Las coicidencias argumentales no suelen ser muy frecuentes, por eso cuando se producen, provocan el enorme consuelo de no estar solos.El artículo de Fernando "Democracia Real Ya y Agitprop" es un buen ejemplo.
Hace tiempo que el profesor Sartori destacó que el fenómeno más significativo del siglo XX había sido la conquista y la consolidación de las democracias representativas. Ahora, nos enfrentamos de nuevo ante movimientos abruptamente totalitarios. La petición de ¡democria real ya ! espoleados por el insensato de Hessel, llamando a los jóvenes a una toma de participación activa en el proceso de toma de decisiones, ha acabado en una charlotada de una indigencia intelectual notable. Vamos por partes:
a) ¿Democracia real?
Este tipo de afirmaciones parten de la premisa de que, hoy por hoy, no vivimos en una democracia y por ello la reclaman. Bien. ¿Sobre que postulados se va a construir esa democracia? ¿Qué instituciones ? ¿Quién garantiza los derechos políticos esenciales? De todo eso y de mucho más, nada dicen, solo esgrimen antorchas revolucionarias que piden el fin de un sistema democrático que dicen que no representa a la propia democracia. La falta de ideas es tal que no creo que deba aburrir más con este punto. Solo concluyo recordando a que la democracia real eran el modo en el que se autodenominaban los regímenes comunistas. La frase democracia real, es juego vacío de palabras. Marx al ser preguntado por si el socialismo lograría los más nobles ideales, respondía que: "El estado de naturaleza es la naturaleza del estado ".¡¡ Terrible !!.
b) Superación de las instituciones
Es decir, fin de los mecanismos de control y supervisión del poder y control asambleario al abrigo de una tienda de campaña y una botella de ron... Todo es tan patético que no creo que merezca argumentar ni una sola refexión contra los que frente al imperio de la Ley pretenden imponer una sarta de insensateces sin tino.
¡¡Cambio del sistema Electoral !!. Estando de acuerdo en el postulado, los que creemos que una democracia es un régimen de opinión pública y de pluralidad de partidos que garantizan la alternancia en el poder, creemos que una Ley Electoral puede ser cambiada por las fuerzas políticas reunídas en las Cortes. Pero,el movimiento democracia real, no cree en las institucines, así que ¿cómo y quién modificará para ellos la Ley Electoral ?
Concluyo con una cita de Popper: "La toma de conciencia de que siempre tendremos que vivir en una sociedad imperfecta, deviene del hecho, no solo de que hasta las buenas personas son imperfectas, sino también del hecho de que siempre existirán una irresoluble pugna de valores, que son insolubles porque los principios morales pueden estar en conflicto"
lunes, 14 de noviembre de 2011
martes, 8 de noviembre de 2011
EL GRAN ROBERT GRAVES Y EL HUMOR BRITÁNICO
Para endulzar un poco estos dias insulsos, repletos de trivilalidades y mentes "light", recuerdo una anécdota sensacional que leí a Robert Graves hace muchos años en su novela de cuentos cortos “Un brindis por Ava Gardner y otros relatos”.
En los años 20 un grupo de aristócratas e intelectuales se reúnen en un castillo inglés para celebrar un partido de tenis. El campeón obtendrá un trofeo. Sin embargo, una vez reunidos, empieza a llover haciendo imposible el partido. Cambian de planes. Ganará la copa quien cuente la historia más maravillosa, la aventura más extraordinaria…
Estaban allí congregados famosos exploradores, nobles de rancio abolengo, escritores brillantes y ... un modesto funcionario. El pobre hombre iba escuchando, abrumado, las increíbles historias que narraban sus impresionantes contrincantes (qie si la caza del elefante salvaje, que si una lucha cuerpo a cuerpo con un juramentado filipino, que si el descubrimiento de algún río...) así que cuando le llegó el turno de narrar su historia reconoció humildemente que no tenía nada que contar comparable a lo que había escuchado de sus amigos. Nada comparable, salvo una historia pequeña pero igualmente maravillosa. Esta fue su historia:
“Caballeros, a pesar de llevar casado mas de 40 años con mi esposa, cada vez que la poseo siento la misma pasión que la vez primera”.
Silencio impresionado entre los asistentes. Miradas de admiración. Ninguno de los caballeros allí presentes lo dudó. Aquella historia había sido la más maravillosa que se había escuchado esa velada y el hombre era merecedor del trofeo.
Tras entregarle la enorme copa, se retiraron a sus aposentos.
Al entrar en su dormitorio, su esposa seguía despierta. Le ve entrar con la copa y le pregunta de qué modo la ha conseguido. Cuando el explica que ha sido por contar la historia más extraordinaria de la noche, ella le escucha escéptica. ¿Cómo es que tú -mi pequeño y aburrido burócrata - has podido vencer a tus amigos los aventureros, militares y escritores? El hombre, sin atreverse a confesar a su mujer que había ventilado una intimidad tan privada de la pareja, distorsiona la historia diciéndole que lo que ha contado es que “cada vez que asiste con ella a la Sagrada Misa sigue sintiendo la misma devoción que la vez primera”. Su mujer abre enormemente los ojos y le reprende: ¿Cómo te has atrevido? ¡Eres un impostor y un descreído! ¡¡Hace años que lucho contigo para que me acompañes a misa y siempre te niegas!!
La mujer, de una honestidad a prueba de bombas, sabe que esa copa se ha ganado con malas artes y debería ser devuelta. La pareja duerme esa noche enfadada, teniendo frente a ellos el enorme trofeo que brilla más que nunca, precisamente por ser tan inmerecido.
A la mañana siguiente el grupo se esta despidiendo. Todos se encuentran concentrados en el gran recibidor del castillo cuando nuestro matrimonio comienza a bajar las palaciegas escaleras. El hombre porta entre sus manos la enorme copa y su mujer se siente muy azorada al notar que las miradas de los concurrentes se clavan en ella. Los hombres la observarn con curiosidad algo insolente y las mujeres con una cierta envidia. Es demasiado. Se siente tan avergonzada que, súbitamente, se detiene en lo alto de la escalera y proclama con voz clara y solemne: “Señoras y caballeros, debo confesarles que…”eso” a lo que aludió mi marido la pasada noche solo lo hemos hecho juntos en tres ocasiones en 40 años de matrimonio: La primera vez fue antes de la boda y porque yo le obligué. La segunda vez fue el día de nuestra boda y porque no tenía más remedio y la tercera y última fue hace más de 10 años y ¡se durmió!”
Lo he escrito de memoria con mis propias palabras, pero leído directamente de Robert Graves es realmente sensacional.
En los años 20 un grupo de aristócratas e intelectuales se reúnen en un castillo inglés para celebrar un partido de tenis. El campeón obtendrá un trofeo. Sin embargo, una vez reunidos, empieza a llover haciendo imposible el partido. Cambian de planes. Ganará la copa quien cuente la historia más maravillosa, la aventura más extraordinaria…
Estaban allí congregados famosos exploradores, nobles de rancio abolengo, escritores brillantes y ... un modesto funcionario. El pobre hombre iba escuchando, abrumado, las increíbles historias que narraban sus impresionantes contrincantes (qie si la caza del elefante salvaje, que si una lucha cuerpo a cuerpo con un juramentado filipino, que si el descubrimiento de algún río...) así que cuando le llegó el turno de narrar su historia reconoció humildemente que no tenía nada que contar comparable a lo que había escuchado de sus amigos. Nada comparable, salvo una historia pequeña pero igualmente maravillosa. Esta fue su historia:
“Caballeros, a pesar de llevar casado mas de 40 años con mi esposa, cada vez que la poseo siento la misma pasión que la vez primera”.
Silencio impresionado entre los asistentes. Miradas de admiración. Ninguno de los caballeros allí presentes lo dudó. Aquella historia había sido la más maravillosa que se había escuchado esa velada y el hombre era merecedor del trofeo.
Tras entregarle la enorme copa, se retiraron a sus aposentos.
Al entrar en su dormitorio, su esposa seguía despierta. Le ve entrar con la copa y le pregunta de qué modo la ha conseguido. Cuando el explica que ha sido por contar la historia más extraordinaria de la noche, ella le escucha escéptica. ¿Cómo es que tú -mi pequeño y aburrido burócrata - has podido vencer a tus amigos los aventureros, militares y escritores? El hombre, sin atreverse a confesar a su mujer que había ventilado una intimidad tan privada de la pareja, distorsiona la historia diciéndole que lo que ha contado es que “cada vez que asiste con ella a la Sagrada Misa sigue sintiendo la misma devoción que la vez primera”. Su mujer abre enormemente los ojos y le reprende: ¿Cómo te has atrevido? ¡Eres un impostor y un descreído! ¡¡Hace años que lucho contigo para que me acompañes a misa y siempre te niegas!!
La mujer, de una honestidad a prueba de bombas, sabe que esa copa se ha ganado con malas artes y debería ser devuelta. La pareja duerme esa noche enfadada, teniendo frente a ellos el enorme trofeo que brilla más que nunca, precisamente por ser tan inmerecido.
A la mañana siguiente el grupo se esta despidiendo. Todos se encuentran concentrados en el gran recibidor del castillo cuando nuestro matrimonio comienza a bajar las palaciegas escaleras. El hombre porta entre sus manos la enorme copa y su mujer se siente muy azorada al notar que las miradas de los concurrentes se clavan en ella. Los hombres la observarn con curiosidad algo insolente y las mujeres con una cierta envidia. Es demasiado. Se siente tan avergonzada que, súbitamente, se detiene en lo alto de la escalera y proclama con voz clara y solemne: “Señoras y caballeros, debo confesarles que…”eso” a lo que aludió mi marido la pasada noche solo lo hemos hecho juntos en tres ocasiones en 40 años de matrimonio: La primera vez fue antes de la boda y porque yo le obligué. La segunda vez fue el día de nuestra boda y porque no tenía más remedio y la tercera y última fue hace más de 10 años y ¡se durmió!”
Lo he escrito de memoria con mis propias palabras, pero leído directamente de Robert Graves es realmente sensacional.
jueves, 27 de octubre de 2011
SI HEMOS ESTADO EN GUERRA, ETA DEBERÍA SER JUZGADA POR CRIMENES DE GUERRA ANTE LA CORTE PENAL INTERNACIONAL.
No soy de los que celebra estos días la mal llamada paz en el País Vasco, pues soy de los que piensa que no ninguna hay diferencia entre ETA y el partido nazi. Conviene recordar que el partido nazi tenia unas siglas: el NSDAP que, vertidas al español pueden ser traducidas como partido Nacional Socialista de los Trabajadores Alemanes. El “Nacional”, además, debe ser interpretado en su sentido estrictamente “Nacionalista” o “volkisch” (populista)
Dejando aparte el hecho -éticamente muy relevante- de que ninguna idea puede ser defendida mediante la violencia y el asesinato (y mucho menos en democracia, cuando existen los cauces legales para su defensa), creo que el mal llamado “proceso de paz” es un error gravísimo de fondo y forma por las siguientes razones:
1. La “apariencia de legalidad” es una táctica empleada por muchos tiranos para tomar el poder, cuando resulta imposible hacerlo por la fuerza de las armas. El nazismo y otras ideologías totalitarias (hoy en día, aparte de ETA, también el fundamentalismo islámico) suelen tomar el poder empleando una táctica que –cuando su interlocutor es lo suficientemente torpe o crédulo- suele funcionar muy bien. Se trata de conjugar violencia con la manipulación de instituciones democráticas, a las que se recurre instrumentalmente para acabar con ellas (una vez en el poder). Tras años de violencia callejera, el nazismo llegó a la Cancillería del Reich tras convencer a amplias capas de la sociedad y la política de que “aceptaban las reglas del juego democrático”. No tenían ninguna intención de hacerlo, por supuesto, pero el anhelo de poder –vista la imposibilidad de conquistarlo mediante las armas (el “Putsch de Munich”)- llevó a los nazis a un pragmatismo que podría parecer imposible en una ideología tan fanática como el nazismo o el fundamentalismo. Este ardid de “apariencia de legalidad” relajó peligrosamente al resto de partidos políticos democráticos que estaban deseando acabar con las guerrillas callejeras a cualquier costa. Confundieron sus deseos con la realidad y no prestaron atención a las señales. Pensaron que un grupo de asesinos fanáticos cuyo fin declarado era acabar con la democracia, respetarían sus instituciones una vez en el poder. No fue así, por supuesto.
2. El apaciguamiento no funciona con las ideologías totalitarias, pues suelen considerarlo una señal inequívoca de debilidad. Por ello estoy convencido de que toda la parafernalia del falso “proceso de paz” no supondrá el final de ETA. Como tampoco significó el final del nazismo aquel ignominioso “Pacto de Munich” mediante el cual el muy británico Chamberlain "apaciguaba" a Hitler entregándole los territorios no alemanes que exigía a cambio de ... paz. Hay una imagen del Primer Ministro Chamberlain famosa: acaba de salir de su avión tras haber firmado aquel pacto vergonzoso y suicida y agita en su mano, con expresión alborozada, el papel del acuerdo: "¡Paz por territorios, paz por territorios!. La paz a cualquier costa, incluida la dignidad. Era el 30 de septiembre 1938 y justo un año después (plazo casi exacto) empezó la Segunda Guerra Mundial pues la insaciabilidad de Hitler (nacionalista y socialista) no tenía límites. Nunca se sacian. Tendremos ocasión de comprobarlo una vez más.
3. La ideología totalitaria pervierte continuamente el lenguaje y se apoya en el para desvirtuar su verdadero sentido (del mismo modo que se apoya en las instituciones que odia para destruirlas). Victor Klemperer analizó perfectamente este fenómeno en su obra clásica “La lengua del Tercer Reich. Apuntes de un filólogo”. Los nazis nunca hablaron de exterminar judíos sino de la “solución final”. Ni siquiera en las actas de la Conferencia de Wannsee, en la que se decidió el extermino de millones de judíos, aparece la palabra exterminio o muerte. Causa horror leer aquellas actas tan asépticas: “debemos erradicar los fundamentos biológicos del judaísmo…”. No hablan los nazis de asesinar en masa a millones de seres humanos, sino de “erradicar sus fundamentos biológicos”. No hablaban de eutanasia de enfermos mentales o deformes (según sus cánones) sino de “muerte por compasión". Todavía hoy los negacionistas del holocausto niegan la evidencia del genocidio sobre la base de su invisibilidad en el discurso público de Hitler. Los demócratas perdimos hace décadas la batalla del lenguaje cuando aceptamos llamar “comando” a una cuadrilla de asesinos, “ejecución” a un tiro en la nuca y “lucha armada” o “conflicto” al coche bomba. La culminación de esta perversión del lenguaje y de los hechos ha sido la ignominia histórica del llamado “Proceso de Paz”. ¿Dónde estaba el conflicto? Las Convenciones de Ginebra definen perfectamente lo que es un conflicto armado y distinguen – en esos casos- entre “combatientes” y “no combatientes” (entre los que se incluyen los soldados prisioneros y heridos y por supuesto, la población civil).
Veámos este punto con un poco más detalle. Sobre la base del Derecho Internacional Humanitario (DIH), se distinguen dos tipos de conflictos armados: los “internacionales” (entre un mínimo de dos Estados) y los “conflictos no internacionales”.
