miércoles, 30 de mayo de 2012

PAYASOS FORZADOS


¡Si, usted...
salga al escenario!
No soy un "showman". Estoy acostumbrado a hablar en publico y creo que tengo sentido del humor, pero repito que no soy un "showman". Digo esto para justificar la siguiente diatriba en contra de algunos artistas -solo algunos- que gustan de "interactuar" con su amable publico. Los odio y les maldigo por ello. Me explicare...

El otro día asistí -con otros tantos padres solícitos- a una fiesta de cumpleaños de un amigo de mi hijo de 5 años. Los anfitriones habían montado algo por todo lo alto (hoy ya no basta con las bolsas de papas de antaño, devoradas en un jardín); culminando el acto con un plato fuerte consistente en ...¡¡un Mago!!. Hasta ahí todo perfecto. El Mago, justo es reconocerlo, era muy bueno y muy divertido. Sin embargo, en un momento determinado de su actuación empezó a "sacar" a padres al escenario. No se trataba de recabar una pequeña ayuda para cortar una baraja, para cerrar unas esposas o para elegir una cinta de colores, no. Les hacia actuar de lo lindo. De golpe regresé a los tenebrosos días del colegio: "¡Navarro, salga usted al encerado!". Risas y cuchicheos de mis compañeros que sabían a ciencia cierta que no resolvería la formula matemática planteada por el profesor.

Fue exactamente igual que hacia cuarenta años. "Si, usted, querido papa ¡al escenario!" Miré hacia atrás con la vaga esperanza de que se dirigiera a otro desgraciado. Pero no fue así. De forma instintiva (atavismo de supervivencia) me había colocado al final de la sala y detrás mío solo había una pared que, además, me impedía la huida. Con gestos discretos y un pálido amago de sonrisa (casi un rictus) le hice ver que prefería no salir y que yo no era nada bueno en esas lides. Vano intento. El Mago, cuanto mas desesperado me notaba, mas vehemente y divertido se ponía, insistiendo premioso en que saliera (el muy cabrón, si ustedes me permiten).

Finalmente, y ante mi resistencia mular, brincó rápido del escenario, atravesó el pasillo central y asiéndome con fuerza de un brazo me arrastró hacia el escenario. No se por qué razón sentí una terrible empatía por aquellos pobres mayas arrastrados a lo alto de la pirámide para ser sacrificados a mayor gloria de Tezcatlipoca. No quedaba sino zafarme del persistente Mago con alguna llave de Hapkido o, menos sofisticado, con puñetazo certero en sus narices; pero la mirada angustiada de mi hijo (acaso anticipando esa reacción impropia de un "honrado padre de familia") me persuadió de no hacerlo y aceptar mi amargo cáliz con resignación cristiana.

En pocos segundos, durante los cuales pude ver imágenes de mi vida a velocidad vertiginosa, me encontré en lo alto de un escenario y frente a decenas de niños sonrientes y otros tantos rostros de padres irónicos y relajados al verse ellos liberados de la expiación. El Mago entonces empezó a hacer gracias conmigo y a pedirme, cada vez mas imperioso, que le diera la replica. Insisto en que puedo llegar a ser muy divertido, pero en otras circunstancias y nunca en un escenario con un humor impuesto y que no brota de mi. Cuando milagrosamente se me ocurría alguna "replica" medianamente idiota con la que yo pensaba ser liberado, mi torturador me exigía que bailara algo o diera unas vueltas a una silla o que sacara la lengua al escuchar su silbato. Básicamente me pidió "hacer payasadas" durante 5 larguísimos minutos, no teniendo yo vocación, ni cualidades, ni sobre todo ganas para ello. Seguirle el juego era mortificante. Negarse hubiera sido aun peor.

Termino diciendo que cuando yo voy a un espectáculo, lo menos que espero es que sean otros los que actúen y no yo. Yo ya "actúo" en otros lugares y jamás se me ocurre empezar una de mis conferencias haciendo subir al estrado a alguien de la ultima fila -vestido de payaso- y pidiéndole que, por favor, exponga en 20 minutos los vicios y virtudes en la ética aristotélica.

Por todo lo cual, pongo en conocimiento de todos los magos y actores que en el mundo existen que la próxima vez que insistan en sacarme al escenario para hacer de mascota yo me limitare a darles una fuerte patada en los cojones (si ustedes me permiten el vulgar desahogo).

ASESORES DE IMAGEN, PERSONAL SHOPPER Y ESENCIA

Empezamos a perder la inocencia y la vieja naturalidad cuando consentimos que un "asesor de imagen personal", alguien con un largo Cv y trilingüe, nos dijera que traje era mas adecuado a nuestra personalidad, que colores atraían a las masas del enjambre en el que vivimos y cuando y cómo debíamos sonreír (funerales incluidos).

Hoy la naturalidad se estudia, la improvisación se prepara, lo espontáneo se ha diseccionado mil veces en un aséptico laboratorio. Luego llegaron los "Personal Shopper" y se consumó la tragedia, pues no solo nos disfrazaban de lo que no éramos, sino que nos descubrían cuales eran nuestros caprichos y donde comprarlos. Hemos aceptado ser convertidos en "androides de protocolo" (serie C3PO) o, casi peor, "animatronics" de Disneyland. Máquinas desvirtuadas en movimiento continuo.


