consiguieron que no les echaran de la RENAULT, la chica que pudo exigir el
cumplimiento de su baja por maternidad en su supermercado. Porque también fue
una liberada sindical la que se puso al teléfono el día en que despidieron a Julia, la
chica de la tienda de fotos, y le ayudó a ser indemnizada como estipulan los
convenios; y aquel otro joven que movió cielo y tierra para arreglarle los papeles al
abuelo para procurarle una paga medio-decente, porque los usureros de hace 30
años no lo aseguraban en ningún trabajo. Para qué recordar las horas al teléfono
escuchando con paciencia a cientos de opositores a los que no aprobaron, gritando
e insultado porque en el examen no les contaron 2 décimas en la pregunta 4. O el
otro compañero sindicalista, el que denunció a la constructora que se negaba a
indemnizar a la viuda de su amigo Manuel, que trabajaba sin casco.
Ya nadie se acuerda de dónde salieron sus vacaciones, los aumentos de sueldo que
se fueron consensuando, el derecho a una indemnización por despido, a una baja
por enfermedad, o a un permiso por asuntos propios.

Esta sociedad del consumo, prefiere tirar un saco de manzanas porque una o dos
están picadas, por muy sanas que estén el resto. Los precedentes televisivos:
entrenadores de fútbol, famosos de la exclusiva en revistas, y demás subproductos,
se convierten en clinex de usar y tirar dependiendo de las modas. Ahora, en un
momento en que los trabajadores deben estar más juntos, arropados y combatientes
contra quienes realmente les explotan, aparecen grietas prefabricadas en los
despachos de los altos ejecutivos, ávidos de hincar más el diente en el rendimiento
de la clase trabajadora.

¿Quién tirará la primera piedra?. ¿Serán los políticos gobernantes, o los banqueros
quienes hablarán de dejadez o vagancia?. ¿Tendrán capacidad moral los jueces o
los periodistas, de hablar de corrupción en las demás profesiones?. ¿Serán más
idóneos para iniciar lapidaciones, los super-empresarios del ladrillo?. ¿En qué
profesión se puede jurar que no existen vagos, corruptos, peseteros, o ladrones?.
¿Preguntamos mejor entre la Iglesia o la Monarquía.?

Pero qué fácil resulta rajar en este país. Siembra la duda, y obtendrás fanatismo
barato. Qué bien asfaltado les estamos dejando el camino a quienes realmente nos
explotan cada día. ¡Acabemos con los sindicatos!. Sí. Dejemos que la patronal y los
bancos regulen los horarios, las pensiones, los sueldos, las condiciones laborales y
los costes del despido. Verán cómo nos va a ir con la reforma del mercado laboral,
cuando los sindicatos dejen de existir y no puedan convocarse huelgas ni
manifestaciones.


Verán qué contentos se pondrán algunos cuando sepan que ya no
estarán obligados a pagar las flores de los centenares de
trabajadores que mueren todos los años, a costa de sus
mezquindades.

Iñaki Gabilondo

viernes, 23 de noviembre de 2012

NO AMORDAZARAS LA ÉTICA CÍVICA: SOBRE LA QUERELLA DE TELECINCO

Tele 5 se querella contra Pablo Herreros, el blogero que promovió el boicot contra el nauseabundo programa "La Noria" afirmando que utilizó "amenazas y coacciones. Si ese es su principal fundamento jurídico, me temo que su querella no va a prosperar.


Todo el mundo entiende que tanto para la amenaza como para la coacción debe de existir una fuerza superior (fuerza física, autoridad, poder, armas...) con capacidad real de dañar. No parece ser el caso cuando se trata del órdago de un simple ciudadano enfrentándose abiertamente (sin cartas anónimas, ni pasamontañas) a una de las cadenas de televisión mas importantes del país.