La definición de conflicto armado no internacional la encontramos en el artículo 3 común a los Convenios de Ginebra de 1949 que señala: “el conflicto armado debe surgir en el territorio de un estado (Alta Parte Contratante) y siempre que concurran las siguientes circunstancias (Protocolo II de la Convención de Ginebra):
a. El conflicto tiene lugar en el territorio de un solo Estado
b. Hay oposición o combate entre las fuerzas armadas de este Estado contra fuerzas armadas o grupos armados que no reconocen su autoridad
c. Esas fuerzas y grupos armados deben estar bajo el mando de una autoridad responsable
d. Deben ejercer un “dominio o control sobre una parte del territorio de dicho Estado, que les permita realizar operaciones militares sostenidas y concertadas”. Esta circunstancia de “control territorial” es la que permite afirmar sobre la base del Derecho Internacional Humanitario que los crímenes de la organización terrorista ETA no son “actos de guerra” (como pretende la organización terrorista y algunas entidades afines), sino simples delitos de terrorismo. ETA nunca ha “ejercido un dominio o control sobre una parte del territorio de dicho Estado” (en este caso, España)
Por estar razón tan obvia ETA nunca había conseguido –hasta la fecha- que sus crímenes fuesen considerados como acciones de guerra de una “parte combatiente” frente a otra. No había conflicto armado y por lo tanto no podía haber combatientes enfrentados. Solo había una despreciable minoría que se dedicaba a asesinar selectivamente a sus victimas que, insisto, no combatían en ninguna guerra.
Pero el Derecho Internacional Humanitario no termina ahí. Según las Convenciones de Ginebra en este tipo de conflictos no internacionales (guerras civiles) las partes en conflicto tienen prohibido, en cualquier tiempo y lugar, las siguientes acciones:
a) Los atentados contra la vida y la integridad corporal, especialmente el homicidio en todas sus formas, las mutilaciones, los tratos crueles, la tortura y los suplicios;
b) La toma de rehenes
c) Los atentados contra la dignidad personal, especialmente los tratos humillantes y degradantes;
d) Las condenas dictadas y las ejecuciones sin previo juicio ante un tribunal legítimamente constituido, con garantías judiciales reconocidas como indispensables por los pueblos civilizados.
En consecuencia, si aplicáramos las Convenciones de Ginebra - en mi opinión- al mal llamado “conflicto vasco” (aceptando que la organización terrorista ETA es una parte en conflicto, algo que como hemos visto es imposible a tenor del Derecho Internacional Humanitario), se daría el caso de que los terroristas de ETA –al ser considerados “combatientes”- no deberían ser juzgados por delitos de terrorismo en la Audiencia Nacional sino por “crímenes de guerra” ante la Corte Penal Internacional, pues el secuestro, la tortura y el asesinato de no combatientes esta tipificado como “crimen de guerra” o incluso ”crimen de lesa humanidad” Delitos, por cierto, imprescriptible.
El torpe y suicida “proceso de paz” iniciado por Zapatero - en su ególatra anhelo por figurar en los libros de Historia como “el pacificador”- no hizo más que confirmar políticamente las tesis defendidas infructuosamente durante años por ETA. Fue un balón de oxigeno a sus reivindicaciones y una legitimación de su discurso. Y todo ello ha sido anunciado a pocos días de perder las elecciones en la que probablemente será la peor derrota en toda la historia del PSOE. A eso se le llama morir matando.
Dejando aparte el hecho -éticamente muy relevante- de que ninguna idea puede ser defendida mediante la violencia y el asesinato (y mucho menos en democracia, cuando existen los cauces legales para su defensa), creo que el mal llamado “proceso de paz” es un error gravísimo de fondo y forma por las siguientes razones:
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| Hitler y su etapa de "apariencia de legalidad" antes de la toma del poder |
2. El apaciguamiento no funciona con las ideologías totalitarias, pues suelen considerarlo una señal inequívoca de debilidad. Por ello estoy convencido de que toda la parafernalia del falso “proceso de paz” no supondrá el final de ETA. Como tampoco significó el final del nazismo aquel ignominioso “Pacto de Munich” mediante el cual el muy británico Chamberlain "apaciguaba" a Hitler entregándole los territorios no alemanes que exigía a cambio de ... paz. Hay una imagen del Primer Ministro Chamberlain famosa: acaba de salir de su avión tras haber firmado aquel pacto vergonzoso y suicida y agita en su mano, con expresión alborozada, el papel del acuerdo: "¡Paz por territorios, paz por territorios!. La paz a cualquier costa, incluida la dignidad. Era el 30 de septiembre 1938 y justo un año después (plazo casi exacto) empezó la Segunda Guerra Mundial pues la insaciabilidad de Hitler (nacionalista y socialista) no tenía límites. Nunca se sacian. Tendremos ocasión de comprobarlo una vez más.
3. La ideología totalitaria pervierte continuamente el lenguaje y se apoya en el para desvirtuar su verdadero sentido (del mismo modo que se apoya en las instituciones que odia para destruirlas). Victor Klemperer analizó perfectamente este fenómeno en su obra clásica “La lengua del Tercer Reich. Apuntes de un filólogo”. Los nazis nunca hablaron de exterminar judíos sino de la “solución final”. Ni siquiera en las actas de la Conferencia de Wannsee, en la que se decidió el extermino de millones de judíos, aparece la palabra exterminio o muerte. Causa horror leer aquellas actas tan asépticas: “debemos erradicar los fundamentos biológicos del judaísmo…”. No hablan los nazis de asesinar en masa a millones de seres humanos, sino de “erradicar sus fundamentos biológicos”. No hablaban de eutanasia de enfermos mentales o deformes (según sus cánones) sino de “muerte por compasión". Todavía hoy los negacionistas del holocausto niegan la evidencia del genocidio sobre la base de su invisibilidad en el discurso público de Hitler. Los demócratas perdimos hace décadas la batalla del lenguaje cuando aceptamos llamar “comando” a una cuadrilla de asesinos, “ejecución” a un tiro en la nuca y “lucha armada” o “conflicto” al coche bomba. La culminación de esta perversión del lenguaje y de los hechos ha sido la ignominia histórica del llamado “Proceso de Paz”. ¿Dónde estaba el conflicto? Las Convenciones de Ginebra definen perfectamente lo que es un conflicto armado y distinguen – en esos casos- entre “combatientes” y “no combatientes” (entre los que se incluyen los soldados prisioneros y heridos y por supuesto, la población civil).
Veámos este punto con un poco más detalle. Sobre la base del Derecho Internacional Humanitario (DIH), se distinguen dos tipos de conflictos armados: los “internacionales” (entre un mínimo de dos Estados) y los “conflictos no internacionales”.
La definición de conflicto armado no internacional la encontramos en el artículo 3 común a los Convenios de Ginebra de 1949 que señala: “el conflicto armado debe surgir en el territorio de un estado (Alta Parte Contratante) y siempre que concurran las siguientes circunstancias (Protocolo II de la Convención de Ginebra):
a. El conflicto tiene lugar en el territorio de un solo Estado
b. Hay oposición o combate entre las fuerzas armadas de este Estado contra fuerzas armadas o grupos armados que no reconocen su autoridad
c. Esas fuerzas y grupos armados deben estar bajo el mando de una autoridad responsable
d. Deben ejercer un “dominio o control sobre una parte del territorio de dicho Estado, que les permita realizar operaciones militares sostenidas y concertadas”. Esta circunstancia de “control territorial” es la que permite afirmar sobre la base del Derecho Internacional Humanitario que los crímenes de la organización terrorista ETA no son “actos de guerra” (como pretende la organización terrorista y algunas entidades afines), sino simples delitos de terrorismo. ETA nunca ha “ejercido un dominio o control sobre una parte del territorio de dicho Estado” (en este caso, España)
Por estar razón tan obvia ETA nunca había conseguido –hasta la fecha- que sus crímenes fuesen considerados como acciones de guerra de una “parte combatiente” frente a otra. No había conflicto armado y por lo tanto no podía haber combatientes enfrentados. Solo había una despreciable minoría que se dedicaba a asesinar selectivamente a sus victimas que, insisto, no combatían en ninguna guerra.
Pero el Derecho Internacional Humanitario no termina ahí. Según las Convenciones de Ginebra en este tipo de conflictos no internacionales (guerras civiles) las partes en conflicto tienen prohibido, en cualquier tiempo y lugar, las siguientes acciones:
a) Los atentados contra la vida y la integridad corporal, especialmente el homicidio en todas sus formas, las mutilaciones, los tratos crueles, la tortura y los suplicios;
b) La toma de rehenes
c) Los atentados contra la dignidad personal, especialmente los tratos humillantes y degradantes;
d) Las condenas dictadas y las ejecuciones sin previo juicio ante un tribunal legítimamente constituido, con garantías judiciales reconocidas como indispensables por los pueblos civilizados.
En consecuencia, si aplicáramos las Convenciones de Ginebra - en mi opinión- al mal llamado “conflicto vasco” (aceptando que la organización terrorista ETA es una parte en conflicto, algo que como hemos visto es imposible a tenor del Derecho Internacional Humanitario), se daría el caso de que los terroristas de ETA –al ser considerados “combatientes”- no deberían ser juzgados por delitos de terrorismo en la Audiencia Nacional sino por “crímenes de guerra” ante la Corte Penal Internacional, pues el secuestro, la tortura y el asesinato de no combatientes esta tipificado como “crimen de guerra” o incluso ”crimen de lesa humanidad” Delitos, por cierto, imprescriptible.
El torpe y suicida “proceso de paz” iniciado por Zapatero - en su ególatra anhelo por figurar en los libros de Historia como “el pacificador”- no hizo más que confirmar políticamente las tesis defendidas infructuosamente durante años por ETA. Fue un balón de oxigeno a sus reivindicaciones y una legitimación de su discurso. Y todo ello ha sido anunciado a pocos días de perder las elecciones en la que probablemente será la peor derrota en toda la historia del PSOE. A eso se le llama morir matando.
lunes, 10 de octubre de 2011
¿OTRA VEZ EL DEBATE ENTRE ÉTICA Y LEY?
Hace poco discutía unas noticias de la desalentadora actualidad con unos buenos amigos -muy activos en el ámbito de la RSC- y durante el vehemente parlamento resurgió la eterna disyuntiva entre ética y ley. A medida que avanzábamos en el debate vimos claro que esa diferenciación - a priori muy clara- muchas veces nos confundia y hasta llegaba a distorsionar la percepción de responsabilidad que teniamos de una determinada organización.
¿Ética o Ley? Si interpretáramos que es responsable cualquier organización que respete las leyes de un lugar y momento dado, creo que estaríamos reduciendo enormemente el ámbito y grandeza de la RSC. Por supuesto que lo primero que una organización debe hacer para ser calificada de “responsable” es respetar las leyes a las que está sujeta. Pero tiene que hacer algo más.
Sin embargo, las leyes muy a menudo son incompletas (en democracia el garantismo legislativo hace que su gestación sea lenta). Las leyes –por definición- son “legales” pero no siempre legítimas ni justas. En muchas ocasiones son terriblemente injustas: pensemos en las leyes raciales de Nuremberg, en ciertas aplicaciones de la Sharia o en la existencia de Guantánamo. Los abogados defensores de los acusados en Nuremberg, tras el horror del nazismo, se acogieron a la “legalidad” de sus actos al considerar que sus defendidos estaban amparados en leyes promulgadas por estado soberano como lo fue el III Reich desde 1933 a 1945. Legalmente no les faltaba razón. Moralmente estaban gravemente equivocados. Hubo, además, alemanes valientes y muchas veces heroicos que arriesgaron sus vidas para demostrar que no toda Alemania era igual y que un vicio moral no podía ser subsanado por una ley técnicamente impecable.
Por lo tanto, una organización que quiera acreditar su responsabilidad social no puede justificarla solamente en que cumple las leyes; si estas fueran claramente incompletas (por debajo de las expectativas de la ciudadanía). Del mismo modo, una empresa no puede ser responsable si aplica o respeta una ley claramente injusta (castigo de flagelación a trabajadores que hayan cometido errores amparada por la legislación de algún rico país del sudeste asiático) Se trataría de dos situaciones muy concretas en donde quedaría patente la superioridad de la RSC sobre la ley. La ley lo permite, pero la ética lo prohíbe.
La RSC, por lo tanto, debe ser motor de cambio, de progreso (escrito sin coloración política) y de mejora y debería servir de incentivo al legislativo y al ejecutivo (al menos en un estado democrático) para “ponerse las pilas” y mejorar sus leyes para situarlas a la “altura moral” de sus ciudadanos (que también son votantes). Por eso es tan importante una ética cívica – como lleva décadas insistiendo Adela Cortina- , que suponga que la ciudadanía premiara o castigara a aquellos gobernantes que sepan adecuar (o no) sus leyes a sus legitimas expectativas. Creo que era Chavigny (Escuela Histórica del Derecho) quien afirmaba que las leyes siempre están basadas en un sustrato moral, pues si no es así los ciudadanos castigan (con sus votos) a los gobernantes.
Naturalmente, para que la cosa funcione es necesaria una ciudadanía vital y responsable; una ciudadanía que no esté adormecida por ninguna variedad de opiáceos (Marx se quedó muy corto al limitarlo a la iglesia), ni des-moralizada por el triste espectáculo que a veces ofrecen nuestros gobernantes. Para que la RSC funcione de verdad es necesaria una ciudadanía –parafraseando a Fromm- sin miedo a la libertad.
Todo no es relativo, y en ese sentido creo que un vicio moral no puede ser “purificado” (subsanado) por la existencia de una ley que lo consagre. Hay cosas objetivamente malas; para empezar cualquier vulneración a los Derechos Humanos y desde la RSC debemos ser capaces de combatirlas constructivamente.
ARTÍCULO PUBLICADO EN COMUNIDAD ETNOR
¿Ética o Ley? Si interpretáramos que es responsable cualquier organización que respete las leyes de un lugar y momento dado, creo que estaríamos reduciendo enormemente el ámbito y grandeza de la RSC. Por supuesto que lo primero que una organización debe hacer para ser calificada de “responsable” es respetar las leyes a las que está sujeta. Pero tiene que hacer algo más.
Sin embargo, las leyes muy a menudo son incompletas (en democracia el garantismo legislativo hace que su gestación sea lenta). Las leyes –por definición- son “legales” pero no siempre legítimas ni justas. En muchas ocasiones son terriblemente injustas: pensemos en las leyes raciales de Nuremberg, en ciertas aplicaciones de la Sharia o en la existencia de Guantánamo. Los abogados defensores de los acusados en Nuremberg, tras el horror del nazismo, se acogieron a la “legalidad” de sus actos al considerar que sus defendidos estaban amparados en leyes promulgadas por estado soberano como lo fue el III Reich desde 1933 a 1945. Legalmente no les faltaba razón. Moralmente estaban gravemente equivocados. Hubo, además, alemanes valientes y muchas veces heroicos que arriesgaron sus vidas para demostrar que no toda Alemania era igual y que un vicio moral no podía ser subsanado por una ley técnicamente impecable.
Por lo tanto, una organización que quiera acreditar su responsabilidad social no puede justificarla solamente en que cumple las leyes; si estas fueran claramente incompletas (por debajo de las expectativas de la ciudadanía). Del mismo modo, una empresa no puede ser responsable si aplica o respeta una ley claramente injusta (castigo de flagelación a trabajadores que hayan cometido errores amparada por la legislación de algún rico país del sudeste asiático) Se trataría de dos situaciones muy concretas en donde quedaría patente la superioridad de la RSC sobre la ley. La ley lo permite, pero la ética lo prohíbe.