Hemos dejado de ser contingentes (Memento mori: recuerda que has de morir), para pasar a ser simplemente previsibles y fungibles (recuerda que has de consumir). Nos hemos convertido en tristes opositores a una imagen tan perfecta como inalcanzable; en opositores eternamente suspendidos y por ello permanentemente frustrados.

En otros tiempos los sueños, las aspiraciones, las metas eran poliédricas y teníamos de donde escoger: uno quería ser tan apolíneo como el David, otro tan piadoso como San Francisco, éste tan brillante como Chesterton, aquel tan aguerrido como Orellana, tan fiero como Bertrand Du Guesclin, tan sensible como Becquer, tan cínico como Wilde, tan pensador como Kant, tan musical como Mozart, tan plástico como Velazquez, tan culto como Toynbee, tan valiente como Juana de Arco, tan imaginativo como Julio Verne ... Hoy, sin embargo, solo queremos ser físicamente perfectos, eternamente jóvenes y aparentar (solo aparentar) una felicidad mas imposible cuanto mas buscada (como el arco iris o la línea del horizonte: cuanto mas pretendes tocarlos mas se alejan).

Termino con un pasaje de Dylan Thomas: “No entres dócilmente en en esa buena noche. Lucha, ¡lucha con rabia contra la muerte de la luz

REDES SOCIALES Y SATURACIÓN

Existe un gran desarrollo de las redes sociales, eso es indudable. Sin embargo, no tengo aun clara la relación de cantidad con calidad. El hecho de que cualquiera pueda escribir, no significa que aumente nuestra sabiduría. Me atrevería a decir que lo que va a aumentar es la trivialización del todo y la asfixia de lo sublime bajo el peso creciente de toneladas de ladrillos.

Creo que fue Umberto Eco quien afirmó que "el exceso de información, es desinformación". Tenía razón. Hoy encuentras miles de páginas conteniendo cualquier información (lo que resulta maravilloso), pero es imposible discernir su seriedad y rigor (lo que resulta peligrosísimo). Prefiero una selecta y reducida biblioteca, probada por el paso del tiempo y con autores reconocidos a una selva enmarañada de bloggers, wikis, twitters, etc que pugnan a diario por ser “trend topic”. Hay mucho bueno en esos nuevos ecosistemas (en Perio hay significativos ejemplos), pero su crecimiento es exponencial y creo que a medio plazo será inviable digerir tanta letra, tanto mensaje efímero, tanta disección del un solo minuto de la jornada (y así, hora a hora, día a día). No se puede leer tanto aunque los mensajes estén limitados a 140 caracteres (twitter), una limitación – todo sea dicho de paso- que castra el desarrollo de ideas complejas. Kant no habría podido explicar su “Crítica de la razón pura” en twitter; ni habría aceptado que otros se lo discutieran con mensajes “cortos y divertidos”

Salvo algunas contadas excepciones de bloggers mediáticos, verdaderos sustitutivos de los viejos libros, intuyo que una gran masa de escritores "virtuales" solo serán leídos por ellos mismos y su fiel y reducida guardia pretoriana. Una especie de ipsación intelectual, pues el goce proviene de las propias ideas y no del descubrimiento a través de las de otros. Esa situación no molestara a aquel que disfrute con el simple hecho de escribir para si mismo, como sucedía con los antiguos diarios o los intercambios epistolares; pero será insoportable para quien anhele millones de lectores (“fans”: ya el nombre delata la intención) que en el fondo no tendrán interés en leerle sino en escribir su propio minuto de gloria.

A la larga, creo que la saturación de opiniones insignificantes, pobres y triviales ("las opiniones son como los culos: todo el mundo tiene una", decía Clint Eastwood), suscitará que, como el hijo pródigo, regresemos a la casa del padre para leer un buen viejo libro de los de antes. Naturalmente, se trata solo de mi opinión.

jueves, 24 de mayo de 2012

EL LEGADO OMINOSO DE ZAPATERO (2004-2011)

 
(*) Argumentos ad hominen, pues creo que es posible -y hasta muy necesario- otro PSOE.

En tan solo ocho años Zapatero ha sido responsable directo de los siguientes ocho atentados contra la convivencia entre españoles y hasta de la supervivencia del propio Estado:

1.
La resentida y partidista Memoria Histórica, que distingue entre víctimas buenas y malas.

2.
El cuestionamiento de España, asociándose y potenciando a quienes claramente y sin tapujos buscan la separación.

3.
La suicida Alianza de Civilizaciones, con socios teocráticos y medievales que tiranizan a millones de súbditos y son enemigos de la democracia y los Derechos Humanos.

4.
La claudicación ante ETA, hoy ya en las instituciones cuando en 2004 estaba derrotada.

5.
La ruina económica y social; aunque en honor a la verdad eso no es responsabilidad exclusiva de su partido sino de todos y, especialmente, de una masa de consumidores (que no ciudadanos) que quisieron vivir su bacanal particular sin medios para ello.

6.
El descrédito internacional de España, que solo ha sabido aliarse y congraciarse con los peores déspotas del momento: Venezuela, Cuba, Irán... Volvemos a ser diferentes... e insignificantes.