Pablo Herreros actuó con responsabilidad individual, exigiendo a los anunciantes en dicha televisión que pensaran mejor a que tipo de programas estaban financiando y que "respondieran" de sus actos. Las implicaciones morales de su publicidad no es materia que preocupe habitualmente a los anunciantes pues su criterio básico es la "cuota de pantalla" (la audiencia); eso es cierto, pero la campaña de Pablo Herreros vino a señalarles que si lo que quieren es vender mas tendrían que empezar a pensar también en ciertas pautas morales, en una cierta ética cívica que es apoyada por una abrumadora mayoría de ciudadanos (sean o no audiencia de Tele 5). Las empresas, y por lo tanto los anunciantes y las cadenas de televisión, no deberían olvidar que los consumidores son también ciudadanos y, cada vez, mas responsables.

¿Amenazas y coacciones de Pablo Herreros a los anunciantes de Tele 5? Aunque las palabras pueden ser muy amenazantes (las vemos a diario en ciertos partidos o grupos de corte totalitario, incluso cuando tratan de aparentar moderación) creo que la opinión y la discrepancia abierta y dentro de la ley nunca puede ser una amenaza. Si así fuera, las innumerables críticas, opiniones, valoraciones, juicios morales y debates que existen a diario en todos los medios de comunicación serian susceptibles de querella pues con ellos lo que buscamos es un cambio de actitud promoviendo una determinada idea social. ¿Se imaginan a los fabricantes de tabaco querellándose contra tal asociación anti-tabaco por haberles dañado el negocio? ¿O a un fabricante de coches deportivos querellándose contra la DGT por sus eficaces campañas de marketing social? Cosa distinta es calumnia, esto es, achacar a alguien una mala conducta o un delito que además resulta falso. Pero no es por eso por lo que se han querellado contra Pablo Herreros.
Creo que lo que hizo Pablo Herreros al promover el boicot publicitario contra Tele 5 fue precisamente agitar la responsabilidad social de los anunciantes, de una sociedad que no solo consume sino que piensa y siente y en ultima instancia de la propia Tele 5. Una acción directa y no violenta ni coativa, tendente a enderezar unas malas practicas que ofenden los valores de muchos ciudadanos.

Es un error de Tele 5 haber vuelto a las andadas al querellarse contra una persona por el simple hecho de defender una idea que cuenta con las simpatías de una mayoría de la sociedad y que ha conseguido mostrar la fuerza y el valor práctico de la llamada Responsabilidad Social Corporativa. Me temo que es una batalla que Tele 5 volverá a perder pues va en contra de la corriente social imparable de exigir valores a sus instituciones.

Por cierto, éste reflexión no pretende ni amenazar, ni coaccionar a nadie.

viernes, 2 de noviembre de 2012

LA FÁBRICA DE IRRESPONSABLES

Sorprende que de todo lo leído y oído sobre la tragedia en el "Madrid Arena" la mayoría de las críticas vayan hacia la empresa, el ayuntamiento y la policía y muy pocas hacia el verdadero causante del drama: el canalla (o canallas) que decidió lanzar una bengala en un local rebosante de gente.

Seguimos sin atrevernos a señalar a los verdaderos culpables (sin querer exonerar de su responsabilidad a las restantes partes, por supuesto). Seguimos favoreciendo la irresponsabilidad social de una sociedad cada vez más inmadura; más acostumbrada a que siempre sea otro el responsable. Seguimos potenciando la irresponsabilidad a costa de descargar el peso de la culpa de quien realmente la tiene.

Quien encendió la bengala es responsable directo de la muerte por aplastamiento de tres jóvenes, pero pudieron ser muchas mas víctimas por incendio. Una bengala en medio de una muchedumbre disfrazada con túnicas, capas y otros abalorios de Halloween (probablemente bien rociados de alcohol) pudo causar un infierno aun mayor. Sin embargo, el asesino que lanzó esa bengala estará hoy leyendo en la prensa – o, mejor, viendo en la televisión-  que "no había suficiente policía" (como si 5 policías mas pudieran evitar una estampida) o que "en el local había mas gente de la permitida" y hasta "menores de edad" (sociedad hipócrita que se rasga las vestiduras cuando un menor de 18 entra en una discoteca y, sin embargo, acepta sin rechistar que pueda abortar sin conocimiento de sus padres).