La RSC, por lo tanto, debe ser motor de cambio, de progreso (escrito sin coloración política) y de mejora y debería servir de incentivo al legislativo y al ejecutivo (al menos en un estado democrático) para “ponerse las pilas” y mejorar sus leyes para situarlas a la “altura moral” de sus ciudadanos (que también son votantes). Por eso es tan importante una ética cívica – como lleva décadas insistiendo Adela Cortina- , que suponga que la ciudadanía premiara o castigara a aquellos gobernantes que sepan adecuar (o no) sus leyes a sus legitimas expectativas. Creo que era Chavigny (Escuela Histórica del Derecho) quien afirmaba que las leyes siempre están basadas en un sustrato moral, pues si no es así los ciudadanos castigan (con sus votos) a los gobernantes.
Naturalmente, para que la cosa funcione es necesaria una ciudadanía vital y responsable; una ciudadanía que no esté adormecida por ninguna variedad de opiáceos (Marx se quedó muy corto al limitarlo a la iglesia), ni des-moralizada por el triste espectáculo que a veces ofrecen nuestros gobernantes. Para que la RSC funcione de verdad es necesaria una ciudadanía –parafraseando a Fromm- sin miedo a la libertad.
Todo no es relativo, y en ese sentido creo que un vicio moral no puede ser “purificado” (subsanado) por la existencia de una ley que lo consagre. Hay cosas objetivamente malas; para empezar cualquier vulneración a los Derechos Humanos y desde la RSC debemos ser capaces de combatirlas constructivamente.
ARTÍCULO PUBLICADO EN COMUNIDAD ETNOR
viernes, 7 de octubre de 2011
EL VALOR MORAL DE LOS ABUELOS
La vida de cualquier persona afortunada debería estar rodeada de abuelos. La mía lo ha estado y quizás por eso y por otras tantas cosas me siento privilegiado.
Los primeros abuelos en mi vida, los que más han influido en mí y a los que más quise, fueron mis abuelos maternos. Para todos sus nietos fueron, siempre, los "abueltitos". Jamás les quitamos el diminutivo cariñoso. Como tantos otros abuelos de la generación nacida en la primera década del siglo XX aparentaban muchos mas años de los que tenían; pero es que su juventud y madurez no fue fácil y les toco vivir algunos de los peores momentos de nuestra historia. Sin embargo -y no me refiero ahora solo a mis abuelos- aquellas dificultades desgastaron sus cuerpos, pero forjaron su carácter.
Recuerdo que a mediados de los años setenta, siendo un adolescente, empezamos a veranear en Enguera y fue, precisamente aquí, en donde conocí a otros abuelos "de una pieza". Algunos de ellos no eran muy mayores hace treinta años, pero lo son hoy. Les he visto envejecer y he confirmado algo tan obvio como que quien es una buena persona de joven, generalmente envejece multiplicando y repartiendo su bondad. Otros fallecieron hace muchos años, pero siguen siendo recordados por quienes les conocimos. Pienso en el señor Bautista (Llacer), un trabajador del campo vitalista e incansable que nos enseño a recoger olivas y con ello - y al mismo tiempo- la dureza de su propia vida. Era Bautista un hombre enjuto y fibroso, fumador empedernido, conversador y con una sabiduría desacomplejada que le llevaba a ver al Papa en Roma sin renunciar a su militancia comunista. Hará más de treinta años que conocí también a Don Pedro, el ya entonces jubilado medico del pueblo. Era un hombre austero, muy delgado, impecablemente vestido, educado y cuya voz raramente se alzaba, excepto ante una injusticia. Su hermana, Doña Manolita era de la misma madera, dulce y agradable; buena gente. De entre los que hoy son ya mayores, pero a quienes conozco desde mucho antes que lo fueran, quiero aludir especialmente a nuestra querida Pepica y a su marido Miguel "el bleda". Ellos son casi de nuestra familia. No he conocido jamás a unas personas más generosas ni más trabajadoras. Hablar de la Pepa y de Miguel requeriría mucho mas espacio y puede que algún día lo haga... No quiero dejar de aludir a Aurelia, cuya elegancia y bondad queda reflejada en su mirada, a su marido Manolo Sarrión (sus impecables campos y flores han sido siempre la admiración de nuestra familia y hoy siguen tan perfectos como antaño), o a Luis Corques, cuyo poderoso físico podría engañar en cuanto a su edad (pero ya tiene nietos) o su siempre serena y sensata Carmen. Dejo para el final a Cristóbal, un ejemplo de superación sobrehumana tras la grave enfermedad que hace muchos le dejo prácticamente sin poder moverse y que ha logrado superar a fuerza de voluntad; era y es un hombre sensato, sensible y amante del saber... Me dejo en el tintero otros nombres de buenos amigos (entre otros aquel que me ha pedido este articulo) porque entiendo que aun les falta un poquito para llegar a esa edad que llamamos dorada.
Por todas esas personas y por lo mucho que me enseñaron, quiero hoy reivindicar la belleza del la palabra abuelo. No usare en este articulo otros sinónimos ("mayores", "tercera edad"), pues creo que el vocablo abuelo es hermoso en si mismo y no necesita de más abalorios.
El respeto a los ancianos ha sido históricamente un elemento esencial en las grandes culturas y civilizaciones clásicas (todavía hoy sigue siéndolo en Asia, en Hispanoamerica y en gran parte del mundo árabe). El prestigioso senado romano, deriva etimológicamente de "anciano" o "senecto". Se era senador porque se había vivido lo suficiente como para poder tomar decisiones de extrema gravedad para la República romana. Eso no podía hacerlo cualquiera y tan importante responsabilidad se encomendaba a los más ancianos, considerados por ello los más sabios: ellos eran los senadores. Hoy, sin embargo, Occidente esta cometiendo la torpeza suicida de marginar a los abuelos. Lo que cotiza es el valor juventud y vemos atónitos como desde la publicidad nos muestran abuelos con cuerpos impecables, dentaduras perfectas y flexibilidad más propia de karatekas o toreros que de personas que ya bregaron lo suyo cuando les toco. No quiero con estas palabras hacer apología de la decadencia física y negar a los ancianos el derecho (casi el deber) de mantenerse física y mentalmente activos. Lo que digo es que me parece absurdo querer ocultar la realidad del envejecimiento, como si el perder flexibilidad, vista, pelo o hasta memoria fuera una nota de infamia. Si hace años un famoso modista -Adolfo Domínguez- reivindico que "la arruga era bella", creo que ha llegado el momento de afirmar que la vejez también lo es. Sin necesidad de disfrazarla de otra cosa.
Pero he titulado este artículo “El valor moral de los abuelos”, así que voy a tratar de concretar algo más: ¿que valores aportan o podrían aportar –si les escucháramos- nuestros abuelos?
En primer lugar el valor de lo vivido y sufrido, de los errores y aciertos. De la experiencia, en suma. Los romanos veneraban las "costumbres de sus antepasados" ("mores maiorum", en latín) y aprender de ellas les hizo grandes.
Los abuelos son un pequeño fragmento de historia con voz. Difícilmente encontraremos lo que ellos nos cuentan en los libros: por eso conviene oírlos cuando aún tienen voz. Si no lo hacemos ahora, llegara el día en que nos arrepentiremos. Pero entonces será ya demasiado tarde. Cuantas veces no habré escuchado aquella queja tan común de "mi abuela contaba unas historias familiares maravillosas, pero yo ya no recuerdo casi nada!" Son los abuelos el albacea de los recuerdos familiares. Escuchemos sus historias y, si podemos, conservémoslas como oro en paño…
Los abuelos, por último, son un referente de cortesía y buena educación, una virtud desgraciadamente en peligro de extinción. Yo quiero que mis hijos aprendan modales con sus abuelos, pues son ellos los que conservan las buenas maneras de antaño. Es cierto que no todo lo pasado fue siempre mejor, pero los buenos hábitos aglutinan una esencia de valores que desde hace miles de años han permitido que las sociedades progresen. Nuestros abuelos conservan un gran catalogo de buenos modales que tendríamos que consultar mas a menudo. Afirma el filósofo francés Compte-Sponville en su "Pequeño Tratado de las Grandes Virtudes" que la urbanidad es la primera base de la ética, pues abona el terreno para otras decisiones morales de mayor calado. Por eso hay que inculcarla desde la infancia. Sin cortesía no es posible respetar al otro, base de la ética y de cualquier convivencia.
Quiero terminar este articulo evocando a mi abuelo, “el maestro de Huitar” (que así es como le llamaban). Cuando el año pasado publiqué mi último libro de historia escribí lo siguiente sobre él. Creo que refleja bien no solo lo que sentía y siento por mi abuelo, sino también la importancia de los abuelos en la educación de sus nietos: “Gracias a mi querido abuelo, el Maestro de Huitar, y a sus espléndidamente narradas historias empecé a amar la Historia. Era yo un niño cuando una noche me contaba la gesta de Leonidas y sus trescientos. No hacia más que desarrollar -y acaso adornar- la narración de Herodoto; sin embargo tuve la intuición al mirar sus ojos vidriosos, azules y ciegos que cuando mi abuelo contaba aquellas viejas historias estaba reconociendo en ellas fragmentos de su vida, tan salpicada de muerte, miseria y nobleza como la de cualquier español nacido con el siglo XX. “Caminante, ve y cuenta que los que aquí yacen murieron por defender las leyes de los lacedemonios”. Mi abuelo, el Maestro de Huitar, había vivido la guerra y sufrido la represión y, sin embargo, no guardaba resentimiento. Antes que republicano era maestro, y sabía por los libros leídos y los días sufridos que la historia nunca ha sido blanca o negra y que el maniqueísmo y la ceguera doctrinaria solo podía combatirse con valores humanos y que estos no eran patrimonio de unas siglas. Así educó a sus hijos y así ellos pudieron forjarnos a nosotros. Sean mis últimas líneas de agradecimiento para él, pues –como escribió Balzac en El Lirio del Valle- "hay personas a las que enterramos en la tierra, pero las hay especialmente queridas que tienen nuestro corazón como mortaja. Su recuerdo se mezcla cada día con nuestras palpitaciones; pensamos en ellas lo mismo que respiramos, están dentro de nosotros por una dulce ley de la transmigración de las almas propia del amor. Un alma mora en mi alma. Cuando a través de mi se hace un bien, cuando se pronuncia una palabra hermosa, esa alma habla, actúa. Todo lo bueno que hay en mi emana de esa sepultura, como emanan de un lirio los aromas que perfuman la atmosfera”
Mi abuelo paso muchísimos veranos en Enguera y lo recuerdo en La Casona jugando al ajedrez, comiendo ciruelas y paseando casi a ciegas por el campo mientras hablaba con nosotros. Su voz, potente y vibrante, es quizás el recuerdo que conservo mas vívido de él; lo que no es extraño pues su vida se baso en la palabra. Solíamos caminar juntos hasta el pueblo y mientras avanzábamos por el camino de San Anton iba contándome historias maravillosas. Me estaba educando, sin ser yo consciente de ello. Al llegar a la parte mas empinada de la cuesta, hacíamos un alto bajo el olivo al pie de la carretera. Tomaba aliento y respiraba profundamente el aire del campo al que amaba tanto…
Muchos años antes mi abuelo había recorrido otros caminos mucho más duros... “El Maestro de Huitar" acostumbraba a visitar a sus alumnos enfermos en sus casas y, para no faltar a sus clases, hacia aquellas visitas aprovechando las heladas madrugadas de la Almería de 1942 (“entre día y noche no hay pared”, solía repetir). No caminaba solo: iba acompañado por su hija (montada en una mula), una niñita pequeña y curiosa que desde entonces y por siempre lo veneró. Aquella niña se llamaba Lucia y es mi madre y además una estupenda abuela para mis hijos.
ARTÍCULO PUBLICADO EN EL Nº ESPECIAL DE LA REVISTA DEL ASILO DE ANCIANOS DE ENGUERA (125 ANIVERSARIO, VERANO DE 2011)
Los primeros abuelos en mi vida, los que más han influido en mí y a los que más quise, fueron mis abuelos maternos. Para todos sus nietos fueron, siempre, los "abueltitos". Jamás les quitamos el diminutivo cariñoso. Como tantos otros abuelos de la generación nacida en la primera década del siglo XX aparentaban muchos mas años de los que tenían; pero es que su juventud y madurez no fue fácil y les toco vivir algunos de los peores momentos de nuestra historia. Sin embargo -y no me refiero ahora solo a mis abuelos- aquellas dificultades desgastaron sus cuerpos, pero forjaron su carácter.
Recuerdo que a mediados de los años setenta, siendo un adolescente, empezamos a veranear en Enguera y fue, precisamente aquí, en donde conocí a otros abuelos "de una pieza". Algunos de ellos no eran muy mayores hace treinta años, pero lo son hoy. Les he visto envejecer y he confirmado algo tan obvio como que quien es una buena persona de joven, generalmente envejece multiplicando y repartiendo su bondad. Otros fallecieron hace muchos años, pero siguen siendo recordados por quienes les conocimos. Pienso en el señor Bautista (Llacer), un trabajador del campo vitalista e incansable que nos enseño a recoger olivas y con ello - y al mismo tiempo- la dureza de su propia vida. Era Bautista un hombre enjuto y fibroso, fumador empedernido, conversador y con una sabiduría desacomplejada que le llevaba a ver al Papa en Roma sin renunciar a su militancia comunista. Hará más de treinta años que conocí también a Don Pedro, el ya entonces jubilado medico del pueblo. Era un hombre austero, muy delgado, impecablemente vestido, educado y cuya voz raramente se alzaba, excepto ante una injusticia. Su hermana, Doña Manolita era de la misma madera, dulce y agradable; buena gente. De entre los que hoy son ya mayores, pero a quienes conozco desde mucho antes que lo fueran, quiero aludir especialmente a nuestra querida Pepica y a su marido Miguel "el bleda". Ellos son casi de nuestra familia. No he conocido jamás a unas personas más generosas ni más trabajadoras. Hablar de la Pepa y de Miguel requeriría mucho mas espacio y puede que algún día lo haga... No quiero dejar de aludir a Aurelia, cuya elegancia y bondad queda reflejada en su mirada, a su marido Manolo Sarrión (sus impecables campos y flores han sido siempre la admiración de nuestra familia y hoy siguen tan perfectos como antaño), o a Luis Corques, cuyo poderoso físico podría engañar en cuanto a su edad (pero ya tiene nietos) o su siempre serena y sensata Carmen. Dejo para el final a Cristóbal, un ejemplo de superación sobrehumana tras la grave enfermedad que hace muchos le dejo prácticamente sin poder moverse y que ha logrado superar a fuerza de voluntad; era y es un hombre sensato, sensible y amante del saber... Me dejo en el tintero otros nombres de buenos amigos (entre otros aquel que me ha pedido este articulo) porque entiendo que aun les falta un poquito para llegar a esa edad que llamamos dorada.
Por todas esas personas y por lo mucho que me enseñaron, quiero hoy reivindicar la belleza del la palabra abuelo. No usare en este articulo otros sinónimos ("mayores", "tercera edad"), pues creo que el vocablo abuelo es hermoso en si mismo y no necesita de más abalorios.
