Vaya por delante que la persecución de crímenes de guerra y políticos y la recuperación de los restos de familiares asesinados es una misión absolutamente loable, a la que ningún español de bien debería oponerse. Sin embargo, nunca me gustó la llamada Ley para la Memoria Histórica (2007) y su aplicación práctica limitada al periodo 1936-1975.
¿Por qué? ¿Cuáles son, en mi opinión, los vicios morales intrínsecos a dicha MEMORIA HISTÓRICA”?
1. Establece de facto una JERARQUIA DE VÍCTIMAS "de primera división" (las del franquismo) y víctimas "de tercera regional" (principalmente las víctimas de la República). Dicho de otro modo: víctimas buenas y malas. He escrito de facto porque de iure la propia ley en su artículo 2.1 establece que “se reconoce y declara el carácter radicalmente injusto de todas las condenas, sanciones y cualesquiera formas de violencia personal producidas por razones políticas, ideológicas o de creencia religiosa, durante la Guerra Civil, así como las sufridas por las mismas causas durante la Dictadura”. Es verdad que al eliminar del ámbito de aplicación de la ley la represión durante la II República se están olvidando millares de víctimas cuya memoria también debiera reconocerse.
Asesinar por razones ideológico-políticas durante un conflicto (ambos bandos) o después de el (mayoritariamente el franquismo, pero también los "maquis" y hasta la propia ETA invocó su lucha contra el régimen, ej. Carrero Blanco) es, indudablemente, un crimen de guerra. ¿Queremos perseguirlos? ¡Hagámoslo bien y empecemos por no jerarquizar entre víctimas “buenas” y “malas”!. Recordemos: El bien jurídico protegido es la vida, no la ideología.
Repaso rápido a los hechos:
- Durante la II República (1931 a 1936) hubo crímenes de ese tipo en toda España y persecución religiosa y política. La Ley para la Memoria Histórica excluye esta turbulenta etapa de nuestra historia reciente, bendiciendo tácitamente las arbitrariedades y represiones durante el periodo republicano. Este “olvido” no solo es inmoral, sino injusto. Hay quien arguye que esos crímenes “ya fueron reparados por franquismo y por lo tanto no procedería volver sobre ellos”, a lo que yo replico que si partimos de la base de la ilegalidad de dicho régimen, tales reparaciones no tendrían ningún efecto. Además, las reparaciones y homenajes franquistas a sus caídos fueron fruto del odio y resentimiento causado por la entonces reciente guerra. Como demócrata yo deseo que las víctimas, todas ellas, sean reconocidas por un estado democrático y sin “asignaturas pendientes” setenta años después de la Guerra Civil.
- Durante la guerra (1936-1939) proliferaron ese tipo de crímenes en ambos bandos. Ojo: no hablo de muertos en combate, sino de represaliados. Hay cómputos bastante bien aceptados por la historiografía; terribles en ambos bandos. Caer, además, en una competición de cifras es otro error de juicio ético, pues el valor de la vida humana es absoluto. “Quien salva a un hombre, salva a toda la humanidad”, según reza el Talmud (sensu contrario: quien mata a un hombre, mata a toda la humanidad)
- Después de la guerra (franquismo) hubo una terrible represión (especialmente hasta inicios de los cincuenta).
2. Consagra la DOBLE MORAL, uno de los vicios éticos más reaccionarios pues supone aplicar con más rigor un criterio moral a un grupo (o individuo) que a otro. La doble moral es injusta porque viola el principio de imparcialidad, según el cual deben aplicarse los mismos criterios morales a todas las personas sin parcialidad ni favoritismo (ejemplo típico de doble moral sería la sociedad victoriana del siglo XIX inglés). Doble moral, por lo tanto, es reprobar y perseguir los crímenes del franquismo y no hacerlo con los crímenes de la II República (excluida del ámbito de aplicación de dicha ley).
Además es evidente que en la aplicación práctica de la Ley se ha desvirtuado conscientemente su tenor literal: el aparato gubernamental socialista y todos los medios y organismos afines (centros de investigación, universidades, fundaciones, etc) han instrumentalizado políticamente la ley para realizar un exhaustivo catálogo de represiones franquistas, ignorando sistemáticamente la represión republicana, antes y durante la Guerra Civil. En este sentido, ha sido muy relevante el poder del gobierno de Zapatero para promover, financiar y difundir asociaciones, estudios y pesquisas de idéntico sesgo ideológico: las víctimas del franquismo son buenas, las de la república… no existen. Triste desmemoria en una ley para la Memoria.
Hay un aforismo latino que resume espléndidamente la verdadera perversión de la doble moral: "Quod licet Iovi, non licet bovi" ('Lo que es lícito para Júpiter, no es lícito para todos').
3. Ignora y descalifica las decisiones democráticas adoptadas por los españoles durante la Transición. En 1977 se optó por la amnistía general para TODOS los verdugos, de izquierda y derecha, ETA, GRAPO y FARP incluidos. Todas las fuerzas políticas, de izquierda a derecha, convinieron en ello. Los familiares de TODAS aquellas víctimas merecen nuestro respeto
Por lo tanto, si queremos normalizar la democracia tenemos dos vías posibles:
1.La amnistía (el camino seguido) o
2.La persecución de todos los verdugos del pasado reciente, sin excepción, sin doble moral. En este caso, uno de los pocos que todavía sigue vivo (Carrillo) debería asumir el peso de la ley ¿O es que sus millares de víctimas, por el simple hecho de haber sido tildadas de "fascistas" no merecían vivir?
Y esto te lo escribe un nieto que idolatraba a su viejo abuelo republicano (duramente represaliado), de quien aprendí mucho más de concordia que de resentimiento. Igual que no admito a jueces por encima de la ley, no quiero llegar a pensar que matar a un "fascista" o a un "cura" no sea perseguible y que matar a un "rojo" o a un "sindicalista" si lo sea. Como he escrito antes, el bien supremo es la vida, no la ideología.
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