Ese asesino irresponsable estará hoy tranquilizando lo que tenga de conciencia, ya que una responsabilidad diluida entre tantos pesa mucho menos. Lo dicho: todos culpables, menos el malnacido que encendió la bengala.

domingo, 28 de octubre de 2012

Reflexión a raíz del nuevo panfleto de Lucia Etxebarria sobre Amancio Ortega e Inditex



Esta claro que si eres muy rico no te queda mas alternativa que ser un sucio cabrón explotador, únicamente digno de suicidarse lleno de remordimientos para ir directo al infierno laico que la Sra. Etxebarria desea a todos aquellos millonarios que no son de izquierdas como ella (una izquierda en donde, por cierto, hay muchísimos ricos sobrevenidos, sin la trayectoria, ni los años de esfuerzo invertidos por Amancio Ortega). Las críticas vulgares de Lucia Etxebarria son un ejemplo perfecto de lo peor de nuestro ser: envidia y resentimiento ante quien destaca, calumnia gratuita y destructora del envidiado.

Si, Amancio Ortega es un tipo riquísimo pero ha donado 20 millones de euros a la ONG religiosa Caritas cuya labor social es incuestionable; un gesto que ni por asomo he visto en los adalides de “los parias de la tierra”. No lo he visto en Bardem, ni en  Ana y Victor, ni en Almodovar; tampoco lo imagino en la propia Etxebarria si sus libros plagiados dieran para una fortuna como la de Ortega (que no dan). A ellos les basta con la exhibición circense, puntual y calculada frente al “chapapote” o la “Guerra Injusta” (que nunca es la del Che, la Castro o de las FARC)

¿Que hay que hacer con un rico cuando ejercita la clásica filantropía? ¿Lo quemamos en una pira junto con “La Riqueza de las Naciones” y las obras completas de Hayeck y Popper? ¿Se sentiría mas relajada Lucia Etxebarria si Amancio Ortega actuara como el “cerdo capitalista” (la comparación es cosa de Orwell antes de que recapacitara) que ella espera encontrar siempre detrás una gran fortuna (de derechas)?

A Caritas cuya labor social es incuestionable - independientemente de su credo y adscripción religiosa - el gobierno andaluz acaba de recortarle varios millones de subvenciones, cuando era precisamente en esa comunidad (gobernada por la izquierda desde los tiempos de Tartessos) en donde la pobreza, la miseria y el hambre son mayores. Pero la izquierda reaccionaria siempre es capaz de sacrificar a los “parias de la tierra” con tal de no permitir a la iglesia católica que desarrolle su mandato humano (que no “celestial”, pues los fondos a Caritas son empleados en alimentar a familias desahuciadas, y no van a financiar misas, ni novenas, ni rosarios, ni procesiones, ni retablos, ni pasos…). Amancio Ortega – uno de los hombres más ricos del mundo- ha compensado ese atropello ideológico a la moral y yo -agnóstico declarado- me alegro de un hombre poderoso pueda hacer esas cosas. Etxebarria, siempre comprensiva con cualquier política que pretenda asfixiar a esa caterva de curas bastardos y sanguijuelas meapilas, está molesta y desbarra furibunda. Lógico.

Un hombre muy rico puede actuar filantropicamente y además tratar de que tal gesto le deduzca. Chorradas las justas: nadie logra una fortuna como la suya sin jugar bien sus cartas. Las ONG son las primeras que desean que el gobierno aumente el porcentaje de deducción fiscal para las donaciones realizadas por empresas y particulares (en España ese porcentaje es de los más bajos del mundo: a Ortega le convendría más donar en sociedades norteamericanas, francesas o alemanas ¿no saben eso sus asesores fiscales?).

En cuanto a la calumnia vertida tan irresponsablemente por Etxebarria acerca de las condiciones laborales en sus fábricas (la descripción realizada es propia de los tiempos de Dickens) me permito solo 2 objeciones:

(1) En España esos hechos, tal cual los barrunta Etxebarria, son ilegales. Si Inditex actúa así Magistratura de Trabajo le cae con todo el peso que aún mantiene.