El respeto a los ancianos ha sido históricamente un elemento esencial en las grandes culturas y civilizaciones clásicas (todavía hoy sigue siéndolo en Asia, en Hispanoamerica y en gran parte del mundo árabe). El prestigioso senado romano, deriva etimológicamente de "anciano" o "senecto". Se era senador porque se había vivido lo suficiente como para poder tomar decisiones de extrema gravedad para la República romana. Eso no podía hacerlo cualquiera y tan importante responsabilidad se encomendaba a los más ancianos, considerados por ello los más sabios: ellos eran los senadores. Hoy, sin embargo, Occidente esta cometiendo la torpeza suicida de marginar a los abuelos. Lo que cotiza es el valor juventud y vemos atónitos como desde la publicidad nos muestran abuelos con cuerpos impecables, dentaduras perfectas y flexibilidad más propia de karatekas o toreros que de personas que ya bregaron lo suyo cuando les toco. No quiero con estas palabras hacer apología de la decadencia física y negar a los ancianos el derecho (casi el deber) de mantenerse física y mentalmente activos. Lo que digo es que me parece absurdo querer ocultar la realidad del envejecimiento, como si el perder flexibilidad, vista, pelo o hasta memoria fuera una nota de infamia. Si hace años un famoso modista -Adolfo Domínguez- reivindico que "la arruga era bella", creo que ha llegado el momento de afirmar que la vejez también lo es. Sin necesidad de disfrazarla de otra cosa.
Pero he titulado este artículo “El valor moral de los abuelos”, así que voy a tratar de concretar algo más: ¿que valores aportan o podrían aportar –si les escucháramos- nuestros abuelos?
En primer lugar el valor de lo vivido y sufrido, de los errores y aciertos. De la experiencia, en suma. Los romanos veneraban las "costumbres de sus antepasados" ("mores maiorum", en latín) y aprender de ellas les hizo grandes.
Los abuelos son un pequeño fragmento de historia con voz. Difícilmente encontraremos lo que ellos nos cuentan en los libros: por eso conviene oírlos cuando aún tienen voz. Si no lo hacemos ahora, llegara el día en que nos arrepentiremos. Pero entonces será ya demasiado tarde. Cuantas veces no habré escuchado aquella queja tan común de "mi abuela contaba unas historias familiares maravillosas, pero yo ya no recuerdo casi nada!" Son los abuelos el albacea de los recuerdos familiares. Escuchemos sus historias y, si podemos, conservémoslas como oro en paño…
Los abuelos, por último, son un referente de cortesía y buena educación, una virtud desgraciadamente en peligro de extinción. Yo quiero que mis hijos aprendan modales con sus abuelos, pues son ellos los que conservan las buenas maneras de antaño. Es cierto que no todo lo pasado fue siempre mejor, pero los buenos hábitos aglutinan una esencia de valores que desde hace miles de años han permitido que las sociedades progresen. Nuestros abuelos conservan un gran catalogo de buenos modales que tendríamos que consultar mas a menudo. Afirma el filósofo francés Compte-Sponville en su "Pequeño Tratado de las Grandes Virtudes" que la urbanidad es la primera base de la ética, pues abona el terreno para otras decisiones morales de mayor calado. Por eso hay que inculcarla desde la infancia. Sin cortesía no es posible respetar al otro, base de la ética y de cualquier convivencia.
Quiero terminar este articulo evocando a mi abuelo, “el maestro de Huitar” (que así es como le llamaban). Cuando el año pasado publiqué mi último libro de historia escribí lo siguiente sobre él. Creo que refleja bien no solo lo que sentía y siento por mi abuelo, sino también la importancia de los abuelos en la educación de sus nietos: “Gracias a mi querido abuelo, el Maestro de Huitar, y a sus espléndidamente narradas historias empecé a amar la Historia. Era yo un niño cuando una noche me contaba la gesta de Leonidas y sus trescientos. No hacia más que desarrollar -y acaso adornar- la narración de Herodoto; sin embargo tuve la intuición al mirar sus ojos vidriosos, azules y ciegos que cuando mi abuelo contaba aquellas viejas historias estaba reconociendo en ellas fragmentos de su vida, tan salpicada de muerte, miseria y nobleza como la de cualquier español nacido con el siglo XX. “Caminante, ve y cuenta que los que aquí yacen murieron por defender las leyes de los lacedemonios”. Mi abuelo, el Maestro de Huitar, había vivido la guerra y sufrido la represión y, sin embargo, no guardaba resentimiento. Antes que republicano era maestro, y sabía por los libros leídos y los días sufridos que la historia nunca ha sido blanca o negra y que el maniqueísmo y la ceguera doctrinaria solo podía combatirse con valores humanos y que estos no eran patrimonio de unas siglas. Así educó a sus hijos y así ellos pudieron forjarnos a nosotros. Sean mis últimas líneas de agradecimiento para él, pues –como escribió Balzac en El Lirio del Valle- "hay personas a las que enterramos en la tierra, pero las hay especialmente queridas que tienen nuestro corazón como mortaja. Su recuerdo se mezcla cada día con nuestras palpitaciones; pensamos en ellas lo mismo que respiramos, están dentro de nosotros por una dulce ley de la transmigración de las almas propia del amor. Un alma mora en mi alma. Cuando a través de mi se hace un bien, cuando se pronuncia una palabra hermosa, esa alma habla, actúa. Todo lo bueno que hay en mi emana de esa sepultura, como emanan de un lirio los aromas que perfuman la atmosfera”
Mi abuelo paso muchísimos veranos en Enguera y lo recuerdo en La Casona jugando al ajedrez, comiendo ciruelas y paseando casi a ciegas por el campo mientras hablaba con nosotros. Su voz, potente y vibrante, es quizás el recuerdo que conservo mas vívido de él; lo que no es extraño pues su vida se baso en la palabra. Solíamos caminar juntos hasta el pueblo y mientras avanzábamos por el camino de San Anton iba contándome historias maravillosas. Me estaba educando, sin ser yo consciente de ello. Al llegar a la parte mas empinada de la cuesta, hacíamos un alto bajo el olivo al pie de la carretera. Tomaba aliento y respiraba profundamente el aire del campo al que amaba tanto…
Muchos años antes mi abuelo había recorrido otros caminos mucho más duros... “El Maestro de Huitar" acostumbraba a visitar a sus alumnos enfermos en sus casas y, para no faltar a sus clases, hacia aquellas visitas aprovechando las heladas madrugadas de la Almería de 1942 (“entre día y noche no hay pared”, solía repetir). No caminaba solo: iba acompañado por su hija (montada en una mula), una niñita pequeña y curiosa que desde entonces y por siempre lo veneró. Aquella niña se llamaba Lucia y es mi madre y además una estupenda abuela para mis hijos.
ARTÍCULO PUBLICADO EN EL Nº ESPECIAL DE LA REVISTA DEL ASILO DE ANCIANOS DE ENGUERA (125 ANIVERSARIO, VERANO DE 2011)
lunes, 19 de septiembre de 2011
¿PUEDEN SER SOCIALMENTE RESPONSABLES CIERTOS SECTORES O INDUSTRIAS?
A medida que la RSC va implantándose en el acervo organizacional colectivo, son más y más los sectores que se unen al carro de lo “socialmente responsable”. Nada que objetar a este “mimetismo empresarial” tan propio del sector español y, en gran media, causa del desarrollo empresarial valenciano durante años (el caso del “cluster” cerámico castellonense llegó a ser estudiado hasta por Porter). Vaya por delante que considero el “mimetismo” como algo muy bueno y así lo he escrito en otras ocasiones. ¿Qué son las llamadas “buenas prácticas” las “lecciones aprendidas” o el “benchmarking” sino fórmulas para aprender de los mejores? Si entre nuestras organizaciones se ha conseguido implantar la idea de que la RSC es una buena práctica que merece la pena ser imitada, ese mimetismo estará teniendo un impacto muy positivo en la moralización de las organizaciones. Parafraseando a Adela Cortina, la emulación estará recargando las “reservas morales” de nuestras organizaciones. Sin embargo, en ocasiones llaman la atención ciertos premios y reconocimientos a la RSC de sectores o empresas cuya reputación, cuanto menos, es muy cuestionada.
Ética deriva etimológicamente de carácter o modo de ser y el carácter se adquiere – se forja- mediante la repetición de buenos hábitos (o virtudes en filosofía moral). Una de las funciones de la ética es ayudar a tomar decisiones prudentes y esas decisiones se toman partiendo de unas referencias, de unas pautas éticas, de unas metas. Se aprende también de los errores propios y de las virtudes ajenas (de nuevo el mimetismo). Pero cuando hablamos de metas hay que tener presente que el fin último es – o debería ser- el respeto a los Derechos Humanos, aunque el paradigma de la RSC afina un poco más incorporando los derechos medioambientales y los derechos sociolaborales (básicamente el respeto a las convenciones OIT).
Y es, precisamente, en este aspecto de fondo (¿que metas y fines?) y no en el meramente formal (contar con una memoria GRI verificada A+) en donde me planteo el siguiente dilema moral: ¿Puede ser un fabricante de armas socialmente responsable? ¿Es socialmente responsable una empresa cuyos productos perjudican a la salud?
La respuesta podría parecer sencilla, pero desde el punto de vista de una valoración moral creo que merece una reflexión meditada y prudente.
Lo más sencillo, lo mas “instintivo”, sería cortar por lo sano y excluir a ciertos sectores con muy mala reputación. Muchos fondos éticos (más que los solidarios) excluyen a sectores tales como el armamentístico, los fabricantes de PVC, las empresas que deforesten, los juegos de azar o hasta la industria pornográfica, por poner solo unos ejemplos. En algunos casos, la exclusión es algo más ponderada y se exige para ser asimilado a alguno de esos sectores “prohibidos” un porcentaje mínimo de la línea de negocio o de los beneficios, pues hay empresas que desarrollan diversas actividades y la prohibida supone en realidad una parte mínima de sus ingresos (por ejemplo, algunos fondos, establecen que para ser considerada empresa armamentística la venta de armas debería representar como mínimo el 15% del volumen total de la empresa). Otro ejemplo: el código de conducta sectorial de la Coordinadora Española de ONG (CONGDE), bastante proclive al dialogo y cooperación con todos sus grupos de interés (empresas incluidas), excluye taxativamente a las “empresas armamentísticas y a las que perjudiquen gravemente a la salud” (focalizándose en el tabaco y el alcohol destilado). Dicho de otro modo; ninguna ONG española asociada a la CONGDE podrá –por pura coherencia ética- aceptar fondos u otro tipo de colaboración provenientes de esos sectores.
Sin embargo, está exclusión in totum no deja de tener sus inconvenientes:
El primero que se me ocurre es que podría estar impidiéndose “mejorar” a ciertas organizaciones que tratan de implantar paulatinamente políticas de RSC (que entre otras cosas incluyen la promoción de los Derechos Humanos). Si se las recluye en una suerte de purgatorio desde el que pueden ver las dichas del paraiso de la RSC pero no se las admite al banquete, podría tener un efecto doblemente negativo: no solo su fin seguirá siendo cuestionable (la fabricación de armas, por seguir con el ejemplo) sino que los medios para producirlas podrían ser también viciosos (discriminación laboral, trabajos forzados en “zonas francas laborales”, contaminación, …). Al fin y al cabo ¿Qué les importa si ya están excluidas del “club de los responsables”? En este sentido – y como reacción- se crearon en Estados Unidos (y otros países) unos descarados fondos socialmente irresponsables (“unethical funds” o “vice funds[1]”), precisamente para aglutinar a todos aquellos sectores que se veían sistemáticamente excluidos por ciertos inversores.
Pero, además, cuestiono también que todas las empresas de un mismo sector sean iguales. Dudo de la responsabilidad de etiquetarlos apriorísticamente (pre-juicio) con el sambenito de “irresponsables” por fabricar ciertos productos o prestar ciertos servicios, sin analizar con mayor profundidad sus metas. Es cierto que, de entrada, el producto imprime un cierto carácter, pero creo que una valoración moral justa debería profundizar más. Volvamos al sector armamentístico, por ser casi el paradigma del horror ético.
Imaginemos dos fabricantes de armas: uno de ellos solo vende a estados democráticos y excluye expresamente el comercio con dictaduras, estados frágiles o zonas conflictivas. El otro vende a cualquiera que le compre. ¿Son éticamente iguales ambas empresas, más allá del hecho común de fabricar armas? Personalmente no creo que merezcan el mismo juicio moral. La primera empresa, esta imponiéndose unos límites fundados en razones éticas (venta a países que respeten los Derechos Humanos) y en ese sentido está tratando de responder a sus stakeholder. La segunda empresa no lo hace. No parece que le preocupe demasiado si esas armas serán empleadas para violar los Derechos Humanos o para defenderlos.
Por otra parte, el otro punto de vista también parece razonable (por eso se trata de un dilema). ¿Cómo va a ser responsable una empresa que perjudica a la salud o que es colaborador necesario en la muerte o mutilación de un ser humano o miles de ellos? Si los fines no fueran importantes y bastara solo con aplicar ciertas buenas prácticas laborales o medioambientales entonces algún grupo neonazi podría llegar a afirmar que el nazismo fue “socialmente responsable” porque sus políticas sociolaborales y medioambientales fueron muy innovadoras y mejoraron sustancialmente las condiciones de vida del trabajador alemán de los años treinta[2] (ojo, esto no es una reducción al absurdo para sostener esta argumentación y llegó a ser defendida hace unos años por el ya fallecido presidente austriaco Jörg Haider). Y, sin embargo, nadie duda hoy en día que el nazismo fue una aberración moral sin parangón en la historia de la humanidad porque sus fines estaban claramente viciados. Unas pinceladas de RSC no cambian un corazón podrido. Fue tanto el horror generado por el totalitarismo nazi que al acabar la Segunda Guerra Mundial los líderes políticos se vieron impelidos a firmar la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948. Pero esto, como hubiera escrito Kipling, ya es otra historia ...
He terminado el artículo y sigo con mi dilema sin resolver. Lo hermoso de la ética es que no nos ofrece respuestas sencillas y nos obliga a cuestionar continuamente nuestros aprioris.
Nota: versión de artículo publicado en COMUNIDAD ETNOR
--------------------------------------------------------------------------------
[1] Un ejemplo de estos “fondos del vicio” lo podemos encontrar en http://www.usamutuals.com/vicefund/phil.aspx o en http://news.bbc.co.uk/2/hi/business/3182365.stm
[2] Aunque fuera a costa de vulnerar salvajemente la dignidad y los derechos de una gran parte de alemanes (judios, comunistas, homosexuales, gitanos o cualquiera no afecto al régimen)
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Aerodrómo de Cuito Cuanavale (Angola, 2001). En primer término un MIG soviético derribado y acribillado a balazos. Allí murieron hombres con armas fabricadas por otros hombres (c) Fernando Navarro. |
Ética deriva etimológicamente de carácter o modo de ser y el carácter se adquiere – se forja- mediante la repetición de buenos hábitos (o virtudes en filosofía moral). Una de las funciones de la ética es ayudar a tomar decisiones prudentes y esas decisiones se toman partiendo de unas referencias, de unas pautas éticas, de unas metas. Se aprende también de los errores propios y de las virtudes ajenas (de nuevo el mimetismo). Pero cuando hablamos de metas hay que tener presente que el fin último es – o debería ser- el respeto a los Derechos Humanos, aunque el paradigma de la RSC afina un poco más incorporando los derechos medioambientales y los derechos sociolaborales (básicamente el respeto a las convenciones OIT).
Y es, precisamente, en este aspecto de fondo (¿que metas y fines?) y no en el meramente formal (contar con una memoria GRI verificada A+) en donde me planteo el siguiente dilema moral: ¿Puede ser un fabricante de armas socialmente responsable? ¿Es socialmente responsable una empresa cuyos productos perjudican a la salud?
