miércoles, 15 de junio de 2011

¿CÓMO OLVIDAR EL HOLOCAUSTO?

Pequeños ... ¡Vosotros sois nuestros hijos!
Con ocasión de haber publicado mi “DICCIONARIO BIOGRÁFICO DE NAZISMO Y III REICH”, debatía hace unos días con un grupo de personas acerca del antisemitismo europeo y especialmente del español (pañuelitos palestinos, agresiones y prensa incendiaria).

La conversación derivó hacia el Holocausto y cual no fue mi sorpresa cuando la mayoría del grupo (personas con una cierta base humanística o, dicho de otro modo, nacidas todas en los años sesenta) coincidió en algunas ideas que me temo se están asentando cada vez más en nuestra sociedad. Las sintetizo pues, por disparatadas que sean , lo cierto y verdad es que estan bien arraigadas:

1. “Aburrimiento”: Ya se hablado demasiado del Holocausto y es una materia que cansa.

2. “Victimismo”: Israel está rentabilizando (política y económicamente) esa tragedia desde el final de la Segunda Guerra Mundial.

3. “Equidistancia y equiparación”: Lo que Israel está haciendo ahora con los palestinos es lo mismo que los nazis hicieron con ellos.

4. “Y tu más”: los judíos son los primeros racistas de la Historia y los primeros en considerarse el Pueblo Elegido. ¡Algo habrán hecho para ser siempre perseguidos! (un argumento que me recuerda cierta lamentables sentencia en la que el juez dictaba que la mujer había sido violada “por vestir muy sexy”)

Ante estos disparates históricos y, sobre todo, aberraciones morales solo me resta sentirme muy satisfecho por haber aportado a la ingente bibliografía sobre el horror del nazismo y el holocausto un modesto granito de arena (eso si, voluminoso cual tomo de la Espasa). Escribir supone siempre un gran placer, pero tambien muchas renuncias y, con este libro, creo que están más que justificadas. Ojalá que quienes no estamos dispuestos a olvidar, sigamos aumentando la bibliografía contra el oprobio del olvido.

Creo que nunca se hablará lo suficiente del Holocausto, ni llegaremos a conocer unos gramos siquiera de aquel infierno al que tan alegremente tanto irresponsable pretende olvidar.

Nota: adaptación de una entrada en la web de Cesar Vidal en: http://www.cesarvidal.com/index.php/ver-blog/de_antisemitismo_y_enigmas/P1330/

martes, 14 de junio de 2011

Carta a un amigo acampado en Sol (2ª parte)

Querido amigo:

Hace unas semanas discutí contigo sobre las incongruencias de un movimiento que pretende arrogarse la representación democrática, por canales nada democráticos. Como demócrata los tres aspectos que más me molestan del movimiento es lo siguiente:

1. El titulo. De entrada, vuestra tarjeta de visita mosquea a los muchos que estamos convencidos de que ya tenemos una democracia real, si bien manifiestamente mejorable. Pretender arrogaros la "realidad" de la "Democracia", no solo es pretencioso sino que nos deja a la mayoría de españoles bajo sospecha de ser pseudo-demócratas (¿apoyamos con nuestros votos a un sistema degenerado?) o de ser sencillamente idiotas (pobres de nosotros, no somos capaces de ver el brillo de vuestra Verdad en toda su magnificencia). Franco, ese gran "adalid" de las libertades, también hablaba de Democracia “Orgánica”. La Alemania subyugada por el comunismo era por supuesto una Republica Democrática Alemana. Cuando se añade un epíteto a palabras hermosas y llenas de contenido en si mismas, creo que hay algo que no funciona. Y eso me inquieta.

Viene al caso aquella frase de Marx (el genuino, el que con su ingenio no justifico millones de muertos y si de carcajadas) cuando los hermanos Warner trataron de impedirle el uso de la palabra "Casablanca" por haberla ellos registrado en 1941, tras rodar la famosa película de Bogart. Reproduzco de memoria, pero más o menos les escribió algo así: "Queridos Hermanos Warner: si les aceptara que la palabra Casablanca les pertenece por haber rodado esa película en 1941, entonces ustedes tendrán que renunciar a usar la palabra "hermanos" (Warner Brothers/Bros) por ser nosotros "hermanos" desde 1916, mucho antes de que ustedes crearan su empresa..."

Marx tenía razón. Hay palabras cuyo monopolio no puede pretenderse. Son patrimonio de todos. Y entre ellas se cuentan las mas sagradas: Democracia, Paz, Tolerancia, Libertad, Solidaridad, Fraternidad, Dialogo,... Por eso me indigna que un grupo decida en mi nombre, y sin mi democrático voto, que es “real” y que un simple sucedáneo.

2. El fondo. Ideologización. El 15-M empezó con unas ideas muy claras de regeneración democrática pero, por desgracia, en muy poco tiempo el abanico se abrió tanto que se transformó en un programa electoral a la izquierda de Izquierda Unida. Abundaban consignas ecologistas y muchos “Noes” (Nucleares No, No a la Guerra, No al BM y al FMI, No al capitalismo...). Ese ideario, aún no compartiendolo, me me parece perfectamente legítimo, pero para defenderlo en democracia no hay que tomar la calle. Me remito a la ética cívica y democrática, que no pueden reivindicarse precisamente saltándoselas a la torera. Es una contradicción en los términos en la que han caído sistemáticamente todos los líderes totalitarios (defiendo la Libertad encerrándote por disentir; defiendo la vida ejecutándote por discrepar...). Ya sé que el debate sigue abierto y que crece la frustración entre muchos de los pioneros del movimiento. Es comprensible que moleste.

3. La forma. Vuelvo al inicio de todo. Creo que el 15-M perdió una gran parte de la legitimidad social y muchas simpatías que había recabado (entre otras, la mía) cuando decidió saltarse las leyes y, por debajo de ellas, las normas de convivencia. A mi eso no me parece un mal necesario. El fin no justifica los medios. La urbanidad, el civismo, la ciudadanía y el respeto a las instituciones son esenciales para que no se vaya todo al carajo.

¿Te imaginas mañana 20.000 personas en Sol exigiendo la presidencia del gobierno para Belén Esteban o Cristiano Ronaldo y "Supervivientes" como currículo académico de nuestros jóvenes? Hay miles de personas que aprobarían esas propuestas alternativas, ambos lo sabemos (sobre todo si cala la idea de que nuestra democracia no es real). También hay miles que aprobarían cortarle los testículos a los violadores o la mano a los ladrones (por supuesto, en contrapartida, también podría haber miles de abusadores sexuales reclamando su libre derecho a violar niños). Me temo que si mañana se planteara en serio la vuelta de los espectáculos de gladiadores, también habría miles de personas dispuestas a concentrarse en Sol si con ello veían cumplidas sus aspiraciones.

Si en democracia el simple hecho de "Tomar la calle" legitima cualquier propuesta me temo que podemos tener acumulación de "Marchas sobre Roma" y "Putsch de la cervecería". En ese sentido, Aguirre ha acertado: Mussolini y Hitler (también la kale-borroka) siguieron la estrategia de tomar la calle denunciando que la democracia vigente estaba podrida. Ellos, por supuesto, tenían la receta para regenerarla y ya sabemos de qué modo lo hicieron. ¿A quien representan las asambleas de barrio? Como diria Zola: Yo acuso… que a mi no me representan.

Personalmente, y puestos a elegir fórmulas alternativas, prefiero mucho más el arcaismo de reunirse en el Agora para debatir los asuntos públicos. Pero conviene recordar que esa actividad cívica tan importante en la polis griega seguía unas normas estrictas de convivencia (¡otra vez!) y se fundaba en la oratoria, no en el ruido ni en la agitación que hoy envuelve nuestras vidas. El Ágora era, además, un lugar sagrado (en sentido literal) y, por cierto, centro de la vida comercial de Atenas. Nunca se vio el Ágora invadido de chinches, ni sus comerciantes agraviados. Te puedo asegurar que los hoplitas (¿o quizás peltastas?) de la primera Democracia de la Historia habrian desalojado a los profanadores del "espacio público" de manera tal que los antidisturbios que tanto os aconjogan os parecerían July Andrews en "Sonrisas y Lágrimas" (exactamente al principio de la película cuando aún es una alegre novicia).