(2) Es probable que las críticas se refieran a condiciones laborales en otros países en los que las Convenciones de la OIT no han sido firmadas o positivizadas (Etxebarria se guarda bien de aclararlo: calumnia que algo queda). En éste caso, la cosa me resulta también cuestionable, dado que Inditex es una de las empresas españolas que ha obtenido la prestigiosa certificación SA 8000 sobre "respeto a derechos sociolaborales internacionales". Un certificado así no se regala y aunque siempre es posible la existencia de malas prácticas aisladas (muchas veces no propias sino de sus proveedores locales ¡ojo!) es difícil pensar en una política de empresa "viciada".

Estoy harto de la demagogia cutre, gratuita e intoxicada. Nuestra sociedad está mal, muy mal. No necesitamos que se nos inocule más veneno. Nos sobra con el día a día para estar saciados de mierda. Cuando una gran empresa (o un ricachón) hace algo positivo solo espero que sepamos reconocerlo o, en el peor de los casos, callarnos.

Artículo de Lucia Etxebarria:

PEQUEÑAS INFÁMIAS PÚBLICAS



Cada día descubres, en tu microcosmos más inmediato, pequeñas infamias que te hacen reflexionar acerca de un determinado “modo de ser” (eso es, precisamente, la definición de ética); de un modo de ser viciado.

He aquí la pequeña infamia pública: Ayer tuve que desplazarme a la Terminal T-4 del aeropuerto de Barajas. Nada más sencillo y lógico que seguir las indicaciones en la vía pública ¿verdad? En un momento determinado la carretera se divide en dos: el cartel que indica giro a la izquierda marca las terminales T-1, T-2 y T-3; la señal que indica giro a la derecha marca la terminal T-4. Como yo voy a la T-4 señalizo y giro a la derecha. A los pocos minutos, siento que estoy dando un gran rodeo por un páramo inhóspito hasta que súbitamente - y sin posibilidad de dar marcha atrás - me veo enfilado a una autopista de peaje. Cuando el cartel anuncia el peaje, ya no hay alternativa. Hay que seguir avanzando. Yo no quiero ir a la T-4 por una autopista de peaje, pero la señalización vial me ha forzado a hacerlo. Como pienso que he podido cometer un error (no viendo alguna otra indicación), pregunto al empleado de la cabina de peaje cómo es posible que habiendo seguido la señalización “A la T-4” haya terminado en éste peaje.

Su respuesta estereotipada me recordó a las máquinas de las gasolineras: “Todos los conductores se quejan de lo mismo. Reclame usted. Muchas gracias por su visita” (éste último comodín es el que puso a prueba mi amor por la “no violencia”). Ya está. Todo solucionado. ¡Reclame usted el pago indebido de 1,5 €! Invierta usted en tal reclamación varios meses de gestiones, tiempo, paciencia, ventanillas, colas y por supuesto dinero. Y al cabo de 2 años, con suerte, gane usted la reclamación ante la concesionaria de la autopista de peaje, recupere su 1,5 € con el 1% de intereses atrasados (si conserva el ticket original o no se ha biodegradado) y siéntase al final del largo y tortuoso camino un ciudadano ejemplar.

Me consta que a la T-4 del aeropuerto se puede ir sin pagar peaje, lo que pasa es que hay que ir por el camino en dónde solo se indica “A la T-1, T-2 y T-3”. ¿Por qué se omite añadir también la T-4 en dicha señalización pública, obligando con ello al conductor a tomar la vía de peaje? ¿Es poco rentable ese tramo para la concesionaria privada y hay que subvencionarlo indirectamente a costa una ciudadanía a la que se fuerza a desviarse por tal peaje? ¿No son suficientes nuestros hipertrofiados impuestos para saciar la voracidad infinita de la máquina?