La respuesta podría parecer sencilla, pero desde el punto de vista de una valoración moral creo que merece una reflexión meditada y prudente.
Lo más sencillo, lo mas “instintivo”, sería cortar por lo sano y excluir a ciertos sectores con muy mala reputación. Muchos fondos éticos (más que los solidarios) excluyen a sectores tales como el armamentístico, los fabricantes de PVC, las empresas que deforesten, los juegos de azar o hasta la industria pornográfica, por poner solo unos ejemplos. En algunos casos, la exclusión es algo más ponderada y se exige para ser asimilado a alguno de esos sectores “prohibidos” un porcentaje mínimo de la línea de negocio o de los beneficios, pues hay empresas que desarrollan diversas actividades y la prohibida supone en realidad una parte mínima de sus ingresos (por ejemplo, algunos fondos, establecen que para ser considerada empresa armamentística la venta de armas debería representar como mínimo el 15% del volumen total de la empresa). Otro ejemplo: el código de conducta sectorial de la Coordinadora Española de ONG (CONGDE), bastante proclive al dialogo y cooperación con todos sus grupos de interés (empresas incluidas), excluye taxativamente a las “empresas armamentísticas y a las que perjudiquen gravemente a la salud” (focalizándose en el tabaco y el alcohol destilado). Dicho de otro modo; ninguna ONG española asociada a la CONGDE podrá –por pura coherencia ética- aceptar fondos u otro tipo de colaboración provenientes de esos sectores.
Sin embargo, está exclusión in totum no deja de tener sus inconvenientes:
El primero que se me ocurre es que podría estar impidiéndose “mejorar” a ciertas organizaciones que tratan de implantar paulatinamente políticas de RSC (que entre otras cosas incluyen la promoción de los Derechos Humanos). Si se las recluye en una suerte de purgatorio desde el que pueden ver las dichas del paraiso de la RSC pero no se las admite al banquete, podría tener un efecto doblemente negativo: no solo su fin seguirá siendo cuestionable (la fabricación de armas, por seguir con el ejemplo) sino que los medios para producirlas podrían ser también viciosos (discriminación laboral, trabajos forzados en “zonas francas laborales”, contaminación, …). Al fin y al cabo ¿Qué les importa si ya están excluidas del “club de los responsables”? En este sentido – y como reacción- se crearon en Estados Unidos (y otros países) unos descarados fondos socialmente irresponsables (“unethical funds” o “vice funds[1]”), precisamente para aglutinar a todos aquellos sectores que se veían sistemáticamente excluidos por ciertos inversores.
Pero, además, cuestiono también que todas las empresas de un mismo sector sean iguales. Dudo de la responsabilidad de etiquetarlos apriorísticamente (pre-juicio) con el sambenito de “irresponsables” por fabricar ciertos productos o prestar ciertos servicios, sin analizar con mayor profundidad sus metas. Es cierto que, de entrada, el producto imprime un cierto carácter, pero creo que una valoración moral justa debería profundizar más. Volvamos al sector armamentístico, por ser casi el paradigma del horror ético.
Imaginemos dos fabricantes de armas: uno de ellos solo vende a estados democráticos y excluye expresamente el comercio con dictaduras, estados frágiles o zonas conflictivas. El otro vende a cualquiera que le compre. ¿Son éticamente iguales ambas empresas, más allá del hecho común de fabricar armas? Personalmente no creo que merezcan el mismo juicio moral. La primera empresa, esta imponiéndose unos límites fundados en razones éticas (venta a países que respeten los Derechos Humanos) y en ese sentido está tratando de responder a sus stakeholder. La segunda empresa no lo hace. No parece que le preocupe demasiado si esas armas serán empleadas para violar los Derechos Humanos o para defenderlos.
Por otra parte, el otro punto de vista también parece razonable (por eso se trata de un dilema). ¿Cómo va a ser responsable una empresa que perjudica a la salud o que es colaborador necesario en la muerte o mutilación de un ser humano o miles de ellos? Si los fines no fueran importantes y bastara solo con aplicar ciertas buenas prácticas laborales o medioambientales entonces algún grupo neonazi podría llegar a afirmar que el nazismo fue “socialmente responsable” porque sus políticas sociolaborales y medioambientales fueron muy innovadoras y mejoraron sustancialmente las condiciones de vida del trabajador alemán de los años treinta[2] (ojo, esto no es una reducción al absurdo para sostener esta argumentación y llegó a ser defendida hace unos años por el ya fallecido presidente austriaco Jörg Haider). Y, sin embargo, nadie duda hoy en día que el nazismo fue una aberración moral sin parangón en la historia de la humanidad porque sus fines estaban claramente viciados. Unas pinceladas de RSC no cambian un corazón podrido. Fue tanto el horror generado por el totalitarismo nazi que al acabar la Segunda Guerra Mundial los líderes políticos se vieron impelidos a firmar la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948. Pero esto, como hubiera escrito Kipling, ya es otra historia ...
He terminado el artículo y sigo con mi dilema sin resolver. Lo hermoso de la ética es que no nos ofrece respuestas sencillas y nos obliga a cuestionar continuamente nuestros aprioris.
Nota: versión de artículo publicado en COMUNIDAD ETNOR
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[1] Un ejemplo de estos “fondos del vicio” lo podemos encontrar en http://www.usamutuals.com/vicefund/phil.aspx o en http://news.bbc.co.uk/2/hi/business/3182365.stm
[2] Aunque fuera a costa de vulnerar salvajemente la dignidad y los derechos de una gran parte de alemanes (judios, comunistas, homosexuales, gitanos o cualquiera no afecto al régimen)
martes, 13 de septiembre de 2011
LA SONRISA DE VICENTE. UN RECUERDO PERSONAL EN LA MUERTE DE VICENTE RUIZ MONRABAL
Ayer 8 de septiembre de 2011 falleció Vicente Ruiz Monrabal, y como durante toda su vida -incluida la política- supo manter su coherencia ética, quiero recordarle en este foro. Responsabilidad era algo que no le faltaba. Vitalidad, optimismo y humanismo tampoco.
Escribo desde mis 47 años pero los recuerdos que se agolpan en mi mente son los de un niño de siete u ocho años que estudiaba en Sedaví. Un zagal flaco, algo despeinado y con unos pantalones muy cortos que en 1971 correteaba por el patio del colegio público Fernando Baixauli de Sedaví. Mi madre era maestra de cien párvulos en ese colegio (¡cien, que se dice pronto!), uno de los cuales era el hijo mayor de Vicente. Y ya que hablamos de colegios, un rasgo característico de Ruiz Monrabal es que, a pesar de ser un hombre profundamente creyente, siempre se empecinó para que sus hijos estudiasen en la escuela pública, aunque –como fue el caso- ello le supusiera una masificación hoy impensable y el hecho de que su hijo (como muchos otros) tuviese que asistir a clase llevando su propia sillita. No hace tantos años, pero era otra España. La amistad de Vicente y mi madre, se forjó en esa época y en aquel colegio pues no hay que olvidar que los vínculos entre un maestro vocacional y un padre responsable son muy estrechos y perduran con el tiempo…
Sigo recordando. 1971. Sedaví. Pongamos que ha terminado la “chocolatá” en el polideportivo contiguo a la escuela. Mi maestra, que también era mi madre, le cuenta a Vicente como ha pasado el día su pequeño hijo y allí, cogido a la mano de mi madre, entre olor a churros, a chocolate caliente y al serrín de las fábricas próximas puedo ver nítidamente la sonrisa de Vicente. A mí, en aquella época, me parecía un hombre imponente. Entonces era de complexión recia, de mirada clara, afable e inteligente y físicamente – ahora que repaso viejas fotos- lo encuentro muy parecido al genial actor Brian Dennehy.
Vicente Ruiz Monrabal fue siempre muy querido en mi casa. La vinculación de mi madre a Sedaví en esa época hizo que durante muchos años Ruiz Monrabal fuera casi parte de la familia. Vicente sintonizó muy bien con el carácter abierto y vitalista de mi madre, con quien mantuvo amistad toda su vida. Nunca, ni siquiera en su etapa política más ajetreada, dejó de perder el contacto con sus viejos amigos. El poder no le distancio de sus amistades, ni de su amado pueblo. Siempre fue un apasionado de Sedaví. Otro factor que da la talla moral de Vicente: fidelidad a su familia, amigos y raices.
En lo personal era muy fácil quererlo y en sus diferentes facetas profesionales era imposible no admirarlo y respetarlo. Recuerdo haber seguido -siendo yo todavía casi un niño- su trayectoria política primero en UDPV y más tarde en la UCD. Los niños de entonces, que habíamos nacido en la dictadura, seguíamos con sumo interés los primeros avatares políticos. En ese sentido Vicente Ruiz Monrabal nos enseño –sin saberlo- a aquellos impúberes de entonces unas maneras políticas de tolerancia, mesura y dialogo que ya quisieran muchos políticos de hoy. Bien es cierto que aquel “ethós” o modo de ser no fue exclusivamente suyo –todos añoramos ciertas grandes figuras de la transición- pero no hay duda de que su bagaje de demócrata cristiano impregnó siempre su conducta de humanismo, cultura y coherencia ética. Hay que recordar aquellos turbulentos tiempos para darse cuenta de que mantener la calma y las formas no era tan sencillo.
Ocupó un escaño de la UCD en el Congreso de los Diputados por Valencia entre 1979 y 1982 y vivió desde el parlamento el fallido golpe de estado de Tejero (a punto estuvo de vivirlo también mi madre, a quien Vicente había invitado a asistir a la investidura de Calvo Sotelo). En 1982 se retiró de la vida política para dedicarse de lleno al ejercicio de la abogacía, la escritura y la música. Salió de la política algo desengañado, pero su extremo vitalismo enseguida le centró en otras actividades igualmente nobles y hermosas: la historia valenciana y las crónicas de Sedaví, su amado pueblo natal; la música… Vicente no podía estarse quieto.
No voy a escribir más sobre su faceta pública, pues estos días los medios de comunicación autonómicos y nacionales están recordándola con justo y merecido cariño. Quiero sin embargo terminar rememorando su faceta humana como amante de sus hijos y de su familia. Un día de octubre de 1978 lloró la prematura muerte de su primera esposa con la misma amargura que hoy lo están llorando Fina (con quien se casó tras años de viudedad), sus hijos Vicente y Amparo, sus parientes y sus numerosos y buenos amigos.
Con Vicente Ruiz Monrabal desaparece no solo un padre, un esposo o un amigo, sino también un hombre bueno, una persona culta y una sonrisa sincera en un mundo que cada día está más falto de todo ello. Un orgullo para Valencia y un privilegio haberle conocido. Somos muchos los que no le olvidaremos y vislumbraremos su sonrisa cada vez que hagamos o intentemos hacer el bien. Descanse en paz Vicente Ruiz Monrabal.
Otras versiones de este artículo han sido publicadas en el blog del diario valenciano LAS PROVINCIAS y en el blog de la FUNDACIÓN ETNOR PARA EL ÉTICA EN LAS ORGANIZACIONES.
Escribo desde mis 47 años pero los recuerdos que se agolpan en mi mente son los de un niño de siete u ocho años que estudiaba en Sedaví. Un zagal flaco, algo despeinado y con unos pantalones muy cortos que en 1971 correteaba por el patio del colegio público Fernando Baixauli de Sedaví. Mi madre era maestra de cien párvulos en ese colegio (¡cien, que se dice pronto!), uno de los cuales era el hijo mayor de Vicente. Y ya que hablamos de colegios, un rasgo característico de Ruiz Monrabal es que, a pesar de ser un hombre profundamente creyente, siempre se empecinó para que sus hijos estudiasen en la escuela pública, aunque –como fue el caso- ello le supusiera una masificación hoy impensable y el hecho de que su hijo (como muchos otros) tuviese que asistir a clase llevando su propia sillita. No hace tantos años, pero era otra España. La amistad de Vicente y mi madre, se forjó en esa época y en aquel colegio pues no hay que olvidar que los vínculos entre un maestro vocacional y un padre responsable son muy estrechos y perduran con el tiempo…
Sigo recordando. 1971. Sedaví. Pongamos que ha terminado la “chocolatá” en el polideportivo contiguo a la escuela. Mi maestra, que también era mi madre, le cuenta a Vicente como ha pasado el día su pequeño hijo y allí, cogido a la mano de mi madre, entre olor a churros, a chocolate caliente y al serrín de las fábricas próximas puedo ver nítidamente la sonrisa de Vicente. A mí, en aquella época, me parecía un hombre imponente. Entonces era de complexión recia, de mirada clara, afable e inteligente y físicamente – ahora que repaso viejas fotos- lo encuentro muy parecido al genial actor Brian Dennehy.
Vicente Ruiz Monrabal fue siempre muy querido en mi casa. La vinculación de mi madre a Sedaví en esa época hizo que durante muchos años Ruiz Monrabal fuera casi parte de la familia. Vicente sintonizó muy bien con el carácter abierto y vitalista de mi madre, con quien mantuvo amistad toda su vida. Nunca, ni siquiera en su etapa política más ajetreada, dejó de perder el contacto con sus viejos amigos. El poder no le distancio de sus amistades, ni de su amado pueblo. Siempre fue un apasionado de Sedaví. Otro factor que da la talla moral de Vicente: fidelidad a su familia, amigos y raices.
En lo personal era muy fácil quererlo y en sus diferentes facetas profesionales era imposible no admirarlo y respetarlo. Recuerdo haber seguido -siendo yo todavía casi un niño- su trayectoria política primero en UDPV y más tarde en la UCD. Los niños de entonces, que habíamos nacido en la dictadura, seguíamos con sumo interés los primeros avatares políticos. En ese sentido Vicente Ruiz Monrabal nos enseño –sin saberlo- a aquellos impúberes de entonces unas maneras políticas de tolerancia, mesura y dialogo que ya quisieran muchos políticos de hoy. Bien es cierto que aquel “ethós” o modo de ser no fue exclusivamente suyo –todos añoramos ciertas grandes figuras de la transición- pero no hay duda de que su bagaje de demócrata cristiano impregnó siempre su conducta de humanismo, cultura y coherencia ética. Hay que recordar aquellos turbulentos tiempos para darse cuenta de que mantener la calma y las formas no era tan sencillo.
Ocupó un escaño de la UCD en el Congreso de los Diputados por Valencia entre 1979 y 1982 y vivió desde el parlamento el fallido golpe de estado de Tejero (a punto estuvo de vivirlo también mi madre, a quien Vicente había invitado a asistir a la investidura de Calvo Sotelo). En 1982 se retiró de la vida política para dedicarse de lleno al ejercicio de la abogacía, la escritura y la música. Salió de la política algo desengañado, pero su extremo vitalismo enseguida le centró en otras actividades igualmente nobles y hermosas: la historia valenciana y las crónicas de Sedaví, su amado pueblo natal; la música… Vicente no podía estarse quieto.
No voy a escribir más sobre su faceta pública, pues estos días los medios de comunicación autonómicos y nacionales están recordándola con justo y merecido cariño. Quiero sin embargo terminar rememorando su faceta humana como amante de sus hijos y de su familia. Un día de octubre de 1978 lloró la prematura muerte de su primera esposa con la misma amargura que hoy lo están llorando Fina (con quien se casó tras años de viudedad), sus hijos Vicente y Amparo, sus parientes y sus numerosos y buenos amigos.