Por eso yo, hombre obcecado, sigo defendiendo que en democracia los cauces no pasan por "tomar la calle" (aparte del constitucional derecho a manifestarse, solo faltaría). Hay muchas formas, y una de ellas crear un partido o una plataforma (tipo EQUO). Nadie ni nada os impide hacerlo (¡si, estamos en una democracia real!) y eso os permitiría conocer -sin ensoñaciones- el verdadero peso democrático que tenéis. Me temo que mucho menos del que pensáis tras la borrachera mediática de vuestro efímero mes de vida.

Habéis estado jugando a los "revolucionarios" en un contexto claramente democrático, en dónde precisamente por serlo se os deja hacer y molestar (es preciso que como ciudadano y amigo te diga que habéis sido molestos). Así es muy fácil, amigo. Creo que os habéis empachado de (auto) atribuiros calificativos a menudo demasiado serios y nobles. Habéis fagocitado esos atributos heroicos de los libros de historia, de algunos ensayos políticos y de la mística cinematográfica. Pero creo que también aquí habéis “okupado” unos valores que no os pertenecen. Habéis imitado la coreografía de otras revoluciones "reales", pero yo opino que aquí y ahora no los merecéis. Y eso también me molesta en el 15-M, quizás porque conozco bien como lucharon contra el totalitarismo otros revolucionarios de verdad. Para héroes los universitarios de la "Rosa Blanca", enfrentados contra Hitler. ¡Esos si!. Lo vuestro ha sido una "performance" cuyo “fundido en negro” final dejara reducido el movimiento a unas siglas políticas que trataran de rentabilizar con unos miles de votos el ruido de las cacerolas. Además, me temo que el movimiento va a sufrir escisiones cainitas (cada una de las cuales pretenderá haber heredado el fuego de Prometeo) y purgas frustrantes (afortunadamente también simulacros de las purgas estalinistas o nazis). Triste final para una indignación en su origen muy justificada.

Querido amigo, te he escrito todo esto tal cual lo siento, porque te conozco y sé que tu inteligencia y corazón no te instaran a quemar este mensaje, ni a tildarme de fascista.

sábado, 11 de junio de 2011

LA PROFESIONALIDAD Y FORMACIÓN COMO IMPERATIVO MORAL EN LAS ORGANIZACIONES HUMANITARIAS

Existe la creencia bastante extendida de que una ONG es una institución solidaria sin ánimo de lucro, integrada por un grupo de personas, más o menos idealistas; más o menos generosas, que aúnan esfuerzos e ilusiones para potenciar una causa al servicio de una determinada comunidad.


Esfuerzo, solidaridad, idealismo e ilusión son ingredientes necesarios pero no suficientes para gestionar adecuadamente los proyectos humanitarios de hoy en día. Se tiende a pensar que la ausencia de ánimo de lucro (siendo el lucro el objetivo primordial y legítimo de la empresa privada; aunque no el único en aquellas que asumen su Responsabilidad Social) supone una merma de profesionalidad en las ONGs; y eso no es cierto. Una ONG humanitaria, por definición, trabaja con personas muy vulnerables que sufren las consecuencias de los conflictos y las catástrofes. En estos casos hacer mejor o peor el trabajo tiene un impacto directo en la calidad de vida (y si se apura, hasta en la propia vida) de esas personas. La profesionalización (y eso incluye una adecuada formación), por lo tanto, no es una opción sino un imperativo moral.

Por situar las cosas en su contexto, en la actualidad una organización humanitaria de carácter internacional de tamaño medio-grande puede emplear directamente a más de 5.000 trabajadores en unos 50 países. No es una cifra baladí. Gestionar eficazmente a esos miles de trabajadores, dispersos en tantos países y conseguir que los proyectos humanitarios se ejecuten correctamente, con transparencia, dentro de los plazos previstos y en el marco presupuestario aprobado exige algo más que buenas intenciones. La transparencia que algunas ONGs consagramos en nuestras cartas de principios y códigos éticos supone rendir cuentas periódicamente a la sociedad (auditorias externas e internas, certificaciones). Nadie cuestiona que una mala gestión, una falta de profesionalidad, deslegitima inmediatamente a quienes incurren en ella. Profesionalidad y formación, por tanto, suelen ir de la mano. Una organizacion humanitaria, además, no "produce", no fabrica, no tiene nada más que su reputación fundada en su buen hacer y en la confianza que sea capaz de transmitir al resto de la sociedad.

Quien, como en mi caso, haya desarrollado su carrera profesional tanto en la empresa como en la ONG encontrará muchas similitudes en los procesos y técnicas de gestión; salvando el fin social y la ausencia de ánimo de lucro en las ONG. A pesar de esas similitudes, las ONG se enfrentan a complejidades añadidas en el desempeño de sus proyectos, lo que hace que la formación especializada y de calidad resulte casi ineludible. De nuevo el imperativo moral. Muchas organizaciones humanitarias actúan en contextos culturales muy distintos a los de su país de origen, cuentan con profesionales de diversas nacionalidades que trabajan en un mismo proyecto, operan en entornos sociopolíticos extremadamente complejos o abiertamente conflictivos (guerras, revoluciones, ...), tienen detectadas debilidades formativas del personal contratado localmente (en ocasiones con un bagaje formativo muy pobre, pues nunca tuvieron acceso a una educación reglada), cuentan con escasos o inexistentes recursos de toda índole (humanos, financieros, etc.); y a todo ello hay que añadir las dificultades logísticas que lastran el trabajo diario (ausencia de transportes y carreteras, de sistemas fiables de telecomunicaciones, inseguridad física y jurídica, etc. ...). Como dato anecdótico baste decir que si la ONG en la que trabajo fuéra una empresa exportadora de azulejos la mayoría de países en los que intervenimos no obtendría cobertura alguna de seguro de cobro por considerarse el riesgo-país muy alto.

Es en ese entorno turbulento en dónde algunas ONG debemos actuar con la más estricta profesionalidad y rigor y para ello nada mejor que la formación y el reciclaje de nuestros trabajadores.

Pero la formación no solamente es una inversión orientada al mejor desempeño laboral de los trabajadores de la ONG; sino también una herramienta de capacitación de los numerosos trabajadores locales que participan en los proyectos humanitarios de las ONG. El objetivo último de esa formación es, por tanto, que sean las propias comunidades las que gestionen los proyectos de los que ellas mismas se beneficiaran. La formación pone a su disposición nuevos recursos (TIC, e-learning, ...), técnicas (marketing, diagnóstico de necesidades, logística, ...) o habilidades directivas (gestión del tiempo, negociación, liderazgo, ...) para que sean adaptados a su específico contexto. Esa adaptación facilita lo que se conoce como “aprendizaje cooperativo” o, dicho en otras palabras, el intercambio de conocimientos y técnicas entre formadores y formados, de tal manera que ambos grupos terminen el ciclo formativo sabiendo más que al inicio. Sócrates denominaba “mayéutica” a la facultad del profesor para extraer del interior del alumno lo que éste ya sabía.

En estas circunstancias la formación es una clara inversión en el desarrollo socioeconómico de los países y por lo tanto una responsabilidad social más de las ONG que saben invertir en ella y de las empresas e instituciones que las apoyan.

LA RSC DE LAS MULTINACIONALES EN ZONAS DE CONFLICTO: ¿PAZ O CONFLICTOS BÉLICOS?

¿Pueden las multinacionales que intervienen en zonas de conflicto, facilitar un proceso de paz o más bien lo que hacen es exacerbarlo?


Esta fue, ni más ni menos, la compleja pregunta que la UNIVERSIDAD DE SANTIAGO DE CALÍ (Colombia) nos planteó hace casi dos años a un grupo de investigadores, profesores y actores sociales a los que había invitado como ponentes en el III Congreso Internacional de RSE (19-21 de agosto, 2009). Tuve el honor participar como conferenciante con personalidades tan relevantes como la Premio Nobel de la Paz Rigoberta Menchú, el "gurú" de NNUU en ética del Desarrollo Bernardo Kilksberg, la controvertida senadora colombiana Piedad Córdoba o el catedrático, escritor, humanista y ex secuestrado de las FARC Oscar Tulio Lizcaíno. Ha llovido mucho desde aquel congreso, pero creo que viene bien recordar algunas interesantes ideas que allí se barajaron.

