Sorprende que de todo lo leído y oído sobre la tragedia en el "Madrid Arena"
la mayoría de las críticas vayan hacia la empresa, el ayuntamiento y la
policía y muy pocas hacia el verdadero causante del drama: el canalla
(o canallas) que decidió lanzar una bengala en un local rebosante de
gente.
Seguimos sin atrevernos a señalar a los verdaderos culpables (sin
querer exonerar de su responsabilidad a las restantes partes, por
supuesto). Seguimos favoreciendo la irresponsabilidad social de una
sociedad cada vez más inmadura; más acostumbrada a que siempre sea otro
el responsable. Seguimos potenciando la irresponsabilidad a costa de
descargar el peso de la culpa de quien realmente la tiene.
Quien encendió la bengala es responsable directo de la muerte por
aplastamiento de tres jóvenes, pero pudieron ser muchas mas víctimas por
incendio. Una bengala en medio de una muchedumbre disfrazada con
túnicas, capas y otros abalorios de Halloween (probablemente bien
rociados de alcohol) pudo causar un infierno aun mayor. Sin embargo, el
asesino que lanzó esa bengala estará hoy leyendo en la prensa – o,
mejor, viendo en la televisión- que "no había suficiente policía" (como si 5 policías mas pudieran evitar una estampida) o que "en el local había mas gente de la permitida" y hasta "menores de edad"
(sociedad hipócrita que se rasga las vestiduras cuando un menor de 18
entra en una discoteca y, sin embargo, acepta sin rechistar que pueda
abortar sin conocimiento de sus padres).
Ese asesino irresponsable estará hoy tranquilizando lo que tenga de
conciencia, ya que una responsabilidad diluida entre tantos pesa mucho
menos. Lo dicho: todos culpables, menos el malnacido que encendió la bengala.

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