En el siguiente artículo de El Mundo (2006) –y que desgraciadamente yo no leí en su día-  se explica con mayor claridad en que consiste el “timo del peaje”: http://www.elmundo.es/elmundo/2006/06/15/ciudadanom/1150358249.html

Lo grave, sin embargo, no la existencia en nuestra sociedad de timadores. Lo grave es que el timo del peaje” sea realizado con la complicidad (por omisión del deber de información veraz) de nuestras autoridades públicas, pues aunque la concesionaria de la autopista sea privada la señalización está ubicada en la vía pública.

No importa que en éste caso la pequeña infamia sea económicamente insignificante; lo que me preocupa es que tales abusos se estén convirtiendo en la tónica general, esto es, en el estilo y el carácter de nuestras instituciones. Si se extrapolan tales maneras a la gestión del Estado uno no puede menos que aterrorizarse, al sentir como crece nuestra indefensión ante una maquinaria institucional viciada. Forzar a miles de conductores a lo largo del año a que paguen un peaje que podrían evitarse es solo un pequeño ejemplo, una pequeña infamia (y sin embargo, con impacto económico que muy bien podría cuantificarse en millones de euros). Pero esto es solo un ejemplo que palidecería si lo comparamos con el desfalco de las cajas, los ERES andaluces, la quiebra de varias comunidades autónomas, la estafa de los bancos a los pequeños ahorradores, la hipocresía, complicidad e inutilidad de los sindicatos, la apatía de la patronal, la menguante legitimidad social de los partidos políticos (el principal alimento de los totalitarios de todo tipo disfrazados de voz popular) y la degradación de los tres poderes del Estado, silenciosos cuando debieran hablar y locuaces cuando tendrían que permanecer callados.

viernes, 3 de agosto de 2012

PEDAGOGIA JURIDICO-DEMOCRATICA


PEDAGOGIA JURIDICO-DEMOCRATICA (CAPÍTULO 1).
Titular del "Publico": La ONU da la razón a Garzón para que investigue los crímenes del franquismo" ¿Donde esta el error?
A Garzón, de momento, se le ha condenado por prevaricación (vulneración del derecho esencial a la defensa, mediante escuchas ilegales). No le han caído 11 de inhabilitación por perseguir los crímenes del franquismo. He aquí el error.
PEDAGOGIA JURIDICO-DEMOCRATICA (CAPÍTULO 2).
Titular del "Publico": "La ONU da la razón a Garzón para que investigue los crímenes del franquismo" ¿Donde esta el error?
Su 2º juicio pendiente (de tres) está en relación con la "causa abierta contra el franquismo". Pero a Garzón en este 2º juicio, no se le va a juzgar por su anhelo de penalizar el franquismo (algo que, por otra parte, ya ha hecho sobradamente bien la historiografía, el cine y la propia justicia) sino por no tener (presuntamente) competencia para ello. A eso - en derecho- se le llama prevaricación y es un delito muy feo cuando lo comete un juez.
Para entenderlo mejor: Sustituyamos "franquismo" por "enfermo de peritonitis". Imaginemos que Garzón, con el nobilísimo afán de salvar la vida del pobre enfermo de peritonitis, se disfraza de cirujano y empieza a operar (sabiendo que no esta autorizado para ello). Alguien podría exigirle responsabilidades (empezando por enfermo y continuando por el Colegio de Médicos) y ello no seria por su noble objetivo (salvar una vida) sino por no estar calificado para operar. Por eso se le va a juzgar, no por pretender sentenciar en un tribunal lo que ya ha hecho la Historia.bradamente bien la historiografía, el cine y la propia justicia) sino por no tener (presuntamente) competencia para ello. A eso - en derecho- se le llama prevaricación y es un delito muy feo cuando lo comete un juez.