Con Vicente Ruiz Monrabal desaparece no solo un padre, un esposo o un amigo, sino también un hombre bueno, una persona culta y una sonrisa sincera en un mundo que cada día está más falto de todo ello. Un orgullo para Valencia y un privilegio haberle conocido. Somos muchos los que no le olvidaremos y vislumbraremos su sonrisa cada vez que hagamos o intentemos hacer el bien. Descanse en paz Vicente Ruiz Monrabal.
Otras versiones de este artículo han sido publicadas en el blog del diario valenciano LAS PROVINCIAS y en el blog de la FUNDACIÓN ETNOR PARA EL ÉTICA EN LAS ORGANIZACIONES.
viernes, 19 de agosto de 2011
¿POR QUE LO LLAMAN LAICO CUANDO QUIEREN DECIR ANTICLERICAL?
En mi opinión, no tienen mucho que ver, salvo en el hecho de que un grupo de anticlericales han decidido pervertir el respetable concepto de laico. No es la primera vez que ideas básicas para la convivencia civilizada son asaltadas, instrumentalizadas y profanadas por quienes no creen en ellas. La historia está llena de casos en los que el tirano más sanguinario afirmaba sus deseos de paz y concordia entre sus súbditos o vecinos. Horas antes de invadir Polonia e iniciar la Segunda Guerra Mundial Hitler hacía votos por ...la Paz (así, con mayúsculas, que parece que tiene más valor icónico)
Salvando las distancias con el nazismo, en España tenemos también la reciente y amarga experiencia de la permuta de "Paz" por "claudicación"; "Dialogo" por "chantaje" y "Tolerancia" por "trágala". Es algo que la ciudadanía va asumiendo poco a poco y llega un momento en que se acepta con naturalidad la perversión radical del término.
En la lógica del Partido Socialista de 2011 (¡que poco tiene que ver con otros partidos socialistas!) se trata de un guiso de cocción social lenta (o debería escribir "coacción"), cuyos ingredientes principales son:
1. Tergiversación, manipulación del lenguaje (Paz, Dialogo..) y uso eufemístico de ciertas palabras para ocultar la realidad (muerte con dignidad, interrupción voluntaria del embarazo, brotes verdes, etc). En este campo el PSOE es un consumado maestro. Victor Klemperer escribió sobre esas tácticas en su excelente ensayo "La Lengua del Tercer Reich". Vuelvo a insistir en que la España de 2011 no es la Alemania de 1933 (ni siquiera creo que sea, como algunos propugnan, parecida a la España de 1936), pero hay muchas concomitancias en el uso perverso del lenguaje realizado por los nazis y por el actual equipo socialista.
2. Uso de tópicos desgastados, falsos o históricamente descontextualizados (inquisición sanguinaria e intolerante, cruzadas fanáticas, iglesia criminal y enemiga de la "ciencia", la derecha es fascista, el empresario explotador, los intelectuales son de izquierdas, ...). Sin embargo el uso de estos "comodines" es muy eficaz ante un publico que no lee o que lo hace muy selectivamente en fuentes de su propia cuerda ideológica (generalmente televisivas, periodísticas o bloggeras; y en mucha menor medida libros puros y duros).
3. "Memoria Histórica" basada en el resentimiento y en la excitación de los instintos mas primarios de lo que queda de ciudadanía.
La instrumentalización irresponsable de la tragedia de la Guerra Civil Española es la cristalización de los dos puntos anteriores: mediante una aparente intención de "reconciliación" (una hermosa palabra ¿quien lo negará?) el presidente Zapatero ha conseguido precisamente lo contrario; la apertura de heridas que ya estaban cerradas y la polarización social entre derechas e izquierdas (o peor; entre "fachas" y "rojos"). Hubiera sido un noble gesto tratar de recuperar la memoria sin necesidad de volver a enfrentar a los nietos o bisnietos de las víctimas. La calificación de víctimas buenas y malas, convierte a la Memoria Histórica en una infamia. ¿Acaso no merecen también el reconocimiento democrático un sacerdote asesinado por su fe o un militante de la derecha por su ideología? Por desgracia, tras la cizaña política azuzada por el zapaterismo, hay mucha gente que piensa que no merecen ese reconocimiento. A menudo escucho que "esas" víctimas ya fueron dignificadas por el franquismo. Es cierto; pero de lo que aquí se trata (o debiera haberse tratado) es de dignificar desde la Democracia a todas las victimas. Para un demócrata, como somos la mayoría de españoles, los discursos, funerales de Estado, placas conmemorativas y panegíricos promovidos por Franco no tienen valor moral. Los españoles que realmente anhelamos la reconciliación hubiéramos deseado que los padres de la patria reconociesen la barbarie intrínseca de cualquier asesinato, desvinculándolo de sus razones políticas, y la tragedia de todas las victimas y de sus allegados. Hay un principio humanitario básico: una víctima es una víctima. Y esto me lleva a os principios de Imparcialidad y Justicia, que analizaré a continuación.
4. Doble moral. Una de las incoherencias éticas más llamativas de socialismo actual y sus organizaciones satélites es la facilidad con la que defienden unos valores en unas circunstancias y los ignoran en otras. La doble moral supone aplicar criterios de valoración moral con más rigor a un grupo (o individuo) que a otro. La doble moral viola el principio imparcialidad (según el cual los mismos criterios se aplican a todas las personas sin favoritismo). Por eso puede afirmarse que la doble moral es injusta y que el zapaterismo también. Un ejemplo palmario de doble moral es el beligerante anticlericalismo contra el catolicismo (disfrazado, como veíamos, de laicismo), pero no contra el Islam o sus imanes y ulemas. Sería lógico pensar que quien se muestra tan hostil ante el catolicismo por sus presuntos crímenes y discriminaciones varias (homosexuales, mujeres, etc), fuera igual de combativo contra otra de las grandes religiones monoteístas (que, para mayor inri, en suele imperar bajo regimenes teocráticos y dictatoriales). Sin embargo, no lo hacen. Doble moral.
5. Apropiación partidista de conceptos básicos de los Derechos Humanos, la Ética y la Democracia. Parece ser que todas las grandes virtudes éticas desde Aristóteles en adelante pertenecen a la izquierda en régimen de propiedad exclusiva y excluyente. A priori una persona de derechas no puede ser “solidaria”, ni “tolerante”, ni “justa”, ni “honesta”, ni “intelectual”. Debe demostrar esas virtudes básicas y pasar una reválida permanente ante el tribunal de un autodenominado “progresismo” que se legitima por el simple hecho calificarse de “progresista” (es muy interesante la reivindicación de “progresismo” que desde hace años realiza, sin complejos, el refrescante partido UPyD).
6. Patente de corso para ser incoherentes ante el silencio (en democracia, siempre cómplice) de una gran parte de la izquierda. La incoherencia en ética es el desajuste entre lo que "digo" y lo que "hago". Ante los continuos y sorprendentes cambio de rumbo de los gobiernos zapateriles uno no puede menos que recordar aquella famosa frase de Marx (Groucho): “¡Caballeros, quiero que tengan claro que estos son mis principios, y si no le gustan… tengo otros!”
Si “agitamos” (entiéndase el verbo en su espléndida polisemia) esos 6 ingredientes en la coctelera mediática con los 11 Principios de la Propaganda (Goebbels) ¡Voila! ya tenemos el cocktail Molotov social, que es lo que necesita un gobierno sin ideas y falsamente progresista para entretener a unos ciudadanos a los que considera súbditos.
martes, 9 de agosto de 2011
EL ANTICLERICALISMO ES EL OPIO DEL PUEBLO: SOBRE LA DIFICULTAD DE RAZONAR ANTE UNA MASA ALUCINADA
Todo comenzó cuando leí el siguiente mensaje publicado en mi espacio de Facebook. Había sido colgado allí por una persona a quien conozco y de cuyo sentido común creía estar seguro. El mensaje era el siguiente:
Como la nota me pareció asaz improcedente, publiqué el siguiente texto en el mismo Facebook:
Este comentario suscitó nuevas publicaciones de corte aún más radical y agresivo, entre las que no se excluía “mandar al Papa a tomar por culo”, culpabilizándole entre otras cosas de la inquisición, las cruzadas, la persecución de los homosexuales y de los recortes sociales y sanitarios (si, ha leído bien, anónimo lector). La autora de tan soez e irresponsable propuesta, sintiéndose bien arropada por “los suyos” se sumó a la harka enardecida y remató su obra con esta frase lapidaria:
A partir de aquí, opté por abandonar los intercambios en Facebook y me dirigí por correo a la responsable de avivar este debate. El texto que reproduzco es una síntesis de varios mensajes cruzados:
Querida C: No te contesto por FB por eso de la privacidad. Te confieso que también por evitar morderme la lengua ante los disparates históricos de Juanito (a quien los dioses guarden muchos años, para que así pueda aprender nociones básicas de Historia y Economía). Quien me conoce sabe cual es mi posición con respecto a las jerarquías eclesiásticas. Basta con pegar un vistazo a mi biblioteca para (exceptuando a Juanito) hacerse una idea de mis filias y fobias.
Sin embargo, y por encima de mis amores y odios personales, defiendo que es esencial la educación cívica y democrática. Creo que tú has sobrepasado esa línea básica de respeto. No voy a darte lecciones de civismo. Ya eres mayorcita y sabes por dónde voy.
Opino que tú, y muchos de los que leen y aplauden tus irreflexivas notas, confundís churras con merinas pues los recortes en educación y sanidad no vienen dictados por el Vaticano, ni son una consecuencia de la visita del Papa. ¿De verdad os creéis esa puerilidad simplista hasta el sonrojo?
Si lo que os preocupa son los recortes sociales, os estáis confundiendo de enemigo. No es el Papa. Y si os confundís de enemigo, me temo que a quienes seguirán “dando por culo” (empleo vuestras propias palabras) será a vosotros y no al Papa. Vosotros seguiréis bramando y usando muchas "kas" en vuestros mensajes contra el "lado oscuro" mientras gobiernos falsamente progresistas se asombraran de lo fácil que es adormilar al pueblo con el cebo religioso. Creo que el anticlericalismo es el opio del pueblo occidental del siglo XXI. La religión sigue siendo el opio - o más bien la cicuta- de otros muchos otros estados no occidentales, pero eso ya es otra historia... Hoy, en occidente, el problema no son los curas.
Si lo que os atribula es que un líder religioso de una fe que os importa un carajo visite España, afirmo que os estáis equivocando en la manera de criticarlo. Os falta civismo y ética cívica. ¡Ah! ¿que no hay tiempo para esas florituras? ¿Nos ponemos entonces a mandarnos a “tomar por culo” y a partirnos la cara cuando algo o alguien no nos plazca? Yo tengo un buen repertorio de tacos y en cuanto a las tortas creo que todavía podría darlas y recibirlas... Es otra opción, pero no es la que yo defiendo (quizás porque ya la probé en mis años jóvenes cuando la democracia estaba recién nacida y casi todos estábamos erróneamente en los extremos)
Tu discurso escrito en FB resulta demagógico y teatral ("siempre he luchado y lucharé..."). ¿Perdón? Los que realmente lucharon por la democracia fueron algunos (y solo algunos) de nuestros padres y abuelos. Nosotros solo la usamos (mejor o peor). No te pongas medallas que no te pertenecen, sobre todo por respeto a los que DE VERDAD lucharon y sufrieron por ello. Esta muy bien jugar a los revolucionarios, pero tengo la impresión de que en una situación de verdadera tiranía muchos de los “incansables luchadores” os ibais a quedar en casita. Eso es lo que ha pasado siempre, amiga, y quienes realmente se sacrificaron por la libertad fueron los que menos exhibían su fervor. Dime de que alardeas y te diré de careces. En la Alemania de 1933, miles de comunistas convencidos se pasaron casi sin rechistar a las filas del partido nazi cuando la Bestia tomó el poder. ¿Y sabes la razón? Los modos y maneras de unos y otros eran básicamente idénticos: primacía de la visceralidad sobre el razonamiento.
Puede que a tus contactos FB les fascine leer esas declaraciones de Neo Doncella de Orleans, pero intuyo que tu realidad diaria es mucho más humilde. No te engañes. No quiero destruir la ilusión y todo lo que esta parafernalia tiene de adrenalínico "juego de rol", pero te confieso que me molesta sobremanera que quienes pretenden regenerar la democracia se muestren tan alejados de su esencia: respeto, tolerancia y dialogo, más allá de vuestras asambleas endogámicas.
El concepto de Asamblea no es malo y estaría bien que de ahí surgieran ideas. Ideas, no consignas. Sin embargo, y por lo que estoy leyendo en las propias fuentes 15-M, hay muy poca creatividad y se sigue con los discursos apolillados de la izquierda sesentera. Me aburre muchísimo tener que escuchar las mismas soflamas que ya escuché, enardecido, hará unos 25 o 30 años. Mucho me temo que en cuanto a ideas progresistas la cantera está muy seca y se está recurriendo desesperadamente al baúl de los recuerdos. Por ejemplo, el anticlericalismo focalizado contra el Vaticano y no con otros clérigos muchísimo más peligrosos... No lo entiendo... Rectifico. Si lo entiendo: atacar al Papa sale gratis pero hacerlo contra un modesto imán de cualquier garaje en Leganés te puede costar la vida y, claro, uno es un valiente revolucionario y se indigna airadamente mientras no le vayan a despeinar.
¿La visita del Papa y sus costes? El argumento de que "es muy caro" y que "lo paguen sus fieles" es muy limitado.
1. En la parte de los costes, históricamente las visitas del Papa han sido más rentables que un concierto de los Rolling... O sea, genera más ingresos que gastos y promueve imagen y conocimiento del país, más allá de los atentados de ETA y el desastre económico. Puede que esta fama os moleste y os parezca inexplicable, pero se trata de una personalidad que cuenta con más de 1.000 millones de "fans" en todo el mundo y sus "giras" son inevitablemente multitudinarias.
2. Una oposición basada en los gastos la entendería si se aplicara el mismo criterio a cualquier otra visita de soberanos (el Vaticano es, aunque no te guste, un Estado). En España hemos financiado visitas de sujetos mucho más "nocivos" que Benedicto XVI. Y hablo de gente que no solo te puede excomulgar (¡¡uy, que miedo!!) sino que si te pilla en su país cometiendo un desliz te cuelga de una grúa o te encierra por pensar (eso si da miedo ¿verdad?). Lo pueden hacer incluso aunque "peques" fuera de su país, pues consideran la extraterritorialidad de sus durísimas leyes como un deber divino. ¿Quieres un ejemplo que te afecta directamente? Bien; tu nota en Facebook de ayer aplicada a otros líderes o símbolos religiosos podría suponer que cualquier fiel acabase contigo. Así de simple y trágico. A mi esos clérigos si que me inquietan (y a ti, aunque no te atrevas a reconocerlo, también). Los del Vaticano hoy ya no matan. Su autoridad moral afecta a los creyentes y como ese no parece ser tu caso, debería importarte un bledo que un obispo anticuado te amenace con las llamas del infierno.
3. Sin embargo, y más allá de lo simpáticos o antipáticos que nos resulten ciertos líderes, el gobierno de un país civilizado tiene que recibirlos y agasajarlos como dicta la diplomacia.
¿No os gustan esas reglas? ¡Pues a pedirle a nuestros representantes que las cambien! Lo que es inadmisible es el tomarse la justicia por la propia mano e instigar la ofensa y probablemente a la agresión contra muchos fieles (en este caso católicos, como casi siempre que recurrís al cajón de anticlericalismo) ¿Que los representantes no te gustan y no te representan? ¡Pues a crear un partido, o veinte, para demostrar en las urnas que sois lo que decís ser: la voz del pueblo. Tengo la certeza de que no sois esa voz atronadora que pretendéis, aunque Facebook y otras redes sociales sean una buena caja de resonancia.