Antes de desarrollar algunas conclusiones clave del Congreso en cuanto al rol de las multinacionales en los procesos de rehabilitación posbélica, me gustaría hacer un inciso acerca de la Universidad de Calí, de los congresistas y del público asistente. En primer lugar, confieso que nunca en mi vida como conferenciante había hablado ante tantas personas (más de 3.000 asistentes según datos de la USC), ni tampoco ante una audiencia tan cultivada como cortes. Para un estudioso de la ética y docente no hay nada más gratificante que un público interesado y participativo. Parafraseando el texto bíblico me atrevería a escribir que “por sus preguntas les conoceréis”. ¡Y que preguntas! ¡Que bien planteadas y con cuanta educación! En una época en la que la zafiedad y la grosería más execrable son patente de corso y hasta una nota de estilo, sentí en Colombia que a pesar de un conflicto que tiene exactamente mi edad (las FARC nacieron en 1964) sus ciudadanos han salvaguardado lo que antaño denominábamos urbanidad o cortesía. Afirma Comte-Sponville en su maravilloso “Pequeño Tratado de las Grandes Virtudes” que aunque la cortesía no es realmente ética sino “apariencia” de ella, es sin duda esencial para la convivencia pues a costa de repetir el “buen hábito” (saludar, ceder el sitio, ayudar al débil,...) llegamos a construir un “buen carácter” (justo, generoso, tolerante, ecuánime, solidario,...). Así es como se define la ética: la forja de un (buen) carácter.

Pero cuando hablamos de rehabilitación posbélica se parte de la base de que, previamente, existió un conflicto. Y en un conflicto bélico abunda la muerte, la violencia y la tragedia de matar o morir. Durante el congreso tuve la oportunidad de cenar con Rigoberta Menchú quien nos contó, con su voz dulce y bajita, que a pesar de haber sufrido en sus propias carnes el horror de la guerra estaba dispuesta a perdonar a sus verdugos. No es un comentario sorprendente viniendo de una Nobel de la Paz y sin embargo... hay que poseer una enorme fortaleza moral para saber perdonar los horrores y vejaciones a los que ella y su familia fueron sometidos bajo la dictadura guatemalteca. Pero el perdón no es un cheque en blanco. A continuación Rigoberta Menchú añadió, con tanta dulzura como determinación “... pero para perdonar es preciso que los victimarios pidan perdón. Si no muestran arrepentimiento, si no solicitan el perdón ¿Quién podría concedérselo?”

Otro de los ponentes fue Oscar Tulio Lizcaino, quizás, la personalidad que más me impresionó de entre todos los congresistas. Es un hombre notable (catedrático, escritor, poeta, ex senador y ex alcalde) cuya vida fue abruptamente truncada hace doce años años, cuando fue secuestrado por las FARC. Estuvo secuestrado durante 9 años (¡nueve!) y en su terrible y largo cautiverio envejeció, enfermó, sufrió, creyó morir y, sobre todo, desarrolló una inmensa sensibilidad humana. Nos contó que durante su largo secuestro consiguió mantenerse vivo y cuerdo gracias al constante recuerdo de su esposa “Martita”, a los poemas de Miguel Hernández que siempre llevaba consigo y a los árboles de la selva a los que bautizó con el nombre de sus antiguos alumnos para darles clase todas las mañanas... Fue así como consiguió sobrellevar la soledad inmensa del secuestrado y la tristeza destructiva de quien sabe le han robado su vida. Narra todo esto en un emotivo libro de memorias (“Años de silencio”) que publicó justo después de su increíble fuga. Oscar Tulio Lizcaino todavía presentaba un aspecto frágil y demacrado; sin embargo cuando empezó a hablar descubrí ese tipo de fuerza interior que a lo largo de la historia a convertido a gentes normales en héroes sublimes. No mostró resentimiento. Solo anhelaba que la paz volviera a Colombia, para que ningún otro colombiano tuviera que soportar la tortura a la que él fue sometido; para que nunca más el recuerdo sagrado de Bolívar vuelva a ser mancillado por quienes lo instrumentalizan para destruir todo aquello por lo que luchó aquel héroe de Independencia... Esta forma de pensar es la base de la construcción de paz y esto me lleva a la pregunta inicial ¿Qué pueden hacer las multinacionales para favorecer la construcción de paz y prevenir los conflictos?

Durante el Congreso Responsabilidad Social de las Multinacionales en países en conflicto expuse las siguientes conclusiones en las que creo que existe un acuerdo mayoritario entre los diferentes grupos de interés. Algunas de estas ideas resultarán muy conocidas a los conocedores del nuevo paradigma de la RSC:

– La saturación de los mercados tradicionales (UE, EEUU) está provocando desde hace unos años un creciente interés por parte de grandes corporaciones en nuevos mercados alternativos (America Latina, África), algunos de los cuales sufren conflictos bélicos (declarados o no) o están en proceso de rehabilitación posbélica.

– Las organizaciones son responsables de lo que hacen u omiten, especialmente en “Estados frágiles” o en proceso de reconstrucción. Quienes defienden la amoralidad de la empresa empiezan a quedarse solos. Las externalidades (positivas o negativas) de la empresa empiezan a preocupar a la ciudadanía no solo en los países pobres, sino también en los ricos (en donde el consumidor responsable, la sociedad civil y los medios tienen un creciente poder). La Responsabilidad Social conduce a la legitimación social de la empresa, lo que es esencial no solo para crecer sino para sobrevivir en ciertos contextos (America Latina) en los que la reputación de las multinacionales es muy negativa.

Diferencia entre Ética y Ley. La primera es voluntaria, la segunda obligatoria. La Responsabilidad Social, integra la esfera de la ética, y por tanto debe ser voluntaria, lo que no excluye que sea necesario el impulso estatal (esa sería una de las “responsabilidades” del Estado). Por supuesto, antes de desarrollarse acciones de RSE, las multinacionales lo que deben hacer es cumplir con las leyes. Solo lo que mejore, perfeccione o complete las leyes vigentes puede ser calificado de “Responsabilidad Social”. Limitarse a cumplir la ley (obligatoria) es “Legalidad”. Sin embargo existen muchísimas leyes no solo injustas, sino a menudo insuficientes. Es en estos casos cuando las multinacionales tienen la capacidad y libertad para “ser responsables”, para mejorar lo que saben que es insuficiente ...

– En el ámbito de la RSC, hay tres grandes Derechos “protegidos”: Medio ambientales, Sociolaborales y Derechos Humanos

– Las decisiones de una multinacional en contexto de conflicto bélico o de rehabilitación, ya no pueden ser tomadas exclusivamente por su Consejo de Dirección o por sus accionistas. Existe un claro consenso en la necesidad de dialogo con los diferentes “grupos de interés”

Desde el punto de vista de la racionalidad económica, la paz es mucho más rentable que la guerra. La paz es un círculo virtuoso que facilita la estabilidad económica y ésta, a su vez, genera y consolida más paz social y política.

– No hay dudas: las empresas (nacionales o multinacionales) en zonas en conflicto tienen la capacidad de exacerbar o paliar el conflicto. Por tanto, más allá de la simple filantropía, las políticas coherentes de RSC de las grandes multinacionales en zonas de conflicto suponen un enorme impulso para la prevención o finalización de conflictos.

¿Qué es lo que supone un conflicto en términos económicos? En primer lugar, lo más evidente: la pérdida de vidas humanas. Aparte del drama personal de toda muerte violenta, ésta además suele generar una espiral de violencia, terror o resentimiento que ralentiza y dificulta la paz y la futura reconstrucción del país. La guerra no solo mata, sino que desvía (reclutamientos forzosos, secuestros, etc) o expulsa (refugiados o desplazados) al “capital humano” más apto para el desarrollo socioeconómico del país. Pero además, la guerra supone la destrucción del capital físico (infraestructuras, propiedad privada, tierras, carreteras, escuelas, etc.) y social (instituciones sociales, asociaciones, leyes, economía de guerra que detrae inversiones en salud y educación para potenciar el gasto militar o defensivo, etc.). Es por todas estas razones por las que el Banco Mundial estima que un conflicto civil supone una disminución del 2% anual de la producción “per capita”. Desde está óptica estrictamente economicista no hay duda de que la guerra no es rentable. Sin embargo, que estos datos no nos hagan perder de vista lo peor de la guerra: la perdida de vidas y la vulneracion de los derechos básicos.