7.
La corrupción y deslegitimación institucional a todos los niveles (Justicia, Fuerzas de Seguridad, medios de comunicación, partidos políticos...) al haber logrado asociar vergonzosamente los tres poderes del Estado al partido en el poder.

8.
La perversión del lenguaje, por obra y gracia del cual se llamó "dialogo" a la "imposición dogmática", "paz" a la "rendición", "interrupción voluntaria del embarazo" al "aborto", "misión militar humanitaria" a un (legítimo) "acto de guerra", "accidente" al "atentado en la T-4", "fascista" al "opositor", "la roja" a la antaño "selección española" y tantos y tantos eufemismos que ocultan la molesta realidad.

No es posible concentrar más traición e ignominia en una sola persona, ni en tan poco tiempo. Ni Fernando VII, el rey felón, no llegó a tanto. Parafraseando a Churchill: Nunca tan pocos hicieron tanto daño a tantos.

UN INSTANTE INFANTIL EN OLULA DEL RIO

Recuerdo un patio grande que en realidad no lo era tanto y unos techos altísimos que con los años encogieron y un suelo níveo de mármol y un río infranqueable que más bien era acequia y recuerdo unas sábanas tendidas, solitarias olas sinuosas en el desierto almeriense... Y sigue viva la parra fresca y generosa que envolvió aquel universo perdido de mi niñez.

Y no quiero olvidar y me esfuerzo en rebuscar las sensaciones de antaño, hoy que ya algo he vivido. Silencio, silencio... Casi percibo el sonido acompasado de una escoba en la calle empedrada y ardiente y las risas evanescentes de unas mujeres que hoy son tan solo un eco en fotos amarillentas.

Y aquí y ahora, dentro de mi mente, sigue altiva la alacena en la que mi abuela atesoraba sus mantecados y cierro los ojos y percibo aquel mágico y secreto aroma, con el que sus nietos anticipábamos las delicias de una merienda: Vasos Duralex, leche hervida con su telo y, con suerte, unos roscos. ¡Era tan poco y tanto nos solazaba!

Un reloj suena las horas. Mi abuelo baja las escaleras. Sombrero y chaleco negro. Su vozarrón le precede y estremece las paredes. Habla de cosas que no entiendo, pero amo su timbre de voz y su mirada azul y ciega. Y mi madre ¡tan joven, Dios mío!, lo mira y le sonríe y acaricia su mano. Y yo mojo feliz el rosco en la leche tibia y no necesito crecer más. Y el reloj marca las horas.

Fernando Navarro García.

martes, 22 de mayo de 2012

SOBRE ÉTICA Y CORTESIA

La vieja cortesia: ¡Ni tanto, ni tan calvo!
Comte-Sponville, el filósofo francés, sitúa a la urbanidad y cortesía al principio de su maravilloso libro PEQUEÑO TRATADO DE LAS GRANDES VIRTUDES.

Su justificación es muy simple: si la "ética" es el aprendizaje para hacer el bien mediante la repetición (hábito, costumbre) de acciones virtuosas (buenas), la cortesía -aunque solo sea "apariencia" y formalismo- es lo primero que debe aprender el niño desde muy pequeño para ir con los años "forjando un carácter" o una ética (que es lo mismo).

El niño al principio no entenderá por que razón debe ceder su cómodo asiento en el metro a esa persona mayor, pero a costa de ir haciéndolo (a regañadientes) durante toda su infancia, cuando alcance la adolescencia lo hará de forma automática y sera entonces cuando ya pueda entender las verdaderas razones morales de aquella rutina, de aquel hábito: los ancianos son mas frágiles, mas débiles y vulnerables, han invertido su vida para ofrecernos el mundo que disfrutamos y merecen nuestra gratitud y ayuda. Por esta razón la "cortesía", aunque solo sea una apariencia de ética, es esencial pues prepara a nuestros niños para ser mañana hombres virtuosos; quizás no santos pero si mejores personas.

Creo que haber acabado con los libros de urbanidad (considerados intrínsecamente "carcas") ha sido un error gravisimo que a la larga ha ido degenerando las buenas costumbres heredadas de nuestros antepasados (las malas -que también las tenían- hay que erradicarlas) y abocando a nuestra sociedad a una suerte de lento suicidio moral. El proceso no es irreversible (en el ser humano, mientras exista, nada lo es) pero hoy vemos sus horribles frutos en programas como, por ejemplo, Gran Hermano que no solo atenta a la ética, sino también a la estetica.

EL MAESTRO DE HUITAR

Pienso en mi abuelo, "el maestro de Huitar". Poco antes de morir recibió la Gran Cruz de Alfonso X El Sabio por algo tan simple y noble como haber pasado casi toda su vida enseñando a los niños de Huitar, una pobrisima pedania de Olula del Río, Almería.

Mi abuelo construyó con sus manos su escuela en un viejo establo y educó a generaciones de niños que luego salieron de Huitar y forjaron sus vidas lejos de la miseria que no habían tenido mas remedio que mamar. Nunca pegó a sus alumnos: su sola voz de barítono, su presencia ciclopea y, sobre todo, su abnegación bastaban para respetarle.