Para entenderlo mejor: Sustituyamos "franquismo" por "enfermo de peritonitis". Imaginemos que Garzon, con el nobilísimo afán de salvar la vida del pobre enfermo de peritonitis, se disfraza de cirujano y empieza a operar (sabiendo que no esta autorizado para ello). Alguien podría exigirle responsabilidades (empezando por enfermo y continuando por el Colegio de Médicos) y ello no seria por su noble objetivo (salvar una vida) sino por no estar calificado para operar. Por eso se le va a juzgar, no por pretender sentenciar en un tribunal lo que ya ha hecho la Historia.
PEDAGOGIA JURIDICO-HISTÓRICO-DEMOCRATICA (CAPÍTULO 3) ¿Por qué razón es muy grave realizar grabaciones ilegales?
Las GRABACIONES ILEGALES, en democracia, tienen consecuencias. En Estados Unidos suponen la dimisión de un presidente (Nixon). En España suponen la inhabilitación por 11 años de un juez (Garzón). Veamos los parecidos razonables:
Garzón ha sido condenado a 11 años de inhabilitación por realizar unas GRABACIONES ILEGALES de las conversaciones privadas entre abogado y cliente (a los que Garzón esta procesando). Eso en España es la legislación española un delito (prevaricación), ya que priva al defendido de un derecho esencial: el derecho de defensa.
En 1972 el presidente Nixón (republicano) ordenó que fuesen GRABADAS ILEGALMENTE unas conversaciones privadas de sus opositores (demócratas) mientras estaban reunidos en el edificio de oficinas “Watergate”. La noticia fue descubierta por dos periodistas del Washington Post (Woodward y Bernstein) y fue el desencadenante para que el senado iniciara un proceso de “impeachment” (una especie de moción de censura) contra el presidente Nixon (julio de 1974). Ante la amenaza de ser destituido por el senado, Nixon optó por dimitir en agosto de 1974. Es curioso: Nixon durante el maccarthismo fue juez del Tribunal de Actividades Antinorteamericanas (“Caza de Brujas”), demostrando en su rol inquisitorial un celo acreedor de mejor causa.
Al “New York Times” – muy proclive a la figura icónica de Garzón, sin entrar a analizar sus actos delictivos- habría que recordarle la historia del “Watergate”, tan bien ventilada por su competidor “Washington Post”.
En cuanto a la persecución de crímenes del franquismo. Una misión absolutamente loable y a la que ningún español se opondría.
Sin embargo, yo si me opongo a una JERARQUIA DE VÍCTIMAS "de primera división" (las del franquismo) y víctimas "de tercera regional" (principalmente las víctimas de la República).
Asesinar por razones ideológico-políticas durante un conflicto (ambos bandos) o después de el (mayoritariamente el franquismo, pero también hubo "maquis" y hasta la propia ETA invocó su lucha contra el régimen, ej. Carrero Blanco) es, indudablemente, un "crimen de guerra". ¿Queremos perseguirlos? Hagámoslo bien y empecemos por no jerarquizar entre víctimas “buenas” y “malas”. Recordemos: El bien jurídico protegido es la vida, no la ideología. Repaso rápido a los hechos:
1.      Durante la II República (1931 a 1936) hubo crímenes de ese tipo en toda España y persecución religiosa.
2.      Durante la guerra (1936-1939) proliferaron ese tipo de crímenes en ambos bandos. Ojo: no hablo de muertos en combate, sino de represaliados (hay cómputos bastante bien aceptados por la historiografía; terribles en ambos bandos).
3.      Después de la guerra (franquismo) hubo una terrible represión (especialmente hasta inicios de los cincuenta).
 
En la transición se optó por la amnistía general para TODOS los verdugos, de izquierda y derecha, ETA incluida. Los familiares de TODAS aquellas víctimas merecen nuestro respeto O, al menos, el mío). En mi familia tenemos víctimas a ambos lados (¿y en que familia no?). ¿Por que un juez que pretende defender los derechos humanos se limita solo a perseguir los crímenes del franquismo?
Si queremos normalizar la democracia hay 2 vías:
I.                    La amnistía (el camino seguido) o
II.                 La persecución de todos los verdugos del pasado reciente, sin excepción. En este caso, uno de los pocos que todavía sigue vivo (Carrillo) debería asumir el peso de la ley ¿O es que sus millares de víctimas, por el simple hecho de haber sido tildadas de "fascistas" no merecían vivir?