Un estudio publicado por FRIDE (2009) concluyó que la construcción de paz tiene también una dimensión económica. Hace pocos meses el prestigoso "The Economist" publicaba un articulo en el que relacionada la penuria económica (a largo plazo) de los paises con la inexistencia de libertades y brotes de violencia, guerra y conflictos (y no la inversa, como a menudo se suele pensar). Las revueltas del múndo árabe podrían ser un ejemplo reciente. La Revolución Francesa de finales del s. XVIII fue debida al hambre causada por el desabastecimiento de trigo, no nos olvidemos. Hay otras razones, por supuesto, pero sin caer en una interpretación "materialista" de la Historia los conflictos tienen una importante raiz económica.

El objetivo de la reconstrucción posbélica no consiste en repetir las mismas condiciones previas al conflicto sino crear nuevas condiciones que favorezcan la paz y el desarrollo sostenible. En este sentido, la estrategia de Construcción de Paz de la AECID (Agencia Española de Cooperación y Desarrollo) se basa en promover actividades de desarrollo y fortalecimiento de la empresa privada para la creación de empleo, la recuperación de los mercados y los intercambios comerciales y el incremento de inversiones en la región afectada. Las multinacionales, por tanto, empiezan ya a ser consideraras como actores de desarrollo, al lado de otros grupos de interés históricamente más legitimados como son las ONGs o los organismos internacionales multi y bilaterales. Es importante, por tanto, que desde el ámbito público se faciliten mecanismos de dialogo multistakeholder, para generar sinergias entre todos los que “afectan o son afectados por las decisiones de la empresa”: partes en conflicto (guerrilla, paramilitares, ejércitos), proveedores locales, empresas, administraciones públicas, ONGs, comunidades indígenas, cooperativas, bancos, universidades, organizaciones de la sociedad civil, etc.

Algunas de las propuestas concretas para construcción de la paz que pude plantear durante el Congreso fueron las siguientes:

1.Crecimiento económico como pilar de pacificación. Rentabilidad acompañada de crecimiento socialmente responsable: planes contra la pobreza y la exclusión; creación de empleo responsable (respeto de los convenios O.I.T.), inversiones socialmente responsables, fortalecimiento de redes locales, aportación fiscal de la empresa al desarrollo del país, etc

2.Apoyo del sector empresarial en los procesos de diálogo y negociación de paz (mediación entre las partes, promoción del debate público y empoderamiento social, etc)

3.Posicionarse públicamente por la paz y la no-violencia, incorporándola al proceso de toma decisiones, incluida la identificación de aspectos para la construcción de paz en los que la empresa puede intervenir (diagnostico de prácticas y políticas corporativas que favorezcan la paz y/o prevengan el conflicto, lucha contra la corrupción, lobby político a favor de la paz)

4.Potenciar una “cultura” empresarial basada en la reconciliación nacional entre empleados: lucha contra la fragmentación y el conflicto “étnico”, composición “híbrida” de equipos de trabajo, integración laboral de comunidades perseguidas, excluidas o marginadas, incluida la reinserción ex combatientes y los programas de Jobs for coexistence (destinados a personas que han sufrido o ejercido la violencia), educación para la paz y educación en valores.

5.Promoción de los Derechos Humanos, del humanitarismo y de la Educación para la paz: uso responsable de cuerpos de seguridad privados, refugiados y desplazados, Derechos Humanos, género, medio ambiente, comunidades indígenas, exigencia a proveedores de pautas éticas, etc.

6.Establecer responsabilidades de la empresa y hacerlas públicas (Memorias GRI, códigos de conducta, auditorias, etc). Transparencia como prueba de coherencia, una materia ampliamente estudiada y brillantemente expuesta desde hace décadas por la Fundación Etnor (Adela Cortina, Domingo García-Marzá, etc), organización de la que he aprendido casi todo lo que sé de ética de las organizaciones.

En agosto de 2009 fui invitado como conferencista por la Universidad de Santiago de Calí, pero al regresar a España tras tres días en esa hospitalaria ciudad tuve la sensación de que había recibido yo mucho más de lo que allí dejé. Mi agradecimiento a sus estudiantes y a esa audiencia colombiana que supo expresar con hechos, preguntas y silencios el verdadero sentido de las palabras “ética”, “responsabilidad” y “paz”. Con ese capital humano, creo que Colombia solo puede esperar un esplendoroso futuro.

LA RESPONSABILIDAD SOCIAL DE OPONERSE AL TOTALITARISMO. DISGRESIÓN SOBRE UN POEMA DE MARTIN NIEMÖLLER

¿Cómo fue posible que Alemania y Europa dejaran que Hitler tomara el poder? Se han dado respuestas de todo tipo: económicas, políticas y sociales. Por supuesto, hay una base claramente ética. El nazismo no se “construyó” en dos días. Su forja fue muy prolongada… y mientras tanto millones de ciudadanos callaron o asintieron.


Un soldado alemán de los "comandos especiales"
(a cargo de operaciones de exterminio), apunta con su arma
a una madre y su pequeña hija, segundos antes de
asesinarlas (algún lugar de Ucrania, 1942)
 Hace ahora justamente un año, publiqué un Diccionario Biográfico de Nazismo y III Reich; obra en la que invertí mucho tiempo, ilusión y energías. Es un libro voluminoso que fui escribiendo poco a poco durante muchas noches y fines de semana. Cuando me faltaban las fuerzas (y es algo que me sucedió en bastantes ocasiones) las recobraba mirando una fotografía terrible y que refleja todo el horror del nazismo. Creo que de las miles de fotos existentes sobre el holocausto es aquella la peor, la más terrible y no por lo que muestra sino por lo que oculta. En la fotografía, encontrada en el “álbum de recuerdos” de un nazi, un SS apunta con su arma a la cabeza de una madre (en la foto ella está de espaldas al verdugo, encogida). La madre abraza a una niñita de apenas unos pocos años. Ambas juntan sus caras y parecen protegerse mutuamente, como tratando de que su aliento y calidez borrara la inminencia del horror. Al mirar esa foto no puedo dejar de pensar ¿Qué sentía esa madre? ¿Cual no sería su angustia? La niña, en esa magia infantil que cree a los padres divinos e indestructibles, quizás pensó hasta el último segundo “mama me salvará…” Pero ¿Y la madre? Ella si sabía que ambas habrían de morir, ella si sabía que nada podría hacer por su hijita. ¡Cómo tuvo que sufrir aquella víctima anónima! Su sufrimiento pervive a través del tiempo y del espacio por mor de una simple foto, tomada por el cómplice de un asesino. Quizás porque soy padre no puedo evitar una difusa tristeza cada vez que miro esa imagen y percibo todo el horror que subyace en ella. Quizás porque soy padre sufro con aquella familia truncada por uno de los totalitarismos más sangrientos del siglo pasado y es entonces cuando me vuelvo a preguntar como pudo llegarse a esa situación...

Creo que en gran parte por la ausencia de una sociedad responsable dispuesta a enmendarle la plana a los vociferantes nazis. Erich Fromm lo explica muy bien en el capítulo VI de su “Miedo a la Libertad”.