Perdió la vista con casi sesenta años, pues preparar las clases a la luz de un carburo acaba con la mejor retina. Por ello, por toda una vida de amor a sus niños y respeto a su profesión recibió la Gran Cruz. Y vivió para saberlo y llorar con sus ojos azules y ciegos al recibir tan alta dignidad.

Escribo todo esto porque era mi abuelo y le quería (todos sus nietos le amabamos y aun lo hacemos) y porque añoro sus historias, y también porque murió sin resentimiento por la Guerra Civil (no todos tuvimos los mismos abuelos que Zapatero o, mejor, no todos los abuelos tuvieron nietos como Zapatero). Y también escribo todo esto porque hay condecoraciones y reconocimientos merecidos y hay otras que no son mas que chatarra.

EL VALOR MORAL DEL VALOR

En marzo de 2012 publiqué la 2ª edición de RESPONSABILIDAD SOCIAL CORPORATIVA: TEORIA Y PRÁCTICA. El libro incluye un epílogo en el que narro algunas pequeñas historias en las que la ética es la protagonista. Copio literalmente las líneas con las que termino dicho epílogo y el libro:

"Quiero terminar contando una pequeña historia sobre Adérito, uno de nuestros empleados en Angola. Me la contó una noche de 2001, cuando teníamos tiempo para charlar bajo la pálida luz de millones de estrellas invisibles desde Europa. Como en aquella época yo estaba terminando de escribir mi primer libro, Adérito me dijo que si algún día yo escribía sobre su país le gustaría que contara algo sobre él. Voy a hacerlo no por satisfacer su demanda sino porque la humanidad de su historia merece cerrar este viaje alrededor de la ética. Aquella noche Adérito me contó que años atrás, siendo él un joven soldado y huyendo en plena desbandada de su ejército -tras una contraofensiva de la guerrilla Unita- había cargado a sus espaldas con un viejo camarada herido de muerte. Lo había llevado a cuestas durante casi cien kilómetros, cruzando la sabana y los páramos abrasadores, y lo había hecho sabiendo que su compañero iba a morir desangrado por una herida de bala en el estómago que no tenía solución. Adérito sabía que aquel hombre moriría y, sin embargo, continuó la retirada con el agonizante sobre sus espaldas mientras Unita avanzaba implacable y cruel, sin hacer prisioneros. Cuando le pregunté si no pensó en algún momento abandonarlo en algún lugar, pues con una carga extra así estaba ralentizando su huida y exponiendo sus vidas, me dijo: “No pesaba, era mi camarada”.

Quizás está escueta frase de Aderito esconda la razón moral que impulsa al ser humano a hacer o evitar ciertas cosas y a los profesionales de cualquier actividad a actuar responsablemente."

NAVARRO, F. Responsabilidad Social Corporativa (ESIC, Madrid, 2012 - 2ª edición, pág. 397)

PISTAS PARA ENTENDER "2001, UNA ODISEA ESPACIAL"

Resumo algunas de las ideas básicas de una de las obras maestras de la ciencia-ficción: 2001 UNA ODISEA ESPACIAL (Stanley Kubrick, 1969).

El monolito brinda la inteligencia ...Solo quienes leyeron la novela pudieron entender algunas claves de la película. En la novela de Arthur C. Clarke está perfectamente explicado, aunque Kubrick lo omite intencionadamente para que nadie entienda casi nada y pasar como un genio (y lo es): El monolito que aparece a lo largo de la película es un ente universal, ubícuo y eterno (podríamos llamarlo Dios) que recorre el espacio "otorgando" la inteligencia a quien se acerque a él (a quien "crea"); por eso el mono mas valiente que se atreve a tocarlo se vuelve "inteligente" y es el que decide usar el hueso como arma de guerra para dominar a los demás monos hostiles. En ese momento el monolito ha otorgado un primer nivel de inteligencia al prehominido, pero quiere saber cuando pása al segundo nivel, cuando ese mono alcanzara un nivel de desarrollo lo suficiente avanzado como para alcanzar el espacio (en 1969 eso era el culmen de la inteligencia). Esa es la famosa escena del hueso-nave espacial.

l hombre alcanza ese segundo nivel en solo unos millones de años, exactamente en 2001. Para verificar cuando el hombre logra ese 2º nivel, el monolito "otorgador de inteligencia" pone una alarma, que le avise cuando se produce ese hecho ¿Cómo lo hace? Muy sencillo: entierra en la luna un monolito-alarma que solo cuando sea descubierto y al contacto con la luz solar (ya que estaba enterrado) sonara con fuerza, lanzando una señal hacia... Júpiter. Es evidente que cuando el mono sea capaz de llegar a la luna y hacer excavaciones en ella habrá alcanzado en 2º nivel y será digno de pasar al siguiente estadio de desarrollo.

 Bowman derrota a Hal-9000La nave Descubrimiento¿Como alcanzará el hombre el terecer nivel de inteligencia? Llegando a Júpiter (por eso la alarma en la luna, señala hacia ese planeta; para "excitar" la curiosidad del hombre; su afán de descubirmiento y progreso...) y, sobre todo, superando a Hal-9000 que representa el súmun acumulado de toda la inteligencia humana; una computadora perfecta que no puede mentir pero que, paradójicamente, es programada para hacerlo (oculta al astronáuta Bowman la verdadera misión de la nave espacial "Descubrimiento") y eso la "enloquece" y transforma en asesina.