Te adelanto que a mi no me representan unas personas que se juntan hoy en Moratalaz (o en Moncloa) para debatir algunas ideas de agitación política sesentera (¡Nucleares NO, gracias!... por Dios) y mañana en Tetuán para organizar una performance didáctico-lúdica. No me opongo a esas escenificaciones, no me malinterpretes, pero al final si tenéis ideas (más allá de las 3 realmente originales - sin copyright político- que se propusieron los primeros días del movimiento) deben llegar al parlamento... y a ese edificio se accede a través de las urnas y no asaltando el Palacio de Invierno, ni con "pásalo", ni con copia/pega en Facebook. “¡Así no, así no!” que diría Ortega y Gasset.
Toda mi vida he sido libre para pensar y libre para criticar las numerosas incoherencias del poder (de izquierdas y de derechas). Si uno se siente vinculado a unos colores políticos pierde esa libertad y se ve obligado a comulgar con ruedas de molino. Eso es lo que le sucede al conglomerado caótico del 15-M. Conozco demasiado bien el discurso de la izquierda (hoy claramente reaccionaria) para verlo perfectamente retratado en muchos postulados del 15-M (como te decía antes, nada originales: cualquiera que simpatizara con la izquierda en los ochenta -como quien suscribe- los reconocerá inmediatamente)
¿Soy un fascista por estar hasta la coronilla de quienes habéis decidido “regenerar” la democracia saltándose sus reglas? Más bien creo que soy un demócrata harto de ver como esa sagrada palabra es pateada por unos y manipulada por otros (incluido el 15-M). Así empiezan SIEMPRE todas las tiranías.
Cuando nos veamos puedo intentar aclararte, si quieres, ese batiburrillo en el que mezcláis -con tanta alegría como despiste- la inquisición, las sectas, los gastos suntuarios, el hambre, el poder sobre millones de personas, el cáncer y otros muchos males del mundo. Darth Vader, desde “el lado oscuro”, se tiene que estar tronchando.
"PEGA ESTO EN TU MURO SI ESTAS DEACUERDO EN QUE LOS CONFESIONARIOS MOVILES QUE SE VAN A INSTALAR PARA LA VISITA DEL PAPA HAY QUE USARLOS COMO ASESOS PUBLICOS".
Como la nota me pareció asaz improcedente, publiqué el siguiente texto en el mismo Facebook:
"Querida C: No puedo permanecer callado. Como agnóstico, pero sobre todo como ciudadano, me indignan ciertas salidas de tono. Si estas genialidades, propias de primaria, se gestan en Sol, tenéis un prometedor futuro. Tu nota ni tiene gracia, ni demuestra respeto por quienes -a diferencia tuya o mía- si creen. Siento la replica, pero como ciudadano cada vez me cabrean mas estas faltas de respeto a miles de personas"
Este comentario suscitó nuevas publicaciones de corte aún más radical y agresivo, entre las que no se excluía “mandar al Papa a tomar por culo”, culpabilizándole entre otras cosas de la inquisición, las cruzadas, la persecución de los homosexuales y de los recortes sociales y sanitarios (si, ha leído bien, anónimo lector). La autora de tan soez e irresponsable propuesta, sintiéndose bien arropada por “los suyos” se sumó a la harka enardecida y remató su obra con esta frase lapidaria:
“Pegaré esto hoy y siempre. Siempre he luchado y lucharé por una sanidad y educación públicas y de calidad, por y para tod@s” (Nota: la arroba, por supuesto, pertenece también a la autora)
A partir de aquí, opté por abandonar los intercambios en Facebook y me dirigí por correo a la responsable de avivar este debate. El texto que reproduzco es una síntesis de varios mensajes cruzados:
Querida C: No te contesto por FB por eso de la privacidad. Te confieso que también por evitar morderme la lengua ante los disparates históricos de Juanito (a quien los dioses guarden muchos años, para que así pueda aprender nociones básicas de Historia y Economía). Quien me conoce sabe cual es mi posición con respecto a las jerarquías eclesiásticas. Basta con pegar un vistazo a mi biblioteca para (exceptuando a Juanito) hacerse una idea de mis filias y fobias.
Sin embargo, y por encima de mis amores y odios personales, defiendo que es esencial la educación cívica y democrática. Creo que tú has sobrepasado esa línea básica de respeto. No voy a darte lecciones de civismo. Ya eres mayorcita y sabes por dónde voy.
Opino que tú, y muchos de los que leen y aplauden tus irreflexivas notas, confundís churras con merinas pues los recortes en educación y sanidad no vienen dictados por el Vaticano, ni son una consecuencia de la visita del Papa. ¿De verdad os creéis esa puerilidad simplista hasta el sonrojo?
Si lo que os preocupa son los recortes sociales, os estáis confundiendo de enemigo. No es el Papa. Y si os confundís de enemigo, me temo que a quienes seguirán “dando por culo” (empleo vuestras propias palabras) será a vosotros y no al Papa. Vosotros seguiréis bramando y usando muchas "kas" en vuestros mensajes contra el "lado oscuro" mientras gobiernos falsamente progresistas se asombraran de lo fácil que es adormilar al pueblo con el cebo religioso. Creo que el anticlericalismo es el opio del pueblo occidental del siglo XXI. La religión sigue siendo el opio - o más bien la cicuta- de otros muchos otros estados no occidentales, pero eso ya es otra historia... Hoy, en occidente, el problema no son los curas.
Si lo que os atribula es que un líder religioso de una fe que os importa un carajo visite España, afirmo que os estáis equivocando en la manera de criticarlo. Os falta civismo y ética cívica. ¡Ah! ¿que no hay tiempo para esas florituras? ¿Nos ponemos entonces a mandarnos a “tomar por culo” y a partirnos la cara cuando algo o alguien no nos plazca? Yo tengo un buen repertorio de tacos y en cuanto a las tortas creo que todavía podría darlas y recibirlas... Es otra opción, pero no es la que yo defiendo (quizás porque ya la probé en mis años jóvenes cuando la democracia estaba recién nacida y casi todos estábamos erróneamente en los extremos)
Tu discurso escrito en FB resulta demagógico y teatral ("siempre he luchado y lucharé..."). ¿Perdón? Los que realmente lucharon por la democracia fueron algunos (y solo algunos) de nuestros padres y abuelos. Nosotros solo la usamos (mejor o peor). No te pongas medallas que no te pertenecen, sobre todo por respeto a los que DE VERDAD lucharon y sufrieron por ello. Esta muy bien jugar a los revolucionarios, pero tengo la impresión de que en una situación de verdadera tiranía muchos de los “incansables luchadores” os ibais a quedar en casita. Eso es lo que ha pasado siempre, amiga, y quienes realmente se sacrificaron por la libertad fueron los que menos exhibían su fervor. Dime de que alardeas y te diré de careces. En la Alemania de 1933, miles de comunistas convencidos se pasaron casi sin rechistar a las filas del partido nazi cuando la Bestia tomó el poder. ¿Y sabes la razón? Los modos y maneras de unos y otros eran básicamente idénticos: primacía de la visceralidad sobre el razonamiento.
Puede que a tus contactos FB les fascine leer esas declaraciones de Neo Doncella de Orleans, pero intuyo que tu realidad diaria es mucho más humilde. No te engañes. No quiero destruir la ilusión y todo lo que esta parafernalia tiene de adrenalínico "juego de rol", pero te confieso que me molesta sobremanera que quienes pretenden regenerar la democracia se muestren tan alejados de su esencia: respeto, tolerancia y dialogo, más allá de vuestras asambleas endogámicas.
El concepto de Asamblea no es malo y estaría bien que de ahí surgieran ideas. Ideas, no consignas. Sin embargo, y por lo que estoy leyendo en las propias fuentes 15-M, hay muy poca creatividad y se sigue con los discursos apolillados de la izquierda sesentera. Me aburre muchísimo tener que escuchar las mismas soflamas que ya escuché, enardecido, hará unos 25 o 30 años. Mucho me temo que en cuanto a ideas progresistas la cantera está muy seca y se está recurriendo desesperadamente al baúl de los recuerdos. Por ejemplo, el anticlericalismo focalizado contra el Vaticano y no con otros clérigos muchísimo más peligrosos... No lo entiendo... Rectifico. Si lo entiendo: atacar al Papa sale gratis pero hacerlo contra un modesto imán de cualquier garaje en Leganés te puede costar la vida y, claro, uno es un valiente revolucionario y se indigna airadamente mientras no le vayan a despeinar.
¿La visita del Papa y sus costes? El argumento de que "es muy caro" y que "lo paguen sus fieles" es muy limitado.
1. En la parte de los costes, históricamente las visitas del Papa han sido más rentables que un concierto de los Rolling... O sea, genera más ingresos que gastos y promueve imagen y conocimiento del país, más allá de los atentados de ETA y el desastre económico. Puede que esta fama os moleste y os parezca inexplicable, pero se trata de una personalidad que cuenta con más de 1.000 millones de "fans" en todo el mundo y sus "giras" son inevitablemente multitudinarias.
2. Una oposición basada en los gastos la entendería si se aplicara el mismo criterio a cualquier otra visita de soberanos (el Vaticano es, aunque no te guste, un Estado). En España hemos financiado visitas de sujetos mucho más "nocivos" que Benedicto XVI. Y hablo de gente que no solo te puede excomulgar (¡¡uy, que miedo!!) sino que si te pilla en su país cometiendo un desliz te cuelga de una grúa o te encierra por pensar (eso si da miedo ¿verdad?). Lo pueden hacer incluso aunque "peques" fuera de su país, pues consideran la extraterritorialidad de sus durísimas leyes como un deber divino. ¿Quieres un ejemplo que te afecta directamente? Bien; tu nota en Facebook de ayer aplicada a otros líderes o símbolos religiosos podría suponer que cualquier fiel acabase contigo. Así de simple y trágico. A mi esos clérigos si que me inquietan (y a ti, aunque no te atrevas a reconocerlo, también). Los del Vaticano hoy ya no matan. Su autoridad moral afecta a los creyentes y como ese no parece ser tu caso, debería importarte un bledo que un obispo anticuado te amenace con las llamas del infierno.
3. Sin embargo, y más allá de lo simpáticos o antipáticos que nos resulten ciertos líderes, el gobierno de un país civilizado tiene que recibirlos y agasajarlos como dicta la diplomacia.
¿No os gustan esas reglas? ¡Pues a pedirle a nuestros representantes que las cambien! Lo que es inadmisible es el tomarse la justicia por la propia mano e instigar la ofensa y probablemente a la agresión contra muchos fieles (en este caso católicos, como casi siempre que recurrís al cajón de anticlericalismo) ¿Que los representantes no te gustan y no te representan? ¡Pues a crear un partido, o veinte, para demostrar en las urnas que sois lo que decís ser: la voz del pueblo. Tengo la certeza de que no sois esa voz atronadora que pretendéis, aunque Facebook y otras redes sociales sean una buena caja de resonancia.
Te adelanto que a mi no me representan unas personas que se juntan hoy en Moratalaz (o en Moncloa) para debatir algunas ideas de agitación política sesentera (¡Nucleares NO, gracias!... por Dios) y mañana en Tetuán para organizar una performance didáctico-lúdica. No me opongo a esas escenificaciones, no me malinterpretes, pero al final si tenéis ideas (más allá de las 3 realmente originales - sin copyright político- que se propusieron los primeros días del movimiento) deben llegar al parlamento... y a ese edificio se accede a través de las urnas y no asaltando el Palacio de Invierno, ni con "pásalo", ni con copia/pega en Facebook. “¡Así no, así no!” que diría Ortega y Gasset.
Toda mi vida he sido libre para pensar y libre para criticar las numerosas incoherencias del poder (de izquierdas y de derechas). Si uno se siente vinculado a unos colores políticos pierde esa libertad y se ve obligado a comulgar con ruedas de molino. Eso es lo que le sucede al conglomerado caótico del 15-M. Conozco demasiado bien el discurso de la izquierda (hoy claramente reaccionaria) para verlo perfectamente retratado en muchos postulados del 15-M (como te decía antes, nada originales: cualquiera que simpatizara con la izquierda en los ochenta -como quien suscribe- los reconocerá inmediatamente)
¿Soy un fascista por estar hasta la coronilla de quienes habéis decidido “regenerar” la democracia saltándose sus reglas? Más bien creo que soy un demócrata harto de ver como esa sagrada palabra es pateada por unos y manipulada por otros (incluido el 15-M). Así empiezan SIEMPRE todas las tiranías.
Cuando nos veamos puedo intentar aclararte, si quieres, ese batiburrillo en el que mezcláis -con tanta alegría como despiste- la inquisición, las sectas, los gastos suntuarios, el hambre, el poder sobre millones de personas, el cáncer y otros muchos males del mundo. Darth Vader, desde “el lado oscuro”, se tiene que estar tronchando.
lunes, 1 de agosto de 2011
SOBRE EL "VICTIMISMO" DE ALGUNOS ESTADOS
Acabo de recibir por correo electrónico una de esas bonitas presentaciones en power-point, profusamente ilustrada con imagenes preciosas de África y de grupos de africanos en actitudes relajadas, serenas y pacíficas. El texto que acompaña a la presentación está plagado de lugares comunes con un mensaje bien claro: "Europa es reponsable del atraso y pobreza de África y ello obliga a los europeos a no cerrar las puertas a la inmigración". He simplificado mucho, lo mejor sería leer el texto íntegro cuyo título es "Europa cerrada" (accesible en este vínculo).
La lectura de ese texto proselitista me incita a hacer las siguientes reflexiones:
En primer lugar, es cierto: Europa se ha portado muy mal con los países conquistados o colonizados. La Historia es así y hasta el siglo XIX, lamentablemente, los imperios y civilizaciones se forjaban con guerras y conquistas en las que unos ganaban y otros perdían. El conquistador de un siglo era a su vez conquistado por sus antiguas víctimas unos siglos o décadas después. Los persas (partos) cayeron bajo los griegos. Los griegos bajo los romanos. Los iberos bajos los cartagineses. Los cartagineses fueron derrotados por los romanos en la III Guerra Púnica. La caída de Roma primero y luego de Rávena o Constantinopla demuestra que los imperios son también contingentes, que todo pasa y que !Ay de los vencidos! La caída del reino visigodo en España (heredero de Roma) en manos musulmanas y su posterior reconquista, mucho siglos después, demuestra algo tan simple como que lo que llevo escrito. El imperio azteca, azote despótico de las poblaciones de mesoamérica, cayó bajo el poder del imperio español y de Cortés. No podemos culpar a la Historia en su conjunto de la forma en que ha ido modelando al planeta durante miles de años. No hay un solo país que se libre de haber sido, antes o después, opresor u oprimido. Lo que si podemos hacer es tratar de evitar que los desmanes del pasado se repitan en el futuro. Los Derechos Humanos, un invento occidental por cierto, están ahí para recordarnos que las reglas del juego han cambiado y que desde 1948 (fecha de la declaración universal) ya no vale todo.
Dicho esto, confieso que me aburre y molesta (a partes iguales) el discurso victimista de "Europa debe a África una indemnización eterna por los indudables desmanes del pasado". Razones:
1. Hay otros países que han sido igualmente explotados y colonizados y su nivel desarrollo ha sido espectacular desde su reciente descolonización. ¿Ejemplos? Casi toda Asia (Indochina francesa, después Vietnam; Singapur independizada en 1948, Japón desde los Meiji,...)