Y esto te lo escribe un nieto que idolatraba a su viejo abuelo republicano (duramente represaliado), de quien aprendí mucho más de concordia que de resentimiento. Igual que no admito a jueces por encima de la ley, no admito que matar a un "fascista" o un "cura" no sea perseguible y que matar a un "rojo" o a un "sindicalista" si lo sea. Como he escrito antes, el bien supremo es la vida, no la ideología.

viernes, 22 de junio de 2012

CUATRO RAZONES PARA NO APOYAR A LOS MINEROS

Empiezan a proliferar por internet imágenes idealizadas de mineros encapuchados, barricadas, puños en alto y rostros petreos cual estatua estalinista. Suelen ir acompañadas con textos de apoyo a los mineros, plagados de frases hechas y tópicos revolucionarios de otros siglos (¡que conservadores se han vuelto los progresistas!). Pues bien, HAGO CONSTAR QUE YO NO APOYO A LOS MINEROS y ello por varias razones:

(1) Es una profesión que arruina tu salud a los 40 años. ¿Por que ese empeño en proteger un trabajo insalubre y penoso en vez de reciclarse a industrias o sectores mas saludables? También desapareció el trabajo de limpiador de letrinas y nadie del gremio en su sano juicio protestó por dejar de limpiar de mierda los antiguos pozos negros... En este sentido los mineros son extremadamente conservadores.

(2) Es caro, improductivo, de mala calidad y ... contaminante (hola ecologistas ... ¡Toc, toc! ¿Hay alguien ahí?)

(3) No me gusta la gente violenta, y mucho menos en democracia cuando hay otros medios. El "romanticismo" trasnochado de las barricadas estaba bien en 1917. Hoy es una basura fascista o comunista (que tanto montan) impropia de un demócrata. Llevar casco de minero no te inmuniza contra el virus fascista..

(4) Subsidiar a nuestra poco competitiva minería es impedir el desarrollo de paises mas pobres cuyos mineros (esos si!) no tienen otras alternativas laborales y cuyo trabajo es mejor que el nuestro. Las subvenciones a nuestra minería son una competencia desleal con los paises pobres (que detalle mas incómodo, verdad?)

Por estas 4 razones yo no apoyo a los mineros.

lunes, 18 de junio de 2012

¿VIOLENCIA MACHISTA?


¿Por que esa manía de añadir calificativos a la incalificable acción de matar? "Violencia de genero" (que en español debiera mas bien ser "violencia de sexo" o "violencia contra la mujer") y últimamente "violencia machista".

¿Es que solo un machista puede matar a una mujer? Quien es capaz de matar a una mujer no es necesariamente machista (del mismo modo que quien asesina a un marroquí no es necesariamente racista), pero si es siempre un asesino. Dejemos de "adornar" lo que ya lleva el peor calificativo posible: ASESINO. ¿O es que resulta que va a ser peor ser machista que asesino?

Puestos a ponerle etiquetas a mi me parece mucho mas ajustada la de "Violencia doméstica", pues con ella se engloba la agresión de un miembro a otro de la pareja, con independencia de su sexo: pensemos en casos entre parejas homosexuales o los supuestos, de momento, minoritarios (un 5% de los casos) de mujeres que agreden -física y psíquicamente- a su pareja. Pero eso, nuestro Código Penal ya lo tiene contemplado cuando en su artículo 23 trata el “parentesco” como agravante en los delitos contra las personas y contra la libertad sexual. Esta agravante ya ha sido aplicada por el Tribunal Supremo contra un gay que degolló a su pareja al apreciar que existió una “relación de afectividad” definida por una relación “asimilada a la matrimonial”, ya sea la pareja heterosexual o, como era el caso, homosexual, y por el hecho de que el delito tuvo relación directa o indirecta con el vínculo de relaciones o comunidad de vida de ambas personas (fuente de la noticia: http://sociedad.elpais.com/sociedad/2012/03/24/actualidad/1332584826_718972.html)