Cuando Bowman supera, con su sola inteligencia, a la mente perfecta de Hal-9000 alcanzará el 3º nivel, convirtiéndose en el "superhombre" de Nietzsche (¡de ahí la banda sonora con el famoso tema de "Así hablaba Zarathustra"!).

 En ese instante Bowman ya estará listo para "fundirse" en el monolito, sumando su inteligencia superior a la del monolito, que durante eones ha ido "absorbiendo" y acumulando millones de otras inteligencias superiores en su recorrido eterno por el universo rastreando y sembrando conocimiento…

El camionero alemán, la señora de la bata guateada y el pequeño cubo

Hace algunos años un buen amigo me contó esta anécdota de la que había sido testigo. Los hechos sucedieron en una pequeña empresa familiar en Villarreal, un pueblo industrial de Castellón. Corría el año 1993 y la empresa, aún siendo muy pequeña, exportaba muchísimo a Alemania ya que su producto artesanal resultaba muy atractivo en aquel mercado. Mi amigo trabajaba en esa empresa como jefe de exportación (básicamente porque hablaba alemán) y entre los muros de la fábrica convivía diariamente con la familia, compuesta por el padre (el dueño de la fábrica), su esposa (muy clásica y de profesión “sus labores”) y uno de los hijos que pululaba por allí tratando de entender el negocio. Las instalaciones de la fábrica se mezclaban anárquicamente con las estancias familiares. Casi todas las semanas se presentaba algún camión procedente de Alemania para cargar material y generalmente actuaba de intérprete mi amigo, hasta que una fría mañana de 1993 uno de los camioneros llegó antes de lo previsto…  Dado que mi amigo, el jefe de exportación, aun no había llegado a la fábrica, el camionero alemán fue atendido por “la señora de la casa”.

La mujer al ver aparcar el camión salió apresuradamente a recibirle. Salió al patio como habitualmente se desplazaba por sus dominios: con un grueso batín guateado estampado con florecillas rosas. Una delicia para la abeja Maya. Se acercó muy sonriente al camionero alemán sin sospechar siquiera que aquel hombre no hablaría ni palabra de español y mucho menos de valenciano, la lengua materna y habitual de esa familia. Tras intercambiarse unos protocolarios “buenos días” (algo que los camioneros de todo el mundo saben decir en 250 lenguas diferentes) el camionero pidió “muy correctamente” a la señora si sería posible disponer de un “cacito”.

¿Para que querrá este buen hombre un “cacito”?  Pensó fugazmente nuestra protagonista, mientras se alisaba la bata guateada para que las florecillas no desmerecieran. Sin embargo, y más allá de su extrañeza, su respuesta no pudo ser más amable: “¿Un cacito? Hombre de Dios ¡por supuesto que tengo un cacito! Enseguida se lo traigo…” Y se introdujo rápida en la cocina para buscar el pequeño cubo que tan amablemente le pedía el camionero alemán. ¿Como no iba ella a contar entre sus enseres con un cacito? Era una mujer de su casa y tenía de todo. Pocos segundos después salía al patio de cargas, más sonriente aún que la primera vez, y portando entre sus manos un cubo metálico de pequeñas dimensiones. Un cacito; casi un cuenco. Justo lo que el alemán necesitaba.

Sin embargo, cuando el alemán la vio aparecer con el cacito retrocedió levemente hacia atrás, como hubiera hecho un vampiro ante una ristra de ajos. “¡¡Nein, nein!! – profirió aturdido el alemán- lo que yo quiero es un cacito, Madam. Nuestra heroína no daba crédito. ¿Pero qué tipo de cacitos necesitan estos alemanes? - pensó - Es increíble lo exigentes que pueden ponerse a veces. En fin, ya que insiste, le buscaré otro cacito algo mayor. Lo cierto es que el camionero pasaba de los dos metros de altura y de los 150 kilos de peso y probablemente en su escala vital todo tuviera que ser de mayores dimensiones.

Volvió a su cocina y salió inmediatamente con un nuevo cubo. Era algo mayor que el cacito solicitado, pero ya sabría el alemán para qué demonios lo necesitaba. Sin embargo, la expresión del alemán cuando la vio aparecer con el cubo fue desalentadora. Su rostro tenía un rictus doloroso y su piel se mostraba extremadamente colorada. Incluso creyó entrever que unas gotas de sudor resbalaban por su sien. “¡Nein, nein meine liebe Dame! Dijo el camionero. ¿Cómo? ¿Qué no quiere usted mi cacito? ¡Anda y tome el cacito de una puñetera vez o me va usted enfadar de verdad! En esas estaba la señora cuando apareció mi amigo. Su providencial y oportuna aparición evitó un potencial conflicto hispano-germano, cuando faltaban segundos para la tragicomedia.

¿Qué es lo que había sucedido? Mi amigo lo aclaró inmediatamente con el camionero. Era todo muy sencillo. Un problema de comunicación. Lo más habitual en el ser humano.