Al reflexionar sobre la responsabilidad cívica de oponerse al tirano, resultan muy ilustrativos los versos del valiente pastor protestante alemán Martin Niemöller, encarcelado por los nazis de 1937 a 1945. Como le sucedió a muchos otros protestantes alemanes, Niemöller inicialmente simpatizó con los nazis al creer que significaban un resurgimiento nacional. Su patriótica autobiografía “Del U-Boat al Pulpito” (1933) fue muy alabada por la prensa nazi. Niemöller, además, compartía el anticomunismo de los nacionalsocialistas y su odio por la República del Weimar, a la que el mismo calificaba de “catorce años de oscuridad”. Sin embargo, a principios de 1934 Niemöller empezó a desilusionarse cuando Hitler inició su política de “Gleichschaltung” (“sincronización”). La idea esencial de esa nueva política religiosa era la “coordinación” de la Iglesia Evangélica para subordinarla a la autoridad del Estado, algo para lo cual Hitler se apoyó en el Obispo del Reich Ludwig Müller, un verdadero esbirro a las órdenes del Partido Nazi. Una de las imposiciones más notables de la Gleichschaltung nazi a las iglesias protestantes fue el llamado "párrafo ario" (Arierparagraph) que excluiría de la iglesia a todo creyente con antepasados judíos. En 1934, y para proteger a la Iglesia Luterana de esta intrusión estatal en asuntos religiosos, Niemöller fundó la Liga de Emergencia de los Pastores (Pfarrernotbud) y asumió junto con Dietrich Bonhoeffer (otro pastor valiente que pagó con su vida) el liderazgo de la Iglesia Confesional (Bekenntniskirche) en clara oposición a la nueva organización nazi de los Cristianos Alemanes. Durante el Sínodo General, en mayo de 1934, la Iglesia Confesional se reafirmó como la legítima iglesia protestante de Alemania y consiguió atraer a unos siete mil pastores a sus filas.

Enfurecido por los rebeldes sermones de Niemöller y por su creciente popularidad, Hitler ordenó su arresto el 1 de julio de 1937. El 2 de marzo de 1938 Niemöller fue juzgado por un tribunal especial y aunque fue encontrado culpable de ataques subversivos contra el Estado, la sentencia fue relativamente suave (siete meses de prisión en una fortaleza y multa de 2.000 marcos). Tras su puesta en libertad fue arrestado de nuevo por orden expresa de Hitler, pasando los siete años siguientes en los campos de concentración de Sachsenhausen y Dachau. En 1945, fue liberado por las fuerzas aliadas.

En su poema se sustenta la verdadera responsabilidad de los ciudadanos para oponerse a los verdugos y las consecuencias de no resistirse a las tiranías durante sus primeros intentos para establecerse. Martín Niemöller, aclaró que no se trataba originalmente de un poema sino de un sermón para la Semana Santa de 1946 en Kaiserslautern: “¿Qué hubiera dicho Jesucristo?”. He aquí una de las versiones del famoso poema (casi siempre es mal atribuido a Bertolt Bretch):

“Cuando los nazis vinieron a llevarse a los comunistas,
guardé silencio,
porque yo no era comunista,

Cuando encarcelaron a los socialdemócratas,
guardé silencio,
porque yo no era socialdemócrata,

Cuando vinieron a buscar a los sindicalistas,
no protesté,
porque yo no era sindicalista,

Cuando vinieron a llevarse a los judíos,
no protesté,
porque yo no era judío,

Cuando vinieron a buscarme,
no había nadie más que pudiera protestar”.


A costa de repetirlo, el poema se ha transformado en un tópico, efectivamente, pero eso no le resta valor descriptivo en cuanto a lo que realmente sucedió en la sociedad occidental del primer tercio de siglo XX. Nadie se tomó en serio las amenazas del nazismo en ciernes y solo unos pocos valientes y anticipatorios supieron ver lo que escondía la verdad descarnada del nazismo. Y escribo la “verdad descarnada” con toda la intención, ya que el nazismo no ocultó ninguna de sus grandes líneas maestras, ninguno de sus objetivos cargados de nihilismo, resentimiento y destrucción (como tampoco lo hacen hoy el fundamentalismo). En este aspecto el nazismo fue muy “coherente”: publicaron pormenorizadamente sus planes futuros y los ventilaron sin complejos en todos los foros posibles, sin demasiado maquillaje, pues desde la cosmovisión nazi sus principios y valores no eran vergonzantes sino más bien todo lo contrario. ¿Por qué ocultarlos entonces? Las críticas tuvieron que haber surgido desde las democracias occidentales pues, al cabo, eran el primer objetivo a batir por el nazismo en cuanto llegara al poder. Sin embargo, en la década de los años treinta del siglo pasado, muy pocos estadistas democráticos supieron interpretar adecuadamente las señales.

Algunos estadistas brillantes y sensatos como Churchill se atrevieron a alzar la voz contra el nazismo y, sobre todo, se negaron a contemporaneizar con él. Por ello fueron tachados de belicistas e intolerantes; y supongo que aquellos hombres llegaron a sentirse como la legendaria Casandra, aquella hija de reyes troyanos y sacerdotisa del Templo de Apolo que anticipó la destrucción de su ciudad y sin embargo no consiguió ser comprendida por sus compatriotas hasta que acaeció la tragedia. Aquellos estadistas tuvieron que sufrir lo suyo durante años al ver a una Europa mendicante de una paz (en minúscula) que se anteponía a cualquier cosa, incluida su propia Libertad (en mayúsculas). La historia ha puesto en su lugar a aquellas políticas bienpensantes del "apaciguamiento" que, a la larga, alimentaron y oxigenaron al nazismo y nos llevaron directamente a la Segunda Guerra Mundial. Que nadie malinterprete estas líneas: afirmar los valores de la democracia no es compatible con propugnar la guerra preventiva, ni defender la aberración moral y legal de Guantánamo. Deberíamos ser capaces de encontrar un “Justo Medio” entre el vicio del apaciguamiento a toda costa y el vicio del ojo por ojo.

La "banalidad del mal", según la acertada expresión de Hannah Arendt, cubrió todos los ámbitos de actividad social en la Alemania nazi y el mundo en guerra. Hubo nazis y simpatizantes del nacionalsocialismo en casi todos los países europeos, algunos de ellos con una sólida tradición democrática, como el Reino Unido. Del mismo modo conviene tener presente que el nazismo no fue solo un movimiento de políticos y militares. Hubo nazis y opositores al régimen en todos los estratos de la vida social y profesiones. En mi diccionario biográfico discurren más de medio millar de vidas (y me he limitado solo a los personajes más relevantes) de deportistas, exploradores y aventureros, profesores, científicos, filósofos, religiosos, ocultistas y astrólogos, actores de cine, literatos y poetas, músicos, pintores y escultores, arquitectos, empresarios y hombres de negocios, jueces y abogados. Por supuesto, también políticos y militares, Gauleiter, ministros, SA, SS, de la Gestapo, héroes de guerra, espías, golpistas, intrigantes, traidores y asesinos.

El nazismo fue mucho más que vida política y militar. Los trenes cargados de prisioneros nunca habrían llegado a Auswitch sin la participación irresponsable y en muchos casos voluntaria de millones de cómplices, testigos silenciosos y ciegos cumplidores del deber (¡la infame "obediencia debida"!). El III Reich tampoco hubiera podido existir sin la inacción y el "apaciguamiento", igualmente irresponsable y suicida, de las potencias occidentales de la época. Los demócratas sin complejos deberíamos extraer consecuencias de este tipo de pasividad o apatía ante el crecimiento de la ideología totalitaria. Los enemigos de la democracia ni empezaron ni acabaron con el nazismo.