2. España, sin ir más lejos, se ha pasado toda historia siendo colonizada y explotada: desde los fenicios, las colonias griegas, Roma, los bárbaros visigodos y más tarde el Islam. Es verdad que gracias a Zapatero casi vamos a llegar al nivel de desarrollo de Malawi y entonces igual nos resulta útil culpar a Alarico o a Abderraman III. La "Memoria Histórica" tiene algo de eso: Franco es culpable desde su tumba de los males que nos aquejan.
3. El "victimismo" es el principal cáncer del desarrollo. Conviene leer el excelente ensayo "La tentación de la inocencia" de Pascal Bruckner para comprender bien esta afirmación. Lo tiene publicado Anagrama y es una verdadera joya.
Copio algunas reflexiones publicadas sobre esta obra de referencia:
"Bruckner habla de la queja como de los gemidos del gran adulto pueril que habita en las sociedades democráticas. Concibe la queja moderna como una enfermedad del individualismo en Occidente, que consiste en tratar de evadir las consecuencias de nuestros propios actos: “ese intento de gozar de los beneficios de la libertad sin sufrir ninguno de sus inconvenientes”. Es una enfermedad con dos rostros: el infantilismo y la victimización. Bruckner describe el infantilismo como la transferencia al seno de la edad adulta de los atributos y de los privilegios del niño, por el cual no asumimos responsabilidades y sólo exigimos derechos (el dilema clásico: mejores servicios-menos impuestos). Describe la victimización como una “tendencia del ciudadano mimado del ‘paraíso capitalista’ a concebirse según el modelo de los pueblos perseguidos. Para que el tercer mundo fuera inocente, era necesario que Occidente fuera absolutamente culpable. Ya nadie está dispuesto a ser considerado responsable, todo el mundo aspira a pasar por desgraciado, aunque no esté pasando por ningún trance en particular”.
¿Qué es entonces la queja? Propone Bruckner: “El discurso democrático por excelencia en una sociedad que nos permite vislumbrar lo imposible (la fortuna, la expansión, la felicidad) y nos invita a no declararnos nunca satisfechos con nuestro estado. ‘Conozco a un inglés, decía Goethe, que se ahorcó para no tener que vestirse cada mañana’”. Esta otra cita de Bruckner me parece muy acertada: “No podría tener ninguna profesión en este mundo a menos que se me pagara en función del descontento que siento hacia él” (Joseph Roth). Y una más, de Céline: “Todos los demás son culpables, salvo yo”.
4. Hispanoamérica fue descolonizada a principios del siglo XIX. Desde entonces han tenido tiempo para hacer algo más que llorar por una imaginaria "edad de oro" en la que el buen salvaje retozaba alegre en manantiales cristalinos y miraba las estrellas y comía los jugosos frutos que ofrecía la madre naturaleza (algo parecido se afirma en el preámbulo de la indigerible nueva Constitución Bolivariana")
5. África es muy diversa, pero a mediados del siglo XX casi toda ella había sido descolonizada. ¿Que han hecho para superar sus problemas desde entonces? La mayoría de países africanos tienen enormes recursos. Todo no fue expoliado por el "hombre blanco", ni todos los mpaises africanos son Chad. Yo solo he conocido bien el contexto político de Angola (trabajé allí algo más de un año, durante el final de la guerra) y desde su independencia en 1974 el país no ha hecho más retrodecer. Con los portugueses era no tanto una colonia, cuanto una provincia (no es lo mismo). Aquel sometimiento a la Metrópoli portuguesa no era bueno, pero la Guerra Civil que empezó en 1974 y acabó (aparentemente) en 2002 fue mucho peor. El país es, hoy en día, uno de los más corruptos del mundo ¿Es también culpable Portugal de esta situación?
6. Me repugnan esos tiranos que ocultan su incompetencia o, más a menudo, su despótica maldad mirando al pasado y culpando de los males presentes a un enemigo "blanco explotador y genocida" (el mayor genocidio africano del siglo XX - si consideramos el de Leopoldo II del siglo XIX- es obra de los propios africanos: la crisis de los Grandes Lagos entre hutus y tutsis)
7. África esta hoy siendo colonizada por 2 tendencias, a cual más peligrosa: la medieval China y el teocrático islamismo cada vez más en auge. Nigeria, la hambruna en Somalia (provocada por los Señores de la Guerra islámicos) o la reciente separación de Sudan del Sur dan pistas de como está la cosa: aunque la prensa no lo diga con todos sus letras por no pecar de "islamófoba" Sudan del Norte (islamista) está exterminando desde hace años a la población civil de Sudan del Sur (cristiano y animista). Otra guerra de religión más en pleno siglo XXI en la que el Islam es el agresor y los "infieles" los agredidos (ver ilustración del siguiente apartado).
8. Llama la atención que la presentación que suscita esta entrada en el blog no aluda ni una sola vez al mundo árabe y a su terrible protagonismo en el tráfico de esclavos desde el siglo XVII hasta...la actualidad. El desarrollo de Zanzibar se debe a ello y los negreros europeos compraban su "mercancía" a los comerciantes árabes. ¿Será casualidad esa omisión? Hoy sigue habiendo comercio de esclavos y occidente no tiene nada que ver con ello. ¿Quien lo gestiona? Los traficantes árabes, claro (Nota: el mundo musulmán considera que la Declaración de Derechos Humanos de 1948 es muy "occidental", razón por la cual en 1992 crearon la Declaración de Derechos Humanos "Islámica". Básicamente se trata del mismo texto aprobado en 1948 con una pequeña salvedad: cada artículo reconociendo derechos básicos (igual de hombre y mujer, vida o integridad física, etc) termina con la frase "salvo lo que disponga la Ley Islámica o Sharia". ¿Es preciso aclarar que esa simple frase convierte en papel mojado tan primordial declaración?
9. Ningún ser humano dotado de "humanidad" pude pretender ignorar el sufrimiento de las víctimas (sean sus verdugos conquistadores muertos hace siglos o modernos déspotas populistas). Una víctima es una víctima. El auge del movimiento de ONG en occidente es una prueba de ello y antes de las ONG Europa tiene amplia experiencia en la aplicación de la caridad cristiana a traves de la labor social y misionera de la Iglesia. La creciente inversión en cooperación por parte de los estados más ricos es otra prueba. Por supuesto podría hacerse mucho más y eso es lo que reclamamos la mayoría de ONG y otras organizaciones -laicas o religiosas- de la sociedad civil. Sin embargo, es suicida y necio pensar que si abrimos las puertas de Europa a 1.000 millones de hambrientos su situación va a mejorar. El campesino soviet siberiano no vio mejorada su situación en 1917 cuando durante unas horas pudo saquear el Palacio de Invierno y beberse el champagne del Zar. Tras la borrachera de utopia comunista tuvo que afrontar la amarga resaca de realidad de la que Rusia aún no se ha recuperado. Hay que pensar en fórmulas mucho más racionales y eficaces para que los países pobres salgan de una pobreza muchas veces inexplicable. Yo soy de los cree en que la falta de democracia lleva a la pobreza (y viceversa). Hay una relación de causalidad entre democracia y desarrollo. Por eso defiendo en otros foros la importancia de la Responsabilidad Social de las Empresas cuando actúan en países pobres.
La lectura de ese texto proselitista me incita a hacer las siguientes reflexiones:
En primer lugar, es cierto: Europa se ha portado muy mal con los países conquistados o colonizados. La Historia es así y hasta el siglo XIX, lamentablemente, los imperios y civilizaciones se forjaban con guerras y conquistas en las que unos ganaban y otros perdían. El conquistador de un siglo era a su vez conquistado por sus antiguas víctimas unos siglos o décadas después. Los persas (partos) cayeron bajo los griegos. Los griegos bajo los romanos. Los iberos bajos los cartagineses. Los cartagineses fueron derrotados por los romanos en la III Guerra Púnica. La caída de Roma primero y luego de Rávena o Constantinopla demuestra que los imperios son también contingentes, que todo pasa y que !Ay de los vencidos! La caída del reino visigodo en España (heredero de Roma) en manos musulmanas y su posterior reconquista, mucho siglos después, demuestra algo tan simple como que lo que llevo escrito. El imperio azteca, azote despótico de las poblaciones de mesoamérica, cayó bajo el poder del imperio español y de Cortés. No podemos culpar a la Historia en su conjunto de la forma en que ha ido modelando al planeta durante miles de años. No hay un solo país que se libre de haber sido, antes o después, opresor u oprimido. Lo que si podemos hacer es tratar de evitar que los desmanes del pasado se repitan en el futuro. Los Derechos Humanos, un invento occidental por cierto, están ahí para recordarnos que las reglas del juego han cambiado y que desde 1948 (fecha de la declaración universal) ya no vale todo.
Dicho esto, confieso que me aburre y molesta (a partes iguales) el discurso victimista de "Europa debe a África una indemnización eterna por los indudables desmanes del pasado". Razones:
1. Hay otros países que han sido igualmente explotados y colonizados y su nivel desarrollo ha sido espectacular desde su reciente descolonización. ¿Ejemplos? Casi toda Asia (Indochina francesa, después Vietnam; Singapur independizada en 1948, Japón desde los Meiji,...)
2. España, sin ir más lejos, se ha pasado toda historia siendo colonizada y explotada: desde los fenicios, las colonias griegas, Roma, los bárbaros visigodos y más tarde el Islam. Es verdad que gracias a Zapatero casi vamos a llegar al nivel de desarrollo de Malawi y entonces igual nos resulta útil culpar a Alarico o a Abderraman III. La "Memoria Histórica" tiene algo de eso: Franco es culpable desde su tumba de los males que nos aquejan.
Copio algunas reflexiones publicadas sobre esta obra de referencia:
"Bruckner habla de la queja como de los gemidos del gran adulto pueril que habita en las sociedades democráticas. Concibe la queja moderna como una enfermedad del individualismo en Occidente, que consiste en tratar de evadir las consecuencias de nuestros propios actos: “ese intento de gozar de los beneficios de la libertad sin sufrir ninguno de sus inconvenientes”. Es una enfermedad con dos rostros: el infantilismo y la victimización. Bruckner describe el infantilismo como la transferencia al seno de la edad adulta de los atributos y de los privilegios del niño, por el cual no asumimos responsabilidades y sólo exigimos derechos (el dilema clásico: mejores servicios-menos impuestos). Describe la victimización como una “tendencia del ciudadano mimado del ‘paraíso capitalista’ a concebirse según el modelo de los pueblos perseguidos. Para que el tercer mundo fuera inocente, era necesario que Occidente fuera absolutamente culpable. Ya nadie está dispuesto a ser considerado responsable, todo el mundo aspira a pasar por desgraciado, aunque no esté pasando por ningún trance en particular”.
4. Hispanoamérica fue descolonizada a principios del siglo XIX. Desde entonces han tenido tiempo para hacer algo más que llorar por una imaginaria "edad de oro" en la que el buen salvaje retozaba alegre en manantiales cristalinos y miraba las estrellas y comía los jugosos frutos que ofrecía la madre naturaleza (algo parecido se afirma en el preámbulo de la indigerible nueva Constitución Bolivariana")
5. África es muy diversa, pero a mediados del siglo XX casi toda ella había sido descolonizada. ¿Que han hecho para superar sus problemas desde entonces? La mayoría de países africanos tienen enormes recursos. Todo no fue expoliado por el "hombre blanco", ni todos los mpaises africanos son Chad. Yo solo he conocido bien el contexto político de Angola (trabajé allí algo más de un año, durante el final de la guerra) y desde su independencia en 1974 el país no ha hecho más retrodecer. Con los portugueses era no tanto una colonia, cuanto una provincia (no es lo mismo). Aquel sometimiento a la Metrópoli portuguesa no era bueno, pero la Guerra Civil que empezó en 1974 y acabó (aparentemente) en 2002 fue mucho peor. El país es, hoy en día, uno de los más corruptos del mundo ¿Es también culpable Portugal de esta situación?
6. Me repugnan esos tiranos que ocultan su incompetencia o, más a menudo, su despótica maldad mirando al pasado y culpando de los males presentes a un enemigo "blanco explotador y genocida" (el mayor genocidio africano del siglo XX - si consideramos el de Leopoldo II del siglo XIX- es obra de los propios africanos: la crisis de los Grandes Lagos entre hutus y tutsis)
7. África esta hoy siendo colonizada por 2 tendencias, a cual más peligrosa: la medieval China y el teocrático islamismo cada vez más en auge. Nigeria, la hambruna en Somalia (provocada por los Señores de la Guerra islámicos) o la reciente separación de Sudan del Sur dan pistas de como está la cosa: aunque la prensa no lo diga con todos sus letras por no pecar de "islamófoba" Sudan del Norte (islamista) está exterminando desde hace años a la población civil de Sudan del Sur (cristiano y animista). Otra guerra de religión más en pleno siglo XXI en la que el Islam es el agresor y los "infieles" los agredidos (ver ilustración del siguiente apartado).
8. Llama la atención que la presentación que suscita esta entrada en el blog no aluda ni una sola vez al mundo árabe y a su terrible protagonismo en el tráfico de esclavos desde el siglo XVII hasta...la actualidad. El desarrollo de Zanzibar se debe a ello y los negreros europeos compraban su "mercancía" a los comerciantes árabes. ¿Será casualidad esa omisión? Hoy sigue habiendo comercio de esclavos y occidente no tiene nada que ver con ello. ¿Quien lo gestiona? Los traficantes árabes, claro (Nota: el mundo musulmán considera que la Declaración de Derechos Humanos de 1948 es muy "occidental", razón por la cual en 1992 crearon la Declaración de Derechos Humanos "Islámica". Básicamente se trata del mismo texto aprobado en 1948 con una pequeña salvedad: cada artículo reconociendo derechos básicos (igual de hombre y mujer, vida o integridad física, etc) termina con la frase "salvo lo que disponga la Ley Islámica o Sharia". ¿Es preciso aclarar que esa simple frase convierte en papel mojado tan primordial declaración?
9. Ningún ser humano dotado de "humanidad" pude pretender ignorar el sufrimiento de las víctimas (sean sus verdugos conquistadores muertos hace siglos o modernos déspotas populistas). Una víctima es una víctima. El auge del movimiento de ONG en occidente es una prueba de ello y antes de las ONG Europa tiene amplia experiencia en la aplicación de la caridad cristiana a traves de la labor social y misionera de la Iglesia. La creciente inversión en cooperación por parte de los estados más ricos es otra prueba. Por supuesto podría hacerse mucho más y eso es lo que reclamamos la mayoría de ONG y otras organizaciones -laicas o religiosas- de la sociedad civil. Sin embargo, es suicida y necio pensar que si abrimos las puertas de Europa a 1.000 millones de hambrientos su situación va a mejorar. El campesino soviet siberiano no vio mejorada su situación en 1917 cuando durante unas horas pudo saquear el Palacio de Invierno y beberse el champagne del Zar. Tras la borrachera de utopia comunista tuvo que afrontar la amarga resaca de realidad de la que Rusia aún no se ha recuperado. Hay que pensar en fórmulas mucho más racionales y eficaces para que los países pobres salgan de una pobreza muchas veces inexplicable. Yo soy de los cree en que la falta de democracia lleva a la pobreza (y viceversa). Hay una relación de causalidad entre democracia y desarrollo. Por eso defiendo en otros foros la importancia de la Responsabilidad Social de las Empresas cuando actúan en países pobres.
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