El alemán le explicó, muy sofocado, que hacia pocos minutos había aparcado su camión en la zona de cargas con la intención de orinar inmediatamente, pues llevaba aguantando casi 200 kilómetros (el sabría las razones de esa contención mortificadora). Justo cuando se disponía a bajarse discretamente la bragueta vio aparecer a la “pequeña señora con una extraña tunica florida” y en vez de miccionar en el descampado como era su intención se vio obligado a preguntar a la señora  “dónde estaban los servicios” El buen hombre utilizó el inglés, un idioma que él consideraba erróneamente internacional, así que lo que dijo a la señora de la bata guateada fue: Where is the TOILETTE? Resulta que la palabra toilette (de origen francés) se pronuncia casi igual que el término coloquial valenciano poalet, cuya traducción libre al español podría ser la de pozalito o cacito (un cubo de pequeñas dimensiones, vaya). Nadie en su sano juicio habría pensado que un camionero proveniente de Leipzig, norte de Alemania, iba a dominar el valenciano, pero nuestra protagonista si lo creyó pues si ella hablaba valenciano lo normal es que el resto del planeta lo hiciera también y cuando escuchó toilette tuvo la certeza de que el alemán le preguntaba por un poalet y es justo eso lo que le ofreció.

Sin embargo, al otro lado de la línea comunicativa, la visión de los hechos era bien distinta: el alemán preguntó por los servicios y lo que vio fue a una “pequeña señora disfrazada con una túnica” que le ofrecía insistentemente un cubo a modo de mingitorio. Es verdad que el alemán consideraba a los españoles como una especie ligeramente evolucionada del Homo Antecessor, pero aquella costumbre del cubo-mingitorio le parecía bárbara incluso hasta para el español más untermenschen. Cuanto más protestaba ante la señora de que no era “eso” lo que necesitaba, más grande le ofrecía el cubo y más agresiva se mostraba la mujer. Mientras tanto su vejiga iba a estallar. Justo en el preciso instante en que mi amigo apareció el camionero se había ya resignado orinar en el cubo, bajo la atónita mirada de la señora de la bata guateada. No sucedió, pero poco faltó para que así acaeciera.

EL PICAPEDRERO NUDISTA

Hace unos años, una señora de pueblo a quien quiero muchísimo, me contaba una historia divertidísima que voy a contaros: El picapedrero nudista.

Contextualicemos primero: los sucesos acaecieron en un pueblo de la sierra interior del sur de Valencia. Bellos parajes y muy buena gente. Sucedió hará unos cuarenta años; digamos que a inicios de la década de los setenta. Es importante tener presente la época pues el pudor de aquellos tiempos nada tenía que ver con el de hoy. El marido de ésta señora, protagonista involuntario de esta historia, era un agricultor de raza. Uno de esos trabajadores incansables y titánicos,curtidos por la tierra en la que han trabajado desde la niñez.

Este hombre – llamémosle Miguel- había heredado unas cuantas hectáreas de montaña rocosa. Pura roca granítica para ser exactos. Poco puede plantarse y menos aún cultivarse en el granito. Cualquier otro mortal habría abandonado aquellas hectáreas de roca a la naturaleza, pero Miguel no era de ese tipo de hombre que se rinde fácilmente así que cogió un cincel de marmolista y un buen martillo pilón y empezó a arrancar palmo a palmo la capa de roca de medio metro que cubria su herencia. Debajo de ella había un verdadero tesoro de tierra roja y virgen en la que algún día – cuando arrancara el manto de roca viva que la cubría- podría plantar unos olivos cuyos frutos disfrutarían sus hijos. No hay duda: era otra época y otra ética del trabajo.

Así que Miguel, al terminar su jornada laboral o durante sus periodos de descanso, cogía su cincel y su martillo y se pasaba varias horas picando piedra. Hace años visité ese campo e intenté arrancar unos fragmentos de piedra con el martillo y el cincel de Miguel. La cosa no era nada sencilla y se necesita una fortaleza y una voluntad que poca gente tiene. Un mediodía de verano especialmente caluroso, Miguel sudaba tanto que se sentía desfallecer. Decidió despojarse de la camisa y poco después de los pantalones, quedándose en calzoncillos. Siguió picando piedra pero dado que el sudor y el calor le resultaban agobiantes decidió quitarse lo único que cubría sus vergüenzas. ¿Qué más daba quedarse en pelotas si en aquellas tierras suyas, tan alejadas del pueblo, no había ni un alma? Imaginaos ahora a Miguel: desnudo, martillo y cincel en mano, y picando piedra con la energía de quien trabaja para su estirpe.

¿No había realmente ni un alma? Quiso la fortuna, siempre caprichosa y en ocasiones traviesa, que a acudieran al campo de Miguel dos personas, justo a la misma hora y en el mismo lugar. La primera era un vecino suyo al que acababan de operar de garganta y la segunda la propia esposa de Miguel quien dado el calor que hacía había ido al campo a llevarle un refresco. Repasemos la concatenación de acontecimientos, tal cual me los contó la anonadada mujer de Miguel.