Haber buceado tanto en el fango del nazismo me instó a dejar patente mi admiración por las vidas y muertes heroicas de muchos protagonistas de esa época, y también mi repugnancia por las acciones de otros tantos. El haber tenido que escarbar en tanta miseria y podredumbre espiritual me dejó el alma atribulada. Es imposible procesar tanto horror, sin empatizar con las víctimas, sin imaginar qué habría sentido uno al verse sistemáticamente atacado y vejado por un régimen tan criminal como el nazismo. No sé lo que yo hubiera hecho ante las circunstancias extremas que tuvieron que afrontar muchos de estos protagonistas, pero sí sé lo que me habría gustado hacer. Al profundizar en las vidas de tantas personas que vivieron momentos tan difíciles, resulta sencillo extraer la verdadera esencia de la virtud y del vicio, del bien y el mal. Sin relativismos. De este modo, y sin pretender que estudiar el nazismo sea lo mismo que la lectura de un tratado de filosofía moral, sí creo que conocer bien ese espanto terrible de nuestra Historia puede ayudarnos a entender que hay acciones indudablemente buenas y otras innegablemente malas. Una vez más: no todo es relativo. No olvidemos que la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948 tiene su origen y justificación en los horrores del nazismo.

jueves, 26 de mayo de 2011

EL IMPACTO DE LA ÉTICA PROFESIONAL EN LSO TERREMOTOS (Y NO A LA INVERSA)

Mi padre es lorquino. Nació en Lorca en 1927 y allí vivió hasta finales de los años cincuenta, momento en el que emigró a Valencia en busca de mejores opciones profesionales. Su primera y última construcción en Lorca fue un edificio bastante anodino de 4 plantas para su familia. Lo terminó de construir en los años cincuenta y fue edificado en la Avenida de los Mártires (hoy Avenida Juan Carlos I), a la sazón una avenida que llevaba directamente al centro de la histórica villa. He pasado todas las Semanas Santas de mi infancia en esa vieja vivienda y a pesar de su humildad, la recuerdo como un reducto especial de mis primeros años de vida. La casa de mis tíos Ventura y Josefina era mucho más que la suma de paredes, azulejos y pilares. Había en aquel hogar todo un mundo de recuerdos; dispersos anárquicamente entre viejos libros salvados de una entonces no muy lejana guerra, las inevitables enciclopedias, multitud de retratos, fotografías de bodas, bautizos y comuniones, los cuadros y pinturas (algunas acuarelas pintadas por mi querido tío). Todo se desplegaba mágicamente en torno a una mesa camilla con mantel de puntilla blanca. No, la casa de mis tíos no era solo una construcción de hierro forjado y piedra... Ninguna vivienda es solo eso.

En mayo de 2011 Lorca sufrió un terremoto bastante intenso para nuestras latitudes. El 17% de las viviendas de Lorca sufrieron daños estructurales y en la mayoría de los casos se trató de construcciones que tenían una cierta antigüedad (la mayoría estaban ubicadas en el "casco antiguo" de la ciudad). Sin embargo, la modesta vivienda construida por mi padre se mantuvo en pie y aparentemente, sin daños.

¿Fue casualidad? Y esta pregunta me lleva a plantearme otra, mucho más personal puesto que escribo sobre mi propio padre: ¿Como llegó a forjar su impecable reputación?

Rememoro con nostalgia mi hogar de Valencia. Es una mañana de domingo del mes de abril o de mayo de 1969. Un día brillante y soleado y los árboles y flores de La Alameda se exhiben, exhuberantes, tras las ventanas. Dentro de poco saldremos todos juntos a pasear. El salón de mi casa está abarrotado de larguísimos planos desplegados, papel vegetal, carboncillo, reglas y cartabones y veo sobre la mesa su eterna regla de cálculo. Mi hermana y yo jugamos entre aquellos largos papeles y nos partimos de risa revolcándonos bajo la mesa de calculo que para nosotros no era mesa sino castillo (¿como pudo concentrase mi padre con el barullo que debíamos organizar?).

Lo veo ahora con mucha más nitidez hablando a mi madre de sus obras, de sus discusiones con promotores desalmados (de la misma cuerda que quienes en esa misma época dejaban morir aplastadas a varias personas en Los Ángeles de San Rafael) y con empresarios que solo buscaban una rápida rentabilidad.

Veo a mi padre explicandonos con verdadera pasión por que sus chalets en la costa almeriense no invadían las zonas acantiladas, ni las playas (entonces desiertas), ni entorpecían la vista de los cerros milenarios... No tenía derecho a mancillar aquel trocito de la naturaleza. Su obra debía ser lo más discreta posible. No buscaba destacar más que un entorno natural con quien sabia que no podía ni debía competir. Era y es un apasionado de su profesión (otra característica de la excelencia) y siempre encontraba razones para explicarnos con abrumadores detalles lo difícil que había sido adaptar las diferentes terrazas de nuestro chalet al declive natural de los cerros circundantes. Así que ¡Nada de bloques de apartamentos! ¡Nada de adosados! Regirse por esos valores en la España de desarrollo desmadrado de los años sesenta no era la tónica habitual. Por desgracia, no lo es ni siquiera en la España de hoy, aunque a nivel puramente conceptual todo el mundo coincida en la necesidad de respetar el medio.

Nunca he seguido con demasiado interés la profesión de mi padre, probablemente porque me producen urticaria las matemáticas. Sin embargo, siendo yo un adolescente (o sea, hará hoy unos 30 o 35 años) leí de refilón un artículo suyo publicado en la revista del Colegio de Arquitectos. No recuerdo exactamente su contenido, pero si lo mucho que me impresionó no solo por su forma sino por su fondo. En su artículo mi padre, un matemático excelente al que rara vez he visto leer un libro que no estuviera lleno de números y gráficos, propugnaba un retorno de la técnica al humanismo. Cuestionaba la especialización -entonces muy en boga (estamos en 1973 1974)- y reivindicaba el valor de entender el conjunto, la finalidad última de una obra arquitetónica. Su pequeño ensayo mezclaba números con filosofía, claro que yo no podia saber entonces que eso era algo que también propugnaban en ese mismo siglo XX mentes tan privilegiadas como las de Hilbert, Russell, Whitehead, Wittgenstein, Weyl, Gödel,...

Mi padre sabia que una construcción era algo más que un llamativo diseño o un cemento de fraguado rápido. Sabía que en sus construcciones habrían de vivir familias que forjarían sus recuerdos entre aquellas paredes. Sabía, además, que las vidas de sus moradores dependerían de su capacidad técnica pero también de su ética profesional, de su honestidad y de sus valores. Son esos valores los que llevaron a mi padre a no emplear jamás en sus construcciones el cemento aluminoso (CAC-R) empleado profusamente en aquella época en la fabricación de algunas viguetas ya que fraguaba más rápidamente que los cementos tradicionales y reducía el tiempo y los costes de construcción. No sé que razones le llevaron a sospechar de aquel novedoso producto, pero se negó a emplearlo y con ello evitó que sus edificios sufrieran décadas después la terrible degradación producida por la aluminosis. ¿Fue quizás lo que hoy llamamos "criterio de precaución"? (o sea, si tienes dudas razonables en cuanto a la seguridad, evítalo)

Esa fórmula tan sencilla de entender y tan compleja en su aplicación ha sido la brújula que guió a mi padre durante toda su vida. Jamás se dejó avasallar en sus principios. No tuvo que resultarle nada fácil en una época en la que hablar de ética en los negocios, era sencillamente impensable, una “actitud impropia de un verdadero hombre” o una pura contradicción en los términos. Hace 22 años que trabajo, ya me he topado algunas veces con los peores impulsos que mueven al mundo y se lo complicado que resulta oponerse a ciertas corrientes. También he sabido siempre, por haberlo visto en casa, que la resistencia no es imposible y que da sus frutos. Mi padre lo hizo y por eso y por habernos sabido transmitir la importancia de la ética profesional, lo queremos y respetamos.

Hoy es un hombre mayor, de aspecto saludable y con la mirada clara de quien ha conseguido salvar lo esencial en la lucha por la vida. No nos vemos mucho, pues yo vivo en Madrid y mis padres en Valencia, y hay ocasiones en las que apenas me reconoce.. Sin embargo yo sé el gran hombre que se oculta bajo su pelo blanco y sus silencios.

He recordado a mi padre en su faceta profesional y humanística al intentar tratar de explicar como su vieja y modesta construcción en Lorca se ha mantenido en pie tras el terremoto, mientras que otras más modernas y costosas se vinieron abajo. Por supuesto, un terremoto es una fuerza de la naturaleza que no distingue el vicio de la virtud y azota por igual. Lo se, sin embargo, la ética profesional de mi padre ha vencido al terremoto.

miércoles, 25 de mayo de 2011

LA PARÁBOLA DEL TITANIC

Se habla y discute acerca de anticipar elecciones tras la histórica derrota electoral del PSOE en las elecciones autonómicas y municipales de mayo de 2011. Las elecciones generales serán en 2012, justo cuando se celebre el centenario del hundimiento del Titanic (naufragó, como es bien sabido, en abril de 1912)

No se si ZP – esa réplica imberbe del capitán Smith- podrá prolongar hasta el final su mandato, entre otras cosas porque su Titanic patrio tiene ya la proa sumergida, la banda ha dejado de tocar (y como es laica no entona cánticos al Señor) y la tripulación corre alocada para intentar escapar en alguna de las escasas barcazas.