A mediodía un vecino de Miguel cuyas tierras lindaban con las suyas había escuchado en las proximidades el sonido de un martillo y una respiración sofocada. La cosa le había inquietado un poco y quiso ver si se trataba de algún maleante haciendo alguna de las suyas. Hacia pocos días le habían dado el alta de una operación de garganta que le tendría sin voz durante una semana. El médico le había insistido mucho en que no hablara ni emitiera ningún sonido. Avanzó sigiloso por entre los olivares de su campo hasta llegar al límite de las tierras rocosas de Miguel y lo que allí vio le dejó aturdido para el resto de su vida: su vecino Miguel – hombre de austeras costumbres y temeroso de Dios- estaba en pelota viva, golpeando con saña la roca granítica y sudando como jamás había visto sudar a nadie. Pudoroso, quiso alertar a su vecino de su presencia pero recordó que no podía hablar por prescripción facultativa así que optó por hacer algún tipo de ruido que avisara a Miguel. Pero ¿qué sonido si no podía hablar ni gritar? Ante la tesitura, pensó que lo mejor sería palmotear con fuerza y rítmicamente, hasta que Miguel se diera cuenta de su presencia y tuviera a bien vestirse apresuradamente. Dicho y hecho. Empezó a palmear con vigor, mientras Miguel –un verdadero precursor del nudismo laboral-  seguía afanado en martillear la roca que se le resistía. En ese mismo instante, en lo más sonoro del palmoteo, la esposa de Miguel apareció portando entre sus manos un porrón de cerveza helada con casera.

Reflexionad un segundo e imaginad el cuadro que ante ella se presentaba en toda su gloria: por un lado su marido, completamente desnudo y picando piedra con un frenesí que a ella le hizo recordar su ya lejana noche de bodas y a escasos metros de Miguel, su vecino de toda la vida - un hombre virtuoso y de sanísimas costumbres-  aplaudiendo a su marido con inusitado vigor y casi, casi a ritmo de rumba…

Siempre me ha divertido muchísimo esta anécdota, especialmente al imaginar la retahíla de explicaciones que ambos varones habrían de dar a la aterrorizada mujer cuando se dieran cuenta del cuadro que involuntariamente habían representado.

lunes, 14 de mayo de 2012

VICIOS MORALES EN LA LLAMADA LEY PARA LA MEMORIA HISTORICA (2007)

Vaya por delante que la persecución de crímenes de guerra y políticos y la recuperación de los restos de familiares asesinados es una misión absolutamente loable, a la que ningún español de bien debería oponerse. Sin embargo, nunca me gustó la llamada Ley para la Memoria Histórica (2007) y su aplicación práctica limitada al periodo 1936-1975.


¿Por qué? ¿Cuáles son, en mi opinión, los vicios morales intrínsecos a dicha MEMORIA HISTÓRICA”?

1. Establece de facto una JERARQUIA DE VÍCTIMAS "de primera división" (las del franquismo) y víctimas "de tercera regional" (principalmente las víctimas de la República). Dicho de otro modo: víctimas buenas y malas. He escrito de facto porque de iure la propia ley en su artículo 2.1 establece que “se reconoce y declara el carácter radicalmente injusto de todas las condenas, sanciones y cualesquiera formas de violencia personal producidas por razones políticas, ideológicas o de creencia religiosa, durante la Guerra Civil, así como las sufridas por las mismas causas durante la Dictadura”. Es verdad que al eliminar del ámbito de aplicación de la ley la represión durante la II República se están olvidando millares de víctimas cuya memoria también debiera reconocerse.

Asesinar por razones ideológico-políticas durante un conflicto (ambos bandos) o después de el (mayoritariamente el franquismo, pero también los "maquis" y hasta la propia ETA invocó su lucha contra el régimen, ej. Carrero Blanco) es, indudablemente, un crimen de guerra. ¿Queremos perseguirlos? ¡Hagámoslo bien y empecemos por no jerarquizar entre víctimas “buenas” y “malas”!. Recordemos: El bien jurídico protegido es la vida, no la ideología.

Repaso rápido a los hechos:

- Durante la II República (1931 a 1936) hubo crímenes de ese tipo en toda España y persecución religiosa y política. La Ley para la Memoria Histórica excluye esta turbulenta etapa de nuestra historia reciente, bendiciendo tácitamente las arbitrariedades y represiones durante el periodo republicano. Este “olvido” no solo es inmoral, sino injusto. Hay quien arguye que esos crímenes “ya fueron reparados por franquismo y por lo tanto no procedería volver sobre ellos”, a lo que yo replico que si partimos de la base de la ilegalidad de dicho régimen, tales reparaciones no tendrían ningún efecto. Además, las reparaciones y homenajes franquistas a sus caídos fueron fruto del odio y resentimiento causado por la entonces reciente guerra. Como demócrata yo deseo que las víctimas, todas ellas, sean reconocidas por un estado democrático y sin “asignaturas pendientes” setenta años después de la Guerra Civil.

- Durante la guerra (1936-1939) proliferaron ese tipo de crímenes en ambos bandos. Ojo: no hablo de muertos en combate, sino de represaliados. Hay cómputos bastante bien aceptados por la historiografía; terribles en ambos bandos. Caer, además, en una competición de cifras es otro error de juicio ético, pues el valor de la vida humana es absoluto. “Quien salva a un hombre, salva a toda la humanidad”, según reza el Talmud (sensu contrario: quien mata a un hombre, mata a toda la humanidad)

- Después de la guerra (franquismo) hubo una terrible represión (especialmente hasta inicios de los cincuenta).