Al igual que sucedió con el legendario buque de la White Star, la mayoría de barcas abandonaron el navio a media capacidad y no siempre con las mujeres y los niños primero (me pareció ver en ellas a sindicatos, a las cajas más politizadas y a una pléyade de subvenciones erráticas antes que a los sectores más vulnerables de esta sociedad tan maltratada). Como sucediera en el Titanic, los pasajeros de "tercera clase" van a ser los que se ahoguen, por más que el capitán no haga más que repetir "os comprendo", "sois de los míos", "tranquilos, que ya vienen a rescatarnos"

El PP tiene por delante una prueba que ni Hércules habría superado:

1. Gobernar eficazmente la mayoría de Comunidades y ayuntamientos sin el sustento del gobierno de la nación (de momento en manos del PSOE)

2. Gobernar con eficacia va a implicar medidas terribles e impopulares que serán duramente contestadas en la calle por sindicatos (ahora si), cómicos (ahora si) y otros movimientos sociales de Agitprop. La contestación calejera lleva 7 años muda, aguantando, y no van a perder un mínuto para vomitar toda su furia y frustració acumulada. E fenómeno Democracia real Ya! es un ejemplo muy comedido de lo que pude venir.

3. La situación socioeconómica es tal que, por muy radicales y pertinentes que sean las medidas del PP, no se vera el más mínimo resultado hasta pasados varios años. Las elecciones –si no hay adelanto- serán en 9 meses.

4. Es de esperar que en las proximidades de las elecciones 2012, ETA escenifique un nuevo comunicado que confirme sus “buenas intenciones”. Esto, sumado a la campaña callejera contra las políticas “antisociales” del PP, probaría a los desengañados del zapaterismo que su mesianismo tenia fundamento. Y puede que se animen a volver a votarle…

Ojalá todavié resuenen en las gélidas aguas las notas del último himno que se supone interpretó la heroica banda del Titanic: ¡Más cerca de ti, oh Señor!. Incluso un agnóstico como yo empieza a pensar que de ésta solo salimos con intercesión Divina.

lunes, 23 de mayo de 2011

DEMOCRACIA REAL YA! Y AGITPROP

Unas reflexiones a raíz de las ambiguas y confusas concentraciones de simpatizantes de Democracia Real Ya!.

Lo primero que me vino a la mente cuando vi las imágenes y el tumulto generado por los simpatizantes de Democracia Real, fue la vieja tecnica del "Agitprop" (en ruso, агитпроп), una contracción de los términos agitación y propaganda.

El término se originó en la Rusia bolchevique como una contracción de "Departamento para la agitación y propaganda", parte de los Comités Central y Regionales del Partido Comunista de la Unión Soviética. Mas tarde sería renombrado como Departamento Ideológico. Era la génesis del "Gran Hermano" orwelliano", que todo lo veía y controlaba. Al menos Orwell reconoció en 1948 que el Comunismo era incompatible con la libertad. Por tragicomico que pueda parecer, existe todavía hoy en dia mucha gente cultivada (y son legión entre los menos alfabetizados) que se niegan a reconocer esa verdad evidente e históricamente inapelable.

Veamos algunas concomitancias entre el modus operandi del viejo y extinto Agitprop y la recién nacida Democracia Real Ya!.

La "Agitación y Propaganda" es un concepto desarrollado por el doctrinario marxista Jorge Plejánov y más tarde por Vladimir Lenin. El termino compuesto Agitprop incluye, pues, dos vertientes distintas y perfectamente complementarias para "facilitar" la toma del poder:
 

Cartel propagandistico sovietico
 

1. Propaganda. Esta pensada para ganar las mentes. Es persuasiva, racional, argumentada, tendenciosa, manipulativa y adaptada al destinatario mediante la instrumentalizacion del lenguaje, los signos, las imagenes y la demagogia(Goebbels, no por casualidad forjado intelectualmente en el comunismo alemán de los años veinte, fue el inventor de los "Principios de la Propaganda" que tan eficazmente manejaron los nazis). Desde principios de los anos veinte, en Rusia, "Propaganda" pasó casi exclusivamente a equivaler "difusión de la ideología marxista-leninista" o comunista.

2. Agitacion. Pensada para ganar las calles. Esta dirigida a la accion, a la creación de movimientos sociales, preferiblemente tumultuosos pues "a río revuelto ganancia de pescadores".

El Agitprop de los años veinte tuvo el mérito de encontrar formulas originales y creativas de llegar a amplios estratos de una población rusa analfabeta, cansada y/o desencantada del pésimo regimen zarista. Por ejemplo, poco después de la revolución bolchevique, un "tren agitprop" hizo un tour a través del gigantesco país, en el cual viajaban artistas y actores (hoy tenemos a Jose Luis Sampedro y a Willi Toledo, salvando las enormes distancias entre ambos, como representantes del arte). Durante su tour representaban pequeñas "performances" y obras, teatrales que difundian de una forma amena, divertida y accesible la propaganda política del nuevo régimen bolchevique de los soviets. El tren, haciendo uso de las mas modernas técnicas de comunicación de la epoca, tenía una pequeña imprenta a bordo, lo que permitía la generación y duplicación de carteles propagandísticos, que eran arrojados por las ventanas, a medida que el tren pasaba a través de los pueblos y aldeas. Otra coincidencia mas entre Agitprop y Democracia Real, pues el uso que se esta haciendo de las redes sociales como gestor de agitaciones recuerda mucho a aquel "tren agitprop" de artistas y actores.

Una vez que el régimen soviético se estabilizó y consolidó su muy centralizado poder, pasaría a hacer un uso monolítico de la propaganda para adoctrinar a las masas. Sin embargo, la otra parte del término Agitprop (es decir, la agitación), la cual era propia del tumultuoso período revolucionario anterior, pasaría a ocupar un cada vez menor segundo plano hasta llegar a desaparecer completamente. El "tonto útil" deja de contar cuando se ha conquistado el poder. En la Alemania de Weimar, previa al nazismo, el Agitprop fue profusamente empleado en el teatro de izquierdas (Bretch).

Paulatinamente, el término Agitprop pasaría a describir la realización de cualquier acto político de izquierdas más o menos tumultuoso y cuyo fin ultimo es la toma del poder, mediante captación de conciencias (propaganda) o revueltas sociales (agitación).

Democracia Real es una mezcolanza de ideas (variadas y hasta contrapuestas) con los sentimientos (indignaos!) que deja poco espacio para la reflexión serena y ponderada. Su credo parece ser "No pienses, actúa!". Muevete!. Agitate!. Sigue a la masa de la que dices distanciarte. Ya habrá otros que piensen por ti, pero de eso no te preocupes que ya encargan los "propagandistas". Tu ciudadano indignado, limitate a acudir al punto que te diga la octavilla impresa o, mejor, tu grupo de Facebook y agitate indignado cuantas veces quieras. En ese punto eres totalmente libre. Expresate y cuanto mas visible, chillon y llamativo, mas valioso resultarás a la Propaganda.

Es imposible no simpatizar con alguna o muchas de las causas que indignan a los miembros de Democracia Real. Lo interesante seria saber quien confecciona la Propaganda de un grupo tan indignado como heterogéneo.

16 de mayo de 2011.

La poética al servicio de la política


Esta noche hemos conocido los resultados electorales y comprobado que IU se ha transformado en la tercera fuerza política en España. La siguienter reflexión fue escrita, precisamente, durante la agitada jornada de reflexión del 20 de mayo de 2011.

Varios dias después de su inicio el 15 de mayo, el bien orquestado "movimiento" parece estar siendo fagocitado por una ideologia partidista muy concreta: Izquierda Unida. UPyD, otra de las fuerzas minoritarias que podría haberse apropiado de los grandes bloques tematicos de Democracia real Ya! ha optado, en sanísima y digna coherencia, por no hacer populismo y evitar asociaciones gratuitas a un movimiento que se declaraba "apartidista".