2. Consagra la DOBLE MORAL, uno de los vicios éticos más reaccionarios pues supone aplicar con más rigor un criterio moral a un grupo (o individuo) que a otro. La doble moral es injusta porque viola el principio de imparcialidad, según el cual deben aplicarse los mismos criterios morales a todas las personas sin parcialidad ni favoritismo (ejemplo típico de doble moral sería la sociedad victoriana del siglo XIX inglés). Doble moral, por lo tanto, es reprobar y perseguir los crímenes del franquismo y no hacerlo con los crímenes de la II República (excluida del ámbito de aplicación de dicha ley).

Además es evidente que en la aplicación práctica de la Ley se ha desvirtuado conscientemente su tenor literal: el aparato gubernamental socialista y todos los medios y organismos afines (centros de investigación, universidades, fundaciones, etc) han instrumentalizado políticamente la ley para realizar un exhaustivo catálogo de represiones franquistas, ignorando sistemáticamente la represión republicana, antes y durante la Guerra Civil. En este sentido, ha sido muy relevante el poder del gobierno de Zapatero para promover, financiar y difundir asociaciones, estudios y pesquisas de idéntico sesgo ideológico: las víctimas del franquismo son buenas, las de la república… no existen. Triste desmemoria en una ley para la Memoria.

Hay un aforismo latino que resume espléndidamente la verdadera perversión de la doble moral: "Quod licet Iovi, non licet bovi" ('Lo que es lícito para Júpiter, no es lícito para todos').

3. Ignora y descalifica las decisiones democráticas adoptadas por los españoles durante la Transición. En 1977 se optó por la amnistía general para TODOS los verdugos, de izquierda y derecha, ETA, GRAPO y FARP incluidos. Todas las fuerzas políticas, de izquierda a derecha, convinieron en ello. Los familiares de TODAS aquellas víctimas merecen nuestro respeto

Por lo tanto, si queremos normalizar la democracia tenemos dos vías posibles:

1.La amnistía (el camino seguido) o

2.La persecución de todos los verdugos del pasado reciente, sin excepción, sin doble moral. En este caso, uno de los pocos que todavía sigue vivo (Carrillo) debería asumir el peso de la ley ¿O es que sus millares de víctimas, por el simple hecho de haber sido tildadas de "fascistas" no merecían vivir?

Y esto te lo escribe un nieto que idolatraba a su viejo abuelo republicano (duramente represaliado), de quien aprendí mucho más de concordia que de resentimiento. Igual que no admito a jueces por encima de la ley, no quiero llegar a pensar que matar a un "fascista" o a un "cura" no sea perseguible y que matar a un "rojo" o a un "sindicalista" si lo sea. Como he escrito antes, el bien supremo es la vida, no la ideología.

ANTICLERICALISMO, RAZONAMIENTO Y FAROLAS.

El prefijo "anti" del anticlericalismo lleva implícito un componente de "acción" que irremediablemente o muy a menudo termina violentamente; bien sea violencia de baja intensidad (ofensas, insultos y escarnios diversos) o extrema (incendios, saqueos, privación de libertad, torturas, violaciones y asesinatos). Casi todos los "anti" que conozco (antiglobalización, anticapitalistas, antifascistas,...) suelen argumentar rompiendo farolas y quemando cosas. También los querellantes iconoclastas, llevados de su celo religioso se dedicaron a destruir imágenes (como hoy hacen los talibanes)

Creo que el anticlericalismo, suele terminar en "acción violenta" porque el rigor y formación intelectual que exige una oposición o critica razonada a los clérigos (en si misma una critica tan legitima como cualquier otra) no suele ser un atributo muy extendido entre la mayoría de ciudadanos, mucho mas dados al mensaje corto y simplista con el que son arrullados por la televisión y la publicidad, su fiel escudero. Todo debe ser rápido y con pocas palabras (twitter es su campeón). Simple. Que se entienda sin complicaciones. Y, además, divertido. Eso que puede servir para explicar "La abeja Maya", resulta más complicado para hacer comprensible "El Ser y la Nada" (suponiendo que tal ensayo tenga algún sentido), el sentido de la vida, la existencia de Dios o la función terrenal de sus siervos.

La mayoría de "slogans", consignas y demagogia anticlerical que conozco (tesoros vaticanos, curas pedófilos, adoctrinamiento escolar, parasitismo social, gastos suntuarios, ...) no resisten una critica ponderada de mas de un minuto entre personas ilustradas ... Sin embargo los tópicos anticlericales no están diseñados para un publico ilustrado (que, incluso ateo, sentiría ofendida su inteligencia ante tamaños lugares comunes) sino para una mayoría poco dada a la lectura y al razonamiento independiente; por eso tales tópicos se mantienen vigorosos y sin apenas cambios desde el siglo XIX. Precisamente, ese anclaje ideológico en siglo diecinueve confirma el conservadurismo paradójico pero real de la autodenominada progresía: ¿Cómo va a ser "progresista" una idea que mama de unas ubres tan amargas como centenarias?