La instrumentalización por un partido concreto del movimiento era algo que temíamos todos los que simpatizabamos con la legítima iniciativa ciudadana.

Realizaré un rápido repaso cronológico a algunos datos que me han llamado la atención en en la metamorfosis del movimiento 15-M:

1.- Durante los primeros dias el movimiento puso el acento en una lista de medidas bastante equilibrada y sensata de corte mayoritariamente político (lucha contra la corrupción, cambio sistema electoral, democracia partcipativa, etc) aunque también figuaraban otras -residuales- de sesgo económico (estas ultimas, con un claro posicionamiento marxista). Sin embargo, el conjunto propositivo no era facilmente apropiable por un solo partido. Era dificil no simpatizar con el "movimiento" durante esos primeros dias, pues sus propuestas de regeneración politica no solo eran muy razonables sino que ademas provenian de una juventud -tan maltratada- que se levantaba y luchaba con inteligencia por mejorar el futuro. Eso es lo que han hecho hasta la fecha todas las generaciones y la más jovén parecia bastante apatica hasa ese esperanzador 15-M.

2. Hace unos dias Julio Anguita en su blog, escribió un vibrante panegirico sobre los jóvenes "idealistas y utópicos" concentrados en Sol. "Son los nuestros" lleva por título el artículo, que ya desde el inicio evoca el hermoso prólogo de Conrad para su Lord Jim ("...y tuve la certeza de que era uno de los nuestros"). La poética al servicio de la política... Anguita, el rapsoda cuya belleza lírica es tan indudable como su oportunismo. He aquí su blog, previo a las elecciones de 20 de mayo de 2011:
http://colectivoprometeo.blogspot.com/2011/05/movilizaciones-del-15-m-articulo-de.html

Es imposible no emocionarse con la prosa de Anguita y si me ha sucedido a mi -zorro viejo de las trampas retóricas progresistas- me temo que muchos jóvenes han debido alcanzar una suerte de climax ascetico-mistico al leerlas. El sermón on line de Anguita ha debido ser tan impactante como el de Pedro el Ermitano en el Concilio de Clermond: Marx lo quiere! Es evidente que cuando Anguita predico la nueva cruzada, IU ya sabia que las masas estaban debidamente pastoreadas por los lideres asambleario-populares debidamente ubicados en las calles. No es aventurado imaginar como unos "comisarios" habituados a la dialéctica demagógica, adoctrinadora y beligerante han debido comerse -chapitas del Che y batukes incluidos- a los tiernos corderillos que pastaban en el redil de Sol. Resulta muy llamativa la desaparicion de las propuestas iniciales, por ejemplo, de la inutilidad de los Sindicatos. Desde la toma de control por la izquierda comunista todo el fuego se ha concentrado contra el capital, la banca, la voracidad de los mercados y la desaparicion del FMI y el BM! Bienvenida de nuevo utopía marxista-leninista!

3. Hoy (19 de mayo de 2011), en el link adjunto, puede leerse la lista de propuestas de Democracia Real Ya!. Entre esas 16 propuestas hay algunas tan importantes para regenerar la democracia como la reivindicación de la Memoria Histórica, el "No a la Guerra" o la implantación -por supuesto obligatoria- de una escuela publica y laica. Es muy ilustrativo también el intercambio epistolar entre los asamblearios y sus discursos y estrategias planificadas ("que maravilla la union de todas las izquierdas en un frente comun", etc).

Nota: el mismo día de las elecciones (20-M) esas propuestas fueron retiradas de la web tomalaplaza debido a las protestas generalizadas de los movilizados, demostrando con este gesto un elevado nivel de honestidad y coherencia con el movimiento apartidista. El debate entre los mimebros de Democracia Real Ya! sigue abierto en el momento en que escribo estas líneas.

Podemos ver ahora los frutos de la estrategia del AGITPROP. Agitación y Propaganda en el mejor estilo soviet: Manipulacion de unas masas originalmente amorfas en su credo político (apartidismo) y rentabilizacion política de esta gran "performance" a favor de IU (confirmado por sus buenos resultados electorales).

El movimiento va a continuar y es de esperar que eclosione en toda su majestad antes de las elecciones generales de 2012, a modo de un moderno Frente Popular (fijaos en el lenguaje que emplean muchos de sus seguidores: ya hablan de "Asambleas Populares"). La ventaja es que ya sabemos quienes son los que pretenden llevar las riendas del movmiento. El inconveniente es que no aprendemos nunca de la historia y que el movimiento va a seguir labrando su legitimidad sobre la base de un ficticio apartidismo, tendente a instaurar una ideologia muy determinada (esta táctica puede leerse claramente en los debates -de momento abiertos- en las webs de Democracia real Ya!)

En mi modesta opinión, lo mejor para que el movimiento se desinfle en la apatía de su propio éxito mediatico seria dejarles hacer con toda libertad durante varios mesesNo hay aprendiz de "revolucionario" en una democracia real -como es la nuestra, digan lo que digan varios miles de personas indignadas- que aguante la escenificacion de lucha si la policia no los reprime, ni los medios los insultan y la ciudadanía pasa sobre sus tiendas de campaña con una sonrisa condescendiente

Que cada cual extraiga sus conclusiones consultando el siguiente link:

http://madrid.tomalaplaza.net/2011/05/21/asambleas-populares/

Carta a un amigo acampado en Sol desde el 15-M (2011). Mis dudas sobre algunos métodos de "Democracia Real Ya!"

¿Por que quienes pretenden regenerar la democracia no siguen las reglas que nos dimos los demócratas?


También somos demócratas los que no estamos concentrados en Sol. De facto, somos muchísimos mas los indignados que no hemos salido a la calle y que pensamos que hay también otras formulas de regeneración. La primera, esencial, respetar las reglas. Si nos cargamos esa pauta mínima de convivencia, amigo, estamos abriendo la Caja de Pandora y mañana se echarán a la calle otras 10.000 personas reclamando la abolición de los partidos y la instauración de la República de los Sabios, los Buenos y los Rectos. Eso lo compartieron Platon y Hitler, si bien sus concepciones del vicio y virtud divergían sustancialmente. Peligrosa maniobra, expuesta siempre a ser cooptada por el mas vociferante, el mas demagógico o el mas fuerte (que en democracia -no os enganeis- no es ni el ejercito ni la policia)

Creo que habríais quedado como los ciudadanos responsables que mayoritariamente sois si este fin de semana (Jornada de Reflexión previa a las elecciones) os hubierais retirado, dejando claro que era por respeto a unas leyes cuya modificación propugnais. De este modo habríais demostrado a los políticos que la ciudadanía sabe respetar las leyes mejor que ellos y cerrariais cualquier critica (legitima) de aquellos que cumplimos las leyes democráticas (aun sabiéndolas perfectibles y aún no aceptándolas). También cerrariais las criticas de aquellos que sencillamente quieren que todo se quede igual.

No estamos en una dictadura, amigo, y ciertos gestos de resistencia heroica AQUI son solo una torpe ilegalidad que nos molestan y preocupan a una mayoria de ciudadanos igualmente respetables. Se que ansiais ser parte de un proyecto noble y compartido, se que acumulais años de frustración y estáis (estamos) indignados pero no deberíamos olvidar que las formas, en democracia y en sociedad, son muy importantes y base de la convivencia.

Es una apuesta noble y necesaria la vuestra, pero conmigo que no cuente quien decida saltarse las leyes, por el simple hecho de no compartirlas. Además, me temo que como tantas otras nobles ideas va a ser tergiversada (estáis facilitando que sea asi), manipulada (por vuestros enemigos a izquierda y derecha) e instrumentalizada políticamente. Esa podría ser la gran paradoja. Dentro de unos años todos los lideres políticos podrán decir para oxigenar sus inconsecuencias: " Yo estuve alli" (¿no estuvieron también muchos de los que hoy nos indignan en mayo del 68?)

En la maravillosa novela de Lampedusa (o su espléndida adaptacion de Visconti al cine) es el conde de Salinas quien afirma (ante la llegada inminente de los garibaldianos): "Que todo cambie para que todo permanezca igual..." Una novela clarividente de un autor culto, sabio e idealista.

Suerte con vuestro sueño, que es el mismo que el mio pero con otros